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Edición 631

Aniversario

Lord influencer

Algunos casos de agresores exhibidos en Youtube ayudan a ilustrar y valorar sus alcances para tomar conciencia de lo urgente que es la formación de la masculinidad desde edades tempranas

Renata Chapa
Twitter: @RenataChapa
Email: centrosimago@yahoo.com.mx

Las redes sociales y los canales de Youtube han sido foro para exhibir y viralizar casos en los que hombres arremeten en contra de otros hombres o de mujeres de una manera tan agresiva que han sido ubicados con sarcásticos motes: «El gentleman de tal sitio», «El lord de tal lugar», o, de manera generalizada, el «mirrey». Cierto es que también pululan los casos paralelos, los de mujeres encolerizadas que trasgreden límites, «Las ladies». Sin embargo, en esta ocasión el foco está colocado en el género masculino.

Tomados al azar de Youtube, algunos casos de agresores son ilustrativos para valorar sus alcances (www.youtube.com/watch?v=yB1j08wC-Bo) y tomar conciencia de lo urgente que es la formación de la masculinidad desde edades tempranas en casa, en la escuela, en los centros de convivencia, con familiares y amigos, como uno de los primordiales objetivos. Una educación ineludible. Si desde los primeros años de vida, un niño corrobora que sus límites y asideros de seguridad son débiles o inexistentes ante sus necesidades emocionales y arrebatos agresivos, o si también comprueba autoritarismos y otros abusos de parte de adultos considerados modelos a seguir, el aprendizaje de los patrones de dolor inflingindo puede ser introyectado de manera profunda y pétrea. Disponible para su uso inmediato o mediato con la violencia que un hombre, con este perfil, puede llegar a perpetuar

El «Gentleman de Las Lomas» fue el mote dado al empresario capitalino Miguel Sacal Smeke, quien arremetió contra un valet parking del complejo de departamentos donde él vivía. Así respondió, celular en mano, frente al valet: «Estos cabrones no quieren hacer lo que yo les pido. Me lo estoy madreando para que veas que no hacen lo que yo les pido. ¡Cómo te pedí las cosas! ¡Cómo te pedí las cosas, cabrón! ¡Pago 30 mil pesos para que estos gatos hagan lo que yo les digo!». Una vez que cumplió con su condena de dos meses en la cárcel y pagó una fianza cercana a los 20 mil pesos, fue entrevistado en la vía pública por haberse estacionado de manera incorrecta. Y fue así como le contestó al reportero: «Yo vengo mucho por acá y te escupo y te mando a chingar a tu madre. ¿Qué te parece? Te quieres meter conmigo, cabrón. Fílmale a tu puta madre».

Gracias al escándalo mediático del Gentleman de Las Lomas, también fue posible ventilar que Sacal Smeke había sido demandado por acoso sexual. Por temor, la víctima retiró los cargos. Uno de los correos que llevó como evidencia contenía la siguiente redacción: «Haber Lulú!!!! Que parte no entendiste que te quería ayer en mi casa ! ! ! ! No te cabe en la cabeza que yo soy el dueño de esta empresa!!?? Yo hago lo que quiera tu eres una simple empleada que hará lo que yo quiero si quieres seguir en esta empresa!!!!!. No seas pendeja tienes buen cuerpo y como te lo dije yo puedo hacer que tengas tu coche y tu casa otra vez!!!, yo tomo lo que quiero y tú no te me vas a escapar de mi cama!!! Sé que también me deseas!!! No seas pendeja y aprovecha ese trasero que dios te dio. Va a ser todo mío!!! Márcame a mi nextel!!! Ya!!! Gracias (sic)». (www.milenio.com/policia/agregan-cargo-acoso-sexual-gentleman-lomas).

José Manuel Hernández Rangel, tildado como el Gentleman de Cinépolis, acompañado de una joven, fue a comprar alimentos al área destinada para este fin en un cine de la cadena Cinépolis en Morelia, Michoacán. Al sentirse agredido por el dependiente y molestarse, alguien lo videograbó en un celular. Y, precisamente, con celular en mano, el Gentleman de Cinépolis se presentó ante el dependiente de la tienda como «asesor del Gobierno Federal» y amenazó a varios trabajadores del cine. Les tiró el producto en la cara y se fue sin pagar, a pesar de sus insistentes órdenes de que le cobraran lo solicitado. «Toma tu cochinada. De mí no se burlan. Háblale a quien quieras. (truena dedos) Háblale a quien quieras. ¿Te queda claro? De mí no se burlan». Luego, pidió disculpas «a todo aquel que se haya ofendido de mi proceder». Luego de varios días, fue ubicado y, ante la autoridad del Gobierno de Morelia, confesó no tener ningún cargo público.

El «Lord de Oaxaca» es Francisco Arias Rodríguez, exsecretario particular del aquel entonces presidente municipal de Oaxaca. Fue detenido por escandalizar en la vía pública y en estado de ebriedad. Aquí, parte de su retórica ante el oficial que lo detuvo: «Hay que reconocer que me rompiste la madre. Pero nos vamos a echar un tiro. Tú y yo nos vamos a echar un tiro, güey. ¡Acá, güey, (y se golpea el bíceps izquierdo) hay mucha verga, güey! ¡Y la vas a pasar cabrón porque de un vergazo mío, no la cagas, ¿eh? ¡Te vas a miar, hijo de tu puta madre! Y ahorita te digo, ¡chinga tu madre! ¡Rechingas tu madre! Tú y yo nos vamos a romper la madre. Te lo juro, güey». Fue, evidentemente, cesado.

Otro no menos penoso caso es el del «Gentleman de Puebla», el hijo de Luis Alejandro Pazos Pérez, exsubsecretario y excoordinador de los comités directivos estatales de la CENOP, uno de los brazos del PRI. Luis Alejandro ocasionó, en estado de ebriedad, un choque. En varias versiones de videos que circulan en Youtube, el «Gentleman de Puebla» le pide a su madre, con irrespetuosos gritos, de elevadísimo volumen, que le llame a su padre, «Presidente de la República y Secretario de Hacienda», a la vez, según él. Gritándole a su mamá, de nuevo de manera desgañitada, casi a punto de golpearla, exclama: «¡Le hablo a mi papá! ¡Es el presidente! ¡Sabes qué somos! (Mamá responde tímida: «¿Te callas la boca?») ¡Por eso! ¡Me vale verga, me vale verga! ¡Háblale a mi papá, háblale a mi papá! (Mamá tranquila: «Te van a detener si sigues gritando») ¡No me van a detener! ¡Háblale a mi papá! ¡Tú sabes quién es mi papá! ¡Ve el coche! ¡A mí me pegaron! ¡A mí, a mí! ¡No a ti! ¡A mí!”. Comentan en algunas redes que el padre de Luis Alejandro repuso el daño con un auto de igual valor al averiado.

El caso de «Lord Combi» se cuece aparte. Un hombre de la tercera edad, usuario de una combi del transporte público de Ciudad de Neza, en el Estado de México, discute con una señora sentada a su derecha (Señora: «desde que me subí, está chingando») «Ah, cabrón. Yo ni siquiera me muevo, pinchi. Mira, mi pinche culo está chiquito. Si quiero ir cómodo, pago toda la pinche camioneta. (Señora: «No paga nada. Por eso viene aquí»), «Ah, ya no esté chingando la madre. Ya cállese el piche hocico. Parece verdulera. Hija de su puta madre. Qué bien chinga la madre. (Señora: «Seguramente, naciste de un hombre»), «¡A güevo!».

Cerramos con el «Lord Boca del Río», un hombre detenido, en estado de ebriedad, que pide a gritos al policía en turno, ser llamado por su título: «¡Tú, tú, tú a mí me respetas! ¡Para ti soy el licenciado Leñero! ¡Para ti soy el licenciado Leñero! ¡Identifícate! ¡Oficio! A mí no me chamaqueas con eso (el gafete de policía). Así que vámonos a tener cuidado. ¡A mí me respetas! ¡A mí me respetas! ¡A mí me hablas de usted! ¡A mí me hablas de usted! ¡A mí me hablas de usted! (Policía: sí, sí). Grábame y dime eso y te refundo en el bote (Policía: «Órale, va»). ¡Pero grábame! ¡Pero grábame! ¡Te refundo en el bote porque es abuso de autoridad!».

Vale insistir en la recomendación: el libro del periodista e investigador académico, Ricardo Raphael, «Mirreynato: la otra desigualdad» (Ed. Planeta libros, México, 2015), es un paso recomendable para comprender y construir el «contraprotocolo» de acción frente a las muy distintas caras de las violencias por parte de estos otros influencers de las redes sociales. Espontáneos y no, ameritan intervención urgente y multidisciplinaria. Así de profundos, así de serios son los daños y riesgos implicados.

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