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Edición 615

Historia

El Escuadrón 201

La historia nacional no le ha rendido todos los honores que se merece a este grupo de valientes mexicanos; es muy poco lo que se habla de esta unidad aérea y los libros de historia oficial así lo demuestran con su prácticamente nula aparición de memorias

Alberto Isaí Suárez Pérez

El 21 de mayo de 1942 México entra a la Segunda Guerra Mundial, para recordar escribiré una breve reseña de este acontecimiento importante para nuestro país.

Dentro de la historia existen relatos gloriosos de conquistas y batallas triunfales, los cuales tuvieron su apogeo en los tiempos antiguos, y no fue hasta la Segunda Guerra Mundial cuando se demostraron los altos grados de la degradación y la devastación que el propio hombre podía cometer contra sus semejantes.

En la Segunda Guerra Mundial, que se desarrolló entre 1939 y 1945, se vieron implicadas la mayor parte de las naciones del mundo, incluidas las grandes potencias de aquellos años agrupadas en dos fuerzas militares enfrentadas: los Aliados y las Potencias del Eje.

Ante esto, un panorama nada alentador, la participación de México durante la II Guerra Mundial es poco reconocida en los libros de historia y en la sociedad nacional, tanto en el aspecto militar como en lo político, diplomático e industrial.

La historia nacional no le ha rendido los honores que se merece este grupo de valientes mexicanos. Es muy poco lo que se habla del escuadrón y en los libros de historia oficial así lo demuestran con su prácticamente nula aparición de memorias u otros materiales acerca de la hazañas de estos héroes olvidados.

El Escuadrón 201, conocido como las Águilas Aztecas, fue una unidad mexicana de combate aéreo que participó en la liberación de la isla de Luzón, Filipinas, durante el verano de 1945, al volar como anexo al Grupo 58 de combate de la 5ª Fuerza Aérea del Ejército de los Estados Unidos.

Sus integrantes fueron héroes de carne y hueso que tuvieron una destacada participación en la guerra más importante de la humanidad y que en su momento, como hasta ahora, es novedad y orgullo de los mexicanos y del resto de Latinoamérica.

México se vio obligado a participar en la Segunda Guerra Mundial, debido a que en el mes de mayo de 1942, Alemania lanzó torpedos a dos de los barcos petroleros que abastecían a los Estados Unidos de América, el Potrero del Llano y Faja de Oro, y los hundió.

Después de los ataques y ante la inminente amenaza contra la nación, México protesta ante el gobierno del Eje, por el agravio sufrido en navíos que pertenecían a un país neutral. A lo que las potencias aludidas se limitaron a no recibir la protesta diplomática.

Para el 28 de mayo de 1942 el entonces presidente Manuel Ávila Camacho, solicita ante el Congreso de la Unión un periodo extraordinario para analizar la situación de amenaza de guerra y decidir si México entraría en guerra o no. La decisión fue afirmativa y así fue como México entró en la historia armada de la Segunda Guerra Mundial.

En este mismo año, México en conjunto con Estados Unidos crearon la llamada Comisión México-Estado Americana de Defensa. El objetivo principal fue el de coordinar las acciones relacionadas con la defensa de ambos países.

Por decreto presidencial, el 10 de febrero de 1944, el Arma de Aviación Militar adquirió el carácter constitucional de Fuerza Armada, cambiando su nombre a Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana. Días después, el 22 de febrero, es abanderado el Escuadrón Aéreo 201 por el General Francisco L. Urquizo.

Se seleccionaron a los mejores pilotos de la Fuerza Aérea para formar el escuadrón de vuelo. La unidad recibió entrenamiento en varias localidades de los Estados Unidos, principalmente en el campo aéreo de Greenville, Texas y en el de Pocatello, Idaho.

Al mando del grupo se asignó al coronel Antonio Cárdenas Rodríguez alias «El Charro», por su afición a la charrería, quien gozaba de gran prestigio por sus vuelos de buena voluntad por Latinoamérica en 1940, y su participación como observador en misiones de combate sobre el norte de África, a bordo de aviones B-17 del Grupo de Bombardeo 97 de la Fuerza Aérea del Ejército de los Estados Unidos en 1943.

El grupo elegido, compuesto de aproximadamente 300 mexicanos, entró a Estados Unidos por Laredo Texas, el 25 de julio de 1944. Estos hombres formaron parte de la primera Organización Militar Mexicana que viajó fuera del país en misión de guerra.

Entre el 27 y el 30 de ese mes el personal fue sujeto a estrictas pruebas médicas por parte de las fuerzas norteamericanas en el Campo Randolph, cerca de San Antonio, Texas, resultando descalificados dos pilotos y seis elementos de tropa. Inmediatamente el GPA fue dividido en pequeños contingentes que se enviaron a distintas bases y fábricas norteamericanas, con el fin de recibir instrucción en las especialidades necesarias para la integración de una unidad aérea de combate: mecánicos especialistas en planeadores, motores, hélices e instrumentos, armeros, meteorólogos, comunicaciones, inteligencia, sanidad, carpintería, radio operadores, etc.

El grupo principal de mecánicos recibió adiestramiento inicial en Farmingdale, Long Island, New York y la sección de Administración en Pocatello, Idaho, mientras los 38 pilotos aviadores iniciaron, el primero de agosto, el entrenamiento de transición para aviones de pelea en el Campo Randolph.

El entrenamiento de vuelo, en aparatos nuevos comenzó el 22 de octubre de 1944 con buenos resultados, lo que fue atribuido a la experiencia de los pilotos, volando un mínimo de tres simulacros en aparatos BT-13, antes de comenzar a volar en los P-47, el programa de entrenamiento en el que participaron era el mismo al que eran sometidos los pilotos de Estados Unidos y este incluía 120 horas de vuelo, en cuatro facetas.

Los pilotos pronto demostraron su habilidad de vuelo y durante la primera semana, todos, excepto uno, ya habían pasado a la fase del P-47. El comandante de la sección «I» calificó a los pilotos mexicanos, al momento de demostrar que considerablemente superaban los mínimos requisitos en decisión, técnicas, despegue, aterrizaje, y en su operación en general. Se hizo la mención el 16 de diciembre de 1944 que: «la calidad del vuelo en formación del Escuadrón, fue calificada de excelente a superior».

Dado que se pretendía que la unidad fuera capaz de actuar efectivamente en cualquiera de los teatros de operaciones, se determinó formar una unidad de caza, equipada con aviones que permitieran flexibilidad para realizar cualquier misión, tanto de combate aéreo como de ataque a tierra, por lo que se decidió el equipo de vuelo más apto para este tipo de misiones polivalentes: el caza-bombardero Republic P-47 Thunderbolt.

Los expertos en la materia señalan que el motor radial enfriado por aire del P-47 fue un factor importante en la selección del avión, pues los mexicanos tenían mucha más experiencia con ellos que con los de enfriamiento líquido.

El Escuadrón Aéreo Expedicionario Mexicano desembarcó en Filipinas el 1 de mayo de 1945 donde fueron recibidos por el entonces General George C. Kennedy.

El Coronel Cárdenas con el Escuadrón Expedicionario de la Fuerza Aérea Mexicana y su personal se establecieron en Fort Stotsenburg en Clark Field, localizado al Noroeste de Manila. Algunos elementos de la Unidad fueron asignados al Quinto Comando de Pelea, en la Quinta Fuerza Aérea de las Fuerzas Aéreas del este de los Estados Unidos. La unidad permaneció en esta situación hasta que fue agregada al Grupo de Servicio Aérea 360th, en septiembre de 1945.

Al momento de llegar a Manila el Escuadrón 201 seguiría con su aprendizaje en Entrenamiento Avanzado, ya que era el procedimiento normal para los reemplazos recién llegados y éste incluía entrenamiento de vuelo y de tierra.

El programa de entrenamiento para el Escuadrón 201 establecía entrenamiento de tierra del 7 al 12 de mayo de 1945. Los dos primeros días recibieron clases del Quinto Comando de Pelea y de parte del personal de la Quinta Fuerza Aérea; el resto incluía un día de demostraciones prácticas en el 51avo. Sector de Pelea, y pre-entrenamiento en combate de tierra.

La Unidad comenzó operaciones con 15 aparatos P-47D Thunderbolt, los cuales operaban a una altitud de 40 mil pies con un radio de acción de bombardeo de 250 millas y llegando a operar como escoltas a 350 millas, fue capaz de mantener hasta 12 unidades operando todo el tiempo. El entrenamiento adecuado y la integración en el sistema logístico de Estados Unidos contribuyeron a estos números, a pesar de las pérdidas.

Para finales de mayo, los pilotos entraron a una intensa fase de apoyo a las tropas de tierra, realizando dos misiones de combate diarias durante todo el mes de junio. El comandante del Escuadrón, el capitán Radamés Gaxiola Andrade, buscaba que la FAEM destacara, ofreciéndola para misiones especiales.

La principal misión que se asignó a la FAEM fue la del apoyo a las tropas de tierra, bombardeando y ametrallando intensamente las posiciones japonesas, sin embargo, los aviones «prestados», en su mayoría del tipo Razorback, presentaban constantes problemas técnicos, resultando más peligrosos que los combatientes japoneses.

Las operaciones durante el mes de junio fueron intensas, se atacó sin descanso a las fuerzas japonesas concentradas en el norte de Luzón, se realizaron 52 misiones de combate en apoyo de las tropas de tierra, ayudando a la 25ª. División a abrirse paso hacia el valle de Cagayan utilizando principalmente bombas de propósitos generales ANM-65 de 500 kg.

Las misiones de apoyo cercano consistían principalmente en el ataque a puntos de resistencia enemigos muy cerca de las tropas amigas, en la línea del frente. Por lo general, un avión de enlace Stinson L-5 del Escuadrón 25 del Grupo de Reconocimiento Táctico 71, en coordinación con las tropas en tierra, marcaba el blanco con bombas de fósforo blanco o de humo para que los P-47 del Escuadrón 201 pudieran descargar sobre él la furia de sus ametralladoras y bombas.

Muchas piezas enemigas de artillería fueron silenciadas, así como nidos de ametralladoras, construcciones y vehículos destruidos. Se enfrentó muchas veces el fuego antiaéreo y los aviones del Escuadrón fueron tocados en varias ocasiones, sin consecuencias.

A partir del 24 de junio empezaron a llegar los aviones «propios» de la FAEM, de los tipos P-47D-30RA, nuevos y dotados de mejorías como equipo de identificación amigo-enemigo (IFF), alerones mejorados para mayor control a alta velocidad y sistema eléctrico más moderno.

A estos aparatos se les pintó la insignia de la Fuerza Aérea Mexicana en las alas, alternando con la estrella americana y bandas en color verde, blanco y rojo en el timón de dirección, así como una figura de picos blancos, a veces llamada «pétalo», en la cubierta anular del motor como marca distintiva. El personal, orgulloso, se refería a sus aviones como «Las Palomas».

El 4 de julio MacArthur anunció la liberación de las islas Filipinas y dado que la aviación japonesa había sido neutralizada desde antes de la llegada de la FAEM.

Los pilotos mexicanos no habían tenido la oportunidad de participar en combate aéreo, pero estaban ansiosos por hacerlo. Con el único fin de encontrar aviones enemigos en el aire y combatirlos, se organizaron patrullas de combate de largo alcance a Formosa (ahora Taiwán), a 600 millas de distancia de Porac.

Estas misiones eran muy peligrosas ya que se tenía que volar sobre el mar sin que existieran lugares apropiados para aterrizar en caso de emergencia. Cuatro de estas misiones se ejecutaron entre el 6 y el 9 de julio.

Sólo en la misión del 8 de julio hubo contacto con aviones enemigos, pero el escaso combustible disponible al momento imposibilitó la persecución y los dos aviones japoneses avistados fueron perdidos de vista entre las nubes.

Antes de regresar a México, en el 25 de septiembre, los miembros de la FAEM develaron un monumento a sus compañeros caídos; el monumento fue diseñado por el piloto Miguel Moreno Arreola y fue construido con la ayuda de 10 elementos del escuadrón. El águila que remata el monumento fue realizada por el escultor filipino Tolentino.

Durante el tiempo de combate, el Escuadrón 201 empleo ametralladoras, bombas de fragmentación y de fuego contra columnas enemigas, artillería, tanques y camiones, con el mérito de haber dejado fuera de combate a más de 30 mil japoneses en solo 10 semanas, reflejando su capacidad profesional y poniendo a México en todo lo alto.

Se tuvieron en total 96 misiones de combate, con un acumulado de dos mil 842 horas de vuelo en todo el pacifico, de las cuales las horas de combate fueron mil 966 y con una capacidad de ataque de 957 bombas lanzadas de capacidad de mil libras y otras 500 más con capacidad de 500 libras, así como cartuchos calibre 0.50 disparados que dieron un total de 166 mil 922. Durante todas sus operaciones.

EL 18 de noviembre arribaron a la capital mexicana los soldados que después de haber cumplido con la responsabilidad y el valor en representación de un pueblo, los cuales fueron recibidos por el entonces presidente Manuel Ávila Camacho.

El 20 de noviembre de 1945 durante el desfile Cívico militar conmemorativo de la revolución, se contó con la participación de la Fuerza Aérea Expedicionaria, Escuadrón 201, esto después de haber participado en los frentes de la guerra del Pacífico, en la Segunda Guerra Mundial, como símbolo de reconocimiento y respeto por parte de las autoridades en ese año.

Muchos de los integrantes pasaron con éxito a otras carreras de la vida, algunos como líderes de la aviación civil o del Ejército Mexicano, otros como hombres de negocios, educadores e ingenieros; cinco de los pilotos llegaron a ser generales de la Fuerza Aérea Mexicana.

La participación de México durante la Segunda Guerra Mundial es poco reconocida en los libros de historia, y en la sociedad nacional. Aun así los miembros del ejército mantienen el recuerdo y los honores hacia este escuadrón, así como los historiadores que si se interesan por este tipo de eventos y otros que deben de tener más peso en la sociedad mexicana.

Es por eso que en el año 2004, la Comisión de Gobernación expidió el decreto por el que se adiciona la fecha 2 de mayo, como Conmemoración de la Muerte de los pilotos de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana en 1945, celebrándose año con año en la ciudad de México en el Castillo de Chapultepec. E4

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