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Edición 640

Partidos

Elecciones intermedias, prueba de fuego para AMLO y Morena

El año próximo se renovarán también 15 gubernaturas, dos mil 324 ayuntamientos y 28 legislaturas locales. Aun cuando la preferencia por Movimiento de Regeneración Nacional cayó en los últimos meses, el liderazgo del presidente lo proyecta como favorito en la mayoría de los procesos, según encuestas

Gerardo Hernández G.

Mientras el país lucha a brazo partido contra el coronavirus y la economía resiente los efectos del paro forzoso por la pandemia, los engranajes de la política no se detienen. El Instituto Nacional Electoral (INE) pospuso los comicios en Coahuila (diputados) e Hidalgo (ayuntamientos), previstos para el 7 de junio, mientras pasa la emergencia sanitaria. Empero, desde hoy tirios y troyanos centran su atención en 2021 cuando, además del Congreso federal, se renovarán 15 gubernaturas, la mayoría de las legislaturas estatales y el 94% de los cabildos, entre ellos los 38 de Coahuila.

Las elecciones intermedias serán cruciales para el futuro de México. Tras dos años de confrontación entre Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y el establishment dueño del poder en el último siglo, las votaciones tendrán carácter plebiscitario. El líder de izquierda conserva la mayoría en la Cámara baja y Morena sienta su bandera en un mayor número de estados, legislaturas locales y municipios, el proyecto político y social de la Cuarta Transformación, con el aval de las urnas, seguiría adelante. Pero si pierde el Congreso, el país volvería a tener un gobierno dividido y la posibilidad de acotar al presidente.

La concurrencia de procesos el 6 de julio de 2021 para elegir 500 diputados federales, 15 gobernadores y dos mil 324 alcaldes da ventaja a AMLO. Haber ganado la presidencia en 31 estados y que su partido (Morena) encabece hoy las preferencias podría generar, como en 2018, un voto en cascada y permitirle conservar la mayoría legislativa.Sin embargo, el desgaste de dos años y medio de gobierno y la persistencia de fenómenos como la inseguridad y la pobreza, agravados por el desempleo y el decrecimiento económico, podrían cobrarse en las urnas. Falta ver también cómo saldrá México de la emergencia sanitaria por el COVID-19. En Estados Unidos, el mal manejo de la crisis tiene en vilo la reelección de Donald Trump.

El gobierno podría amortiguar el impacto con los programas de apoyo a jóvenes, adultos mayores y grupos vulnerables. La cuestión es si el desplome de la recaudación fiscal y los ingresos petroleros por la recesión mundial, derivada de la pandemia, le dará margen para mantener el gasto social en los mismos niveles. AMLO se resiste a suspender proyectos juzgados por sus críticos como no estratégicos ni rentables —Tren Maya, refinería de Dos Bocas y aeropuerto de Santa Lucía— a los cuales se destinan presupuestos ingentes.

La presión de los grupos antagónicos al presidente —públicos y encubiertos— aumenta según se acercan los comicios más grandes y complejos, solo después de los generales. El proceso iniciará en octubre próximo, para lo cual faltan cinco meses. El primer domingo de julio de 2021, el país renovará el Congreso federal y 28 estados elegirán autoridades locales. Morena gobierna solo en uno de ellos: Baja California, después de 30 años de administraciones panistas. Jaime Bonilla fue nombrado para dos años, pero la legislatura local amplió el periodo a cinco, por encima de la Constitución. El 11 de mayo, la Suprema Corte anuló la «ley Bonilla» por considerarla fraudulenta.

La mayoría de los estados donde se elegirá gobernador conocen la alternancia, excepto Campeche y Colima. Morena gobierna actualmente seis entidades: Ciudad de México, Veracruz, Puebla, Tabasco, Chiapas y Baja California; el PRI, 11; PAN, 10; PRD, Movimiento Ciudadano y Encuentro Social, una cada uno. Nuevo León tiene el único mandatario independiente.

Morena: ¿carro completo?

Las urnas dirán si la mayoría de los mexicanos está conforme o no con el gobierno de AMLO. El presidente y sus adversarios se han pasado 16 meses evn andares y tomares. El jefe de Estado y de gobierno está persuadido de que los grupos de interés, beneficiarios de la corrupción, presionan para recuperar privilegios. Cúpulas empresariales y medios de comunicación, por su parte, bombardean al mandatario y advierten que la Cuarta Transformación provocará la ruina del país y lo llevará a un socialismo parecido al de Venezuela.

Si en los gobiernos neoliberales —comprendidos a partir de Miguel de la Madrid— el poder se atomizó y en la administración de Peña Nieto la corrupción alcanzó además cotas de escándalo, AMLO ha vuelto a concentrarlo. Puede no gustar, pero eso no lo decidió él, sino más de 30 millones de mexicanos, quienes apoyaron su plan para dar prioridad a los pobres y combatir la venalidad pública y privada, metas todavía incumplidas. Pocos presidentes ha habido en la historia con la legitimidad de AMLO. En el siglo pasado, las oposiciones fueron aplastadas por el Estado y su partido, cuyos candidatos ganaban casi siempre por la vía del fraude.

AMLO está frente a una oportunidad histórica. Tirarla por la borda sería culpa suya, no de sus detractores influyentes, precisamente por el poder que acumula y las decisiones tomadas para aumentarlo. Las elecciones de 2021 serán la prueba de fuego, como en 2016 lo fueron para Peña Nieto. Ese año, el PRI perdió siete de 12 gubernaturas con el PAN. Empero, esta vez Morena solo arriesgará un estado (Baja California) y en 14 —ocho en poder del PRI, tres del PAN, dos del PRD y un independiente— podría triunfar.

Según Consulta Mitofsky, Morena tiene amplias posibilidades de ganar las 15 gubernaturas en disputa (carro completo), entre las cuales figuran las de Nuevo León, Sinaloa, Sonora, Michoacán, San Luis Potosí y Zacatecas. También dos controladas por el PRI desde su fundación en 1929: Campeche —abandonada por Alejandro Moreno para asumir la presidencia de ese partido— y Colima. De acuerdo con la muestra, el PAN podría conservar Baja California Sur, Chihuahua, Nayarit y Querétaro, y recuperar Nuevo León 17 años después. El PRI podría conservar cuatro de los estados que ahora gobierna. (La Jornada, 01.02.10).

En Nuevo León —la joya de la corona de las elecciones estatales—, la intención de voto se inclina por la diputada de Morena Tatiana Clouthier, coordinadora de la campaña presidencial de AMLO, seguida por el senador Samuel González, de Movimiento Ciudadano. El PRI aparece en cuarto lugar después del PAN. En un escenario intermedio, Morena se convertiría en la primera fuerza política a escala territorial, pues sumaría al menos 14 estados (ahora tiene seis) incluido Morelos cuyo gobierno lo encabeza el Partido Encuentro Social, uno de sus aliados; el PRI bajaría a ocho, el PAN a siete y el PRD no tendría gobernador.

Morena no ha dejado de ser un movimiento de sectas cuya fuerza depende del presidente López Obrador. Así lo advierte una encuesta de El Financiero (13.04.20) según la cual la preferencia por Morena, para las elecciones de diputados federales, es de 18% (ocho y diez puntos por encima del PAN y el PRI, respectivamente). Sumada la aprobación al presidente, la intención de voto sube al 60%.

Clientelismo electoral

Mientras Enrique Peña Nieto traducía el poder en negocios, privilegios e impunidad para él y sus secuaces políticos, empresariales y tecnócratas, Andrés Manuel López Obrador todo lo convierte en votos. En ese sentido, la emergencia sanitaria también le cayó como «anillo al dedo» para las elecciones de 2021. Los gobernadores afrontarán el proceso con las arcas semivacías por las deudas, los gastos extraordinarios por la pandemia del coronavirus, la disminución de ingresos, la falta de apoyo federal y una ley que ya tipifica la compra de votos y el fraude como delitos graves.

La federación también resiente los efectos por el COVID-19, pero en julio del año próximo, cuando los mexicanos acudan a las urnas para renovar la Cámara de Diputados, 15 gubernaturas y la mayoría de los ayuntamientos y legislaturas locales, los programas clientelistas del presidente podrían ser la tabla de salvación de millones de familias y generar sufragios suficientes para consolidarse en el poder. A menos que la crisis económica y la inseguridad le pasen factura y catalicen voto de castigo contra AMLO y su partido.

Morena aventaja en este momento al PRI, PAN y PRD en las encuestas preelectorales. Incluso en abril, cuando los contagios y las muertes por coronavirus se empezaron a disparar, la pandemia obligó al confinamiento social, al paro de actividades económicas no primordiales y en algunos sectores se cuestionaba severamente la estrategia del gobierno para afrontar la emergencia, la aprobación de AMLO volvió al nivel de septiembre de 2019 (68%), después de haber caído ocho puntos el mes previo. En el mismo lapso, la desaprobación bajó del 37 al 29%, de acuerdo con la encuesta mensual de El Financiero (04.05.20).

La necesidad de reabrir la industria y el comercio —sin relajar las medidas para prevenir un repunte de la enfermedad—, así como el riesgo electoral para AMLO y Morena por la pandemia, también los advierte la pesquisa. Tras mencionar como principales problemas del país el coronavirus y los relacionados con la salud, el 53% calificó positivamente la forma como el gobierno los afronta (el 29% no está de acuerdo). Empero, el 55% ve «muy mal/mal» el manejo de la economía (el 27% lo apoya). En seguridad pública, citado como tercera preocupación nacional pese a la espiral de violencia—, el resultado varía poco: 54% reprueba al presidente y el 30% lo acepta.

El COVID-19 y sus efectos económicos han hecho mella en la actitud de los mexicanos. Y no es para menos: el impacto lo resiente ya el 81% del país y la mitad de los hogares, dice la encuesta. Además, en el entorno de los entrevistados, la proporción de familiares que perdieron su empleo se disparó del 11 al 32% entre marzo y abril. Con respecto a la economía, el estado de ánimo del 53% es «malo/muy malo» y el 21% comparte el optimismo presidencial.

Ronald Reagan, quien junto con Margaret Thatcher dio nuevo impulso al neoliberalismo radical tras ganar la Guerra Fría, advierte en su autobiografía Una vida americana que los ciudadanos votan según las condiciones de la economía. Si después de cubrir la hipoteca, los gastos familiares y otras obligaciones tienen dinero en su billetera para darse algunos gustos, en la siguiente elección apoyarán al partido en el poder. Bajo esa lógica, Morena estaría perdido, pero hasta hoy las encuestas dicen otra cosa. E4



El PRI expondrá ocho gubernaturas; todas peligran

Con más asientos en la Conago (ahora tiene seis), el presidente López Obrador podría impulsar un pacto fiscal bajo los criterios de la Cuarta Transformación

La renovación de 15 gubernaturas el año próximo cambiará el rostro de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), sobre todo si Morena se convierte en la primera fuerza territorial. En ese supuesto, el presidente Andrés Manuel López Obrador podría encauzar un nuevo pacto fiscal con los estados y municipios, bajo los criterios de la Cuarta Transformación. La reforma planteada por los mandatarios de Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Durango y Michoacán choca con la actual política federal cuya prioridad consiste en promover un desarrollo equilibrado entre los estados del norte, el centro y el sur donde se concentra la mayor pobreza.

Los mandatarios del PRI organizaron la Conago para negociar en bloque con Vicente Fox, primer presidente emanado de la oposición; los del PAN y el PRD se unieron después. El PRI siempre ha sido mayoría en ese foro, y aún lo es. Sin embargo, su dominio declinó en los ocho últimos años. En 2012 gobernaba 21 entidades y ahora 12; Estado de México, es el más fuerte, pero Morena controla la legislatura y los municipios más importantes. El resto de los estados priistas son Campeche, Colima, Guerrero, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala, Zacatecaz —cuyos gobernadores terminarán su periodo el año próximo—, Coahuila, Hidalgo y Oaxaca.

El PRI será el partido con más posiciones en juego en 2021. Sin liderazgos políticos nacionales y locales —su presidente, Alejandro Moreno, exgobernador de Campeche, es investigado por enriquecimiento ilícito—, sin fuerza en el Congreso y superado por Morena en casi todas las encuestas, podría sufrir una derrota como la de 2016, cuando perdió siete estados con el PAN. Esta vez, el riesgo lo corre con el partido de López Obrador.

Acción Nacional ocupa 10 asientos en la Conago, de los cuales Baja California Sur, Chihuahua, Nayarit, Querétaro y Quintana Roo cambiarán de titular el año próximo. También gobierna Aguascalientes, Durango, Guanajuato, Tamaulipas y Yucatán. La crisis del PAN es tan profunda como la del PRI, pero aun así es el principal partido opositor y sus gobernadores actúan juntos frente al presidente; los más críticos son Javier Corral (Chihuahua) y Diego Sinhue Rodríguez (Guanajuato). Después de Morena, podría ser el partido con más triunfos en las elecciones de 2021.

Morena encabeza estados clave: Ciudad de México, Puebla y Veracruz. Como jefe de gobierno de la capital, López Obrador siempre desairó a la Conago y solo encabezó una de las reuniones (la IX, en 2003), cuando Vicente Fox ocupaba la presidencia. El panista intentó desaforarlo para excluirlo de la sucesión de 2006, pero ese movimiento subió aún más los bonos de AMLO, quien estuvo a medio punto de ganarle a Felipe Calderón en un proceso cuya legitimidad ha sido cuestionada.

Dos presidentes han surgido de la Conago: Peña Nieto y López Obrador. Con más gobernadores de su partido, AMLO aumentaría su control sobre los grupos de poder local y Morena se convertiría en la primera fuerza política nacional. De acuerdo con las encuestas, el partido del presidente podría subir de seis a 13 gubernaturas el año próximo y también ganar la mayoría de las diputaciones federales y de los ayuntamientos. La condición para evitarlo consiste en transformar el malestar ciudadano en votos. En las urnas se verá si el enfado es mayor que el apoyo a López Obrador y a su Cuarta Transformación o si era más el ruido que las nueces. E4

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