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Edición 622

Danza

Talento que marca el paso

Mariana Perales y Mariana Martínez consiguieron la primera posición femenina de las categorías de 13 y 14 años de edad respectivamente en el XIV Concurso Nacional de Ballet Infantil y Juvenil 2019

Javier Mariscal

En el ámbito de las artes nacionales, la Escuela de Danza Clásica del Estado de Coahuila (EDEC), ubicada en Saltillo, se está convirtiendo en una mina de diamantes; el año pasado de ahí se desprendieron otros dos de ellos para seguir puliéndose y ganar aún más brillo: Mariana Perales y Mariana Martínez, niñas que actualmente tienen 13 y 14 años de edad respectivamente.

El esfuerzo, dedicación y constancia de estas pequeñitas ya les ha rendido frutos, pues cada una en su categoría —que se diferencia por la edad— las ha llevado a ser seleccionadas para competir en concursos nacionales en los cuales han destacado desde sus primeras oportunidades, llegando incluso a hacerse acreedoras a becas internacionales para tomar cursos permanentes o intensivos en academias de California y Filadelfia, en Estados Unidos.

En entrevista para Espacio 4, el maestro Javier Rodríguez, director de la EDEC, dijo que tanto a él como a su equipo de docentes de diferentes áreas de la danza les entusiasma ver cómo florecen estas y otras niñas que han sido moldeadas en su escuela.

Ante las oportunidades, la EDEC suele promover la participación de sus alumnos en concursos, eventos en los que reciben clases magistrales con maestros de reconocido prestigio nacional e internacional.

Más allá de la grata sorpresa de que generalmente contamos con alumnas que destacan entre cientos de concursantes de otras partes del país, comenta el maestro Rodríguez, más que ganar «nuestro interés apunta a que fortalezcan sus capacidades, amplíen su visión y refuercen su motivación para crecer, como es el caso de las dos niñas de nombre Mariana —Martínez y Perales— formadas en nuestra escuela y que ahora perfeccionan su técnica en una institución de Veracruz, las cuales aprovecharon en agosto su estancia de vacaciones en Saltillo para visitarnos y tomar clases con nosotros para no perder práctica».

Ellas ahora forman parte de ProVer —En Pro del Talento Veracruzano— institución de alto rendimiento ubicada en Córdoba, Veracruz. Gracias a las bases recibidas en la EDEC y a su perfeccionamiento allá, recientemente mostraron un desempeño notable en el XIV Concurso Nacional de Ballet Infantil y Juvenil 2019.

En la categoría de 14 años, la primera posición femenina la obtuvo Mariana Martínez de entre las niñas de su edad. Por su parte, Mariana Perales consiguió el primer lugar general de su categoría (13 años), y además de las preseas, ganar les dio la oportunidad de bailar en una función de gala nada menos que en el Palacio de las Bellas Artes, en la Ciudad de México, escenario de ensueño que muchos bailarines anhelan pisar.

Rodríguez reconoce que ambas son muy talentosas. «El talento es algo que se percibe de inmediato en los alumnos desde el momento en que les hacemos el examen de admisión; porque tienen facilidad para el movimiento y cualidades físicas que les ayudan a sobresalir, y si a eso se le agrega mucha entrega y compromiso, además del esfuerzo de sus maestros y familia, el resultado no puede ser otro más que su florecimiento», explica.

El director de la EDEC comenta que el trabajo que hacen en esa institución se enfoca en orientar a los niños y niñas a que descubran o refuercen su vocación, pues «algunos ya la tienen clara, pero otros la descubren en el proceso o se percatan de que ser profesional en esta disciplina no es lo suyo».

Afirma que para la escuela que dirige es una ventaja el contar en Saltillo con instituciones como el Centro Cultural Santa Anita o la Casa de la Cultura, que les canalizan talentos, y que al final son los propios niños quienes expresan su deseo de continuar con esta actividad tan retadora, pues no es fácil sobrellevar todo lo que implica, incluido el costo económico; aunque la EDEC es una institución apoyada por el gobierno de Coahuila a través de la Secretaría de Cultura, parte de los viajes o el frecuente reemplazo de zapatillas y vestuario corre por cuenta de las familias, y eso no es precisamente barato.

A pregunta expresa de si percibe que persiste en nuestra mentalidad como sociedad el pensar que la danza, y sobre todo la clásica, es una actividad más bien para mujeres, y si eso afecta a la EDEC en el reclutamiento de varones, Rodríguez respondió:

«Aunque ya hay madres de familia que son comprensivas y empáticas y nos traen a sus hijos varones, desafortunadamente aún prevalece la idea de que esta actividad es solo para niñas. En nuestra institución tenemos la suerte de contar con el respaldo de una psicóloga que nos ayuda a atender ese tema. Todos, hombres y mujeres reciben atención mientras quieran estar aquí, porque para ninguno es fácil, sobre todo porque suelen ingresar desde muy pequeñitos, aunque por supuesto que es en la adolescencia donde enfrentan más cambios, tanto en lo personal como en lo social. En la escuela hemos llegado a tener hasta 14 niños pero en muchos de ellos la prioridad cambia a la par de su edad y entonces deciden abandonar. Siempre es importante escucharlos y entenderlos a pesar de que nos duele dejarlos ir. Por supuesto que eso nos representa una gran dificultad, lo cual se evidencia en el hecho de que en este momento tenemos 70 niñas y solamente dos varones».

Como institución, la EDEC cumple 18 años en este 2019. El maestro Javier Rodríguez ha sido el director desde 2012, y sigue enviando niñas a concursos nacionales como parte de un proceso de fortalecimiento de su formación, técnica, construcción de personalidad y de su seguridad, los cuales son elementos que aportan mucho a su consolidación profesional. Algunas tienen logros más temprano —dice—, otras más lento, pero al final todas se ven beneficiadas. En todo ello, el respaldo de la Secretaría de Cultura de Coahuila, con Ana Sofía García Camil al mando, ha sido de suma importancia, pues a través de su gestión es que se han estado consolidando las metas a las que se aspiraba en el momento en el que se fundó esta escuela.

Actualmente hay una niña becada en Toronto, Canadá, gracias al respaldo de sus padres, y ya hay una egresada trabajando como cuerpo de baile en el Ballet de Monterrey.

En el caso de Mariana Martínez, ser ganadora este año en el concurso nacional de danza es uno más de sus logros, pues en la edición 2017 destacó al grado de recibir una beca para estudiar en la Idyllwild Arts Academy, ubicada en California, EE.UU., que aplicó para un verano en 2018, y aunque a ello se añadió otra beca para estudiar por un año, debió declinar porque no cubría todos los gastos y el desembolso que le representaba era demasiado alto en ese momento.

Por su parte, Mariana Perales participó en 2018 en el «Youth America Grand Prix» que se realiza en la ciudad de Nueva York, evento en el que, tras conocer y competir con niñas de todo el continente, le permitió ganar una beca para un verano en la Rock School for Dance Education, de Filadelfia. En la disyuntiva de aceptarla o no, aparte de gastos que debería asumir, enfrentar la separación de su familia para irse a otro país a tan corta edad —entonces tenía 11 años— y el sentir que no estaba completamente preparada en otras áreas —barrera del idioma— le hicieron rechazar la oportunidad.

Sin embargo, ambas ya estaban en la mira de los cazatalentos en México, lo cual las llevó a recibir y aprovechar la oportunidad de perfeccionar sus capacidades en una institución de alto rendimiento en danza como es ProVer —En Pro del Talento Veracruzano—, ubicada en Córdoba, Veracruz, institución con más de 30 años de trayectoria, cuyo prestigio es bien reconocido a nivel nacional, donde apenas cumplen un año de estancia y ya han sobresalido gracias a la bases y preparación adquirida en Saltillo, en la Escuela de Danza Clásca de Coahuila.

Entrevistas por separado para Espacio 4, acompañadas por sus mamás, Perales y Martínez coincidieron en que, «si bien el gusto y las aptitudes juegan un rol importante al momento de alcanzar sus metas, si eso no va acompañado de mucho esfuerzo a través de la constante práctica, disciplina y persistente dedicación, difícilmente se puede triunfar». Las dos dicen tener claro que «el talento no lo es todo».

Aunque sólo hay un año de diferencia entre ambas, Perales (13 años) es un poquito más tímida. Martínez (14) se desenvuelve con mucha mayor soltura y claridad al exponer sus ideas e ideales.

No obstante, ambas tienen claro que la danza es una carrera a la que quieren dedicar sus destinos. Comentan que ganar no las obsesiona, pero están conscientes de que concursar es parte de su proceso.

«Si se obtiene un triunfo se disfruta y se celebra; cuando no es así se atesora la experiencia, se acumula lo aprendido, se corrige lo que es posible y se trabaja en la preparación para un próximo evento», comentaron.

Por su parte, Martínez centra sus ilusiones en el ámbito de la danza clásica y tiene en la mira llegar a formar parte de alguna de las compañías de reconocimiento internacional. Perales dice sentirse muy cómoda con la libertad de expresión y matices que permite la danza contemporánea. No obstante, en cuanto a su actual preparación en ProVer, sus asignaturas obligatorias incluyen diferentes géneros aparte de la clásica y la contemporánea, como son las danzas de salón y de carácter.

ProVer cuenta con el aval de la prestigiada Escuela de Ballet de Cuba, es de alto rendimiento y, por lo mismo, las actividades son de tiempo completo y de mucha mayor exigencia, pero eso no intimida a estas niñas que, en lo que se les dificulta, aplican más esfuerzo para alcanzar el nivel que se les demanda.

De hecho, algo que evidencia que la Escuela de Danza del Estado de Coahuila sigue reforzando su nivel es que ellas, con apenas un año en Veracruz, ya han sobresalido entre el resto que ya tiene más tiempo trabajando bajo la estricta demanda del alto rendimiento.

Perales menciona que el respaldo de su familia le ayuda a mantener los pies sobre la tierra, a controlar su ego y a no frustrarse si al participar en concursos no logra primeros lugares y agrega que también «los maestros nos enseñan que, en danza, la posición de primera bailarina no es la única alternativa posible: «también hay primera vestuarista, primera iluminadora, primera coreógrafa, etcétera, y la preparación en Córdoba es multidisciplinaria; eso nos ofrece alternativas de crecimiento, lo cual me gusta porque la formación que recibimos es más integral, aunque de momento lo principal es bailar».

Por su parte, Martínez tiene claro que en la danza profesional, si se quiere destacar, la presión es mucho mayor. «La búsqueda de talentos está fuertemente concentrada en el potencial de quienes tienen menos edad. En esta carrera, si llegas a los 18 sin sobresalir tendrás más dificultad en conseguir que los reclutadores volteen a verte», menciona.

En cuanto a la EDEC, Javier Rodríguez dice considerarla como una planta a la que hay que cuidar. «Los procesos de aprendizaje en toda área artística son complejos, aparte de lo académico se trabaja con emociones, sentimientos, mentalidad y madurez a corta edad; eso se constata en la danza clásica. Todo se debe alinear para que el resultado sea favorable. Maestros, autoridades y padres de familia estamos siempre atentos a las necesidades, a lo que hay que corregir, evaluar, mejorar, sostener o desechar. Actualmente, y lo digo con gusto, la EDEC es una gran escuela y seguimos creciendo con ella. En septiembre tendremos una gala de aniversario que permite evaluar todo lo que esta institución involucra. Nuestros egresados son motivo de orgullo; verlos crecer nos llena de satisfacción y su evolución muestra que vamos por buen camino».

En cuanto a Martínez y Perales, menciona que «ambas son geniales, muy dedicadas y trabajadoras, por lo cual se merecen todo lo bueno que han conseguido hasta este momento. Seguramente seguiremos viendo de ellas cosas muy interesantes y logros que, como ya lo hacen, nos llenarán de orgullo. Sus padres están haciendo un gran esfuerzo apoyándolas y a ello corresponden con brillantez y dedicación, lo cual las ha convertido ya en un gran ejemplo para nuestras otras niñas y niños con aspiraciones en la danza».E4

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