Espacio 4
Ediciones:
  Facebook Twitter
Inicio Política Economía Salud Medios Luces y sombras Opinión Firmas  
 
 

Edición 636

Medios

Compras de pánico, la otra cara del virus

Al igual que en varias partes del mundo, los mexicanos han acudido en masa a los supermercados. El desabasto acentúa la desigualdad social

Gerardo Moyano

La escena se repite a lo largo del globo. Supermercados abarrotados y compras desmesuradas de cubrebocas, geles antibacteriales, cloro, vitamina C, agua embotellada, comida enlatada, arroz, legumbres y... papel higiénico. En muchos casos, a sobreprecio.

Y México no es la excepción. En las últimas semanas se han registrado compras de pánico en Ciudad de México, Monterrey, Morelia, Zapopan, Xalapa, Durango y Tijuana, entre otras ciudades. En esta última, hubo incluso cruces fronterizos desde Estados Unidos solo para realizar compras en tiendas mexicanas.

Esto ha llevado a que algunas cadenas de supermercados comiencen a limitar número de artículos por persona o por familias y que organismos como la Cámara Nacional del Comercio (Canaco) y el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) hicieran un llamado a no hacer compras «innecesarias» e «injustificadas», pues esto afecta a quienes tienen necesidades urgentes y a quienes viven al día y no cuentan con recursos económicos suficientes.

«Hacemos un llamado a la población a mantener la calma y la responsabilidad y no realizar compras de pánico ni acaparar productos, No es necesario ni justificado, y afecta a quienes tienen necesidades urgentes», señaló el CCE en un comunicado, el 16 de marzo.

Se trata de lo que los psicólogos describen como el síndrome FOMO —siglas en inglés de Fear of missingout; «temor a perderse algo»—, el cual es alimentado por la sensación de incertidumbre que se genera al consumir noticias en los medios tradicionales y las redes sociales.

También conocido como la «mentalidad del rebaño», este tipo de comportamiento irracional del consumidor acentúa la desigualdad social derivada del brote de COVID-19, a la que muchos califican como la «enfermedad de los ricos», pues en un principio contagió a quienes viajaron a países afectados de Asia y luego Europa.

Si bien el CCE asegura que «existen inventarios suficientes para proveer de mercancía a familias, hoteles y restaurantes», el impacto negativo de este tipo de compras agrava la situación de por sí delicada que enfrenta el comercio, el turismo y la industria, por la disminución de la actividad financiera y el potencial paro de actividades económicas, como ya sucede en Europa.

En España, el segundo país europeo más afectado por el coronavirus, después de Italia, ya se aplican «despidos temporales», cuya figura legal es el Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE). Es decir, después de haber negociado con sus empleados, la empresa suspende los contratos de toda o de una parte de su nómina durante un tiempo limitado.

Entre las primeras compañías que han anunciado despidos temporales figuran las de ramos que se verán afectados de manera inmediata, como aerolíneas, cines, casinos, cruceros, hoteles y cadenas de gimnasios, pero también otras que sentirán el colapso de la demanda y la caída del precio del petróleo, como la automotriz.

Esto podría tener un impacto negativo para México, en particular en los estados donde tienen sedes las grandes armadoras de automóviles, como es el caso de Coahuila.

En este sentido, el periódico británico TheIndependent advierte que el coronavirus dejará a más personas pobres que muertas y que lo que está en juego actualmente es el orden mundial.

«Tan importante como combatir el virus, si no más importante, es vacunar nuestras economías contra la pandemia de pánico que se avecina», señala en el rotativo Omar Hassan, especialista en desarrollo económico y cofundador del UK:MENAHub, una incubadora de empresas.

«Gran parte del sector petrolero estadounidense simplemente no existirá si los precios del petróleo se mantienen en mínimos históricos», agrega.

Para hacer frente a esta situación, el gobierno italiano emitió un decreto que prohíbe durante dos meses despedir a trabajadores y establece un fondo de ayuda a los empleadores de hasta 25 mil millones de euros.

Entre otras medidas, el decreto incluye la emisión de bonos mensuales de 600 euros exentos de impuestos a autónomos que hayan perdido su trabajo, permisos parentales de dos semanas con la mitad del sueldo asegurado para aquellos padres que tengan hijos de hasta 12 años o con discapacidades graves y prestaciones para la contratación de niñeras de hasta 600 euros.

El misterio del papel higiénico

Una particularidad de las compras de pánico ha sido el desbasto de papel higiénico, el cual no es considerado como un artículo de primera necesidad. En Australia, por ejemplo, la policía tuvo que acudir a un supermercado para intervenir en una disputa por este producto, en la cual una persona amenazó a otra con un cuchillo.

En las redes sociales pululan los vídeos y fotografías de gente comprando de forma masiva papel higiénico ¿Por qué?

Si bien esto se podría explicar en parte por el espacio que ocupan los paquetes de papel en las estanterías, en comparación con otros productos más pequeños, lo que hace que se note más la escasez, también tendría una explicación psicológica.

«No estamos acostumbrados a la escasez y la privación, estamos acostumbrados a poder elegir lo que queremos, cuando queremos. Por lo tanto, la prisa por conseguir papel higiénico es solo esta mentalidad de ovejas para mantener ese estado», señala el doctor Rohan Miller, académico de la Universidad de Sydney, Australia (BBC, 15.03.20).

«Creo que las personas quieren asegurarse de tener algunas comodidades en sus vidas si van a estar en casa con su familia durante mucho tiempo (…) El papel higiénico realmente no importa, está muy por debajo de la lista de supervivencia en comparación con otras cosas como la comida o el agua, pero es algo a lo que las personas se aferran a tener como un estándar mínimo», añade.

Para la profesora NitikaGarg de la Universidad de Nueva Gales del Sur, esto tiene que ver con la sensación de control. «Se piensa que si una persona está comprándolo (papel higiénico), si mi vecino lo está comprando, tiene que haber una razón y yo también tengo que involucrarme», dijo a la BBC.

«Cuando se trata del coronavirus, las personas no están seguras de cómo van a salir las cosas, o cuánto empeorará (…) Quieren estar preparados porque es lo único que pueden hacer para tener cierta sensación de control», agrega. E4


«Hacemos un llamado a la población a mantener la calma y la responsabilidad y no realizar compras de pánico ni acaparar productos. No es necesario ni justificado, y afecta a quienes tienen necesidades urgentes»

.

Consejo Coordinador Empresarial


«El papel higiénico (...) está muy por debajo de la lista de supervivencia en comparación con otras cosas como la comida o el agua, pero es algo a lo que las personas se aferran a tener como un estándar mínimo».

Rohan Miller, Universidad de Sydney, Australia

Publicidad
 
Espacio 4 © 1995-2020. Todos los derechos reservados Espacio Editorial Coahuilense, S.A. de C.V.

De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos.

Ir arriba