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Edición 631

Medios

Redes sociales: ¿benditas o malditas?

Envueltas en críticas por la manipulación de datos y los efectos en la salud del público, las plataformas tecnológicas apuestan a herramientas particulares y encriptación en 2020. La reelección de Trump, una prueba de fuego

Gerardo Moyano

El año arrancó con un sacudón en las redes sociales: la alerta sobre una posible Tercera Guerra Mundial, generada tras las amenazas de una «severa venganza» de Irán contra Estados Unidos por el asesinato de un alto mando militar iraní en Irak —ordenado por el presidente estadounidense Donald Trump—.

Pero como es común en estas plataformas, en cuestión de horas la alarma quedó sepultada bajo una lluvia de memes que convirtieron en un chiste un tema de seguridad que concierne a todo el planeta.

En este sentido, como señala el pionero de internet y de la realidad virtual JaronLanier, las redes sociales se han convertido en un despropósito, pues no solo minan la verdad, sino que hacen imposible la política.

En su libro Diez razones para borrar tus redes sociales de inmediato (2018), el «padre fundador» de Silicon Valley va más allá y acusa a las redes de volver idiotas a los usuarios, de destruir su felicidad, su poder de empatía y de minimizar sus opiniones.

Estos dos factores, la manipulación y banalización de la información, así como la pérdida de la privacidad en aras de un negocio multimillonario que a principios de la década parecía incierto, están haciendo que cada vez más personas quieran escapar del escrutinio público y se inclinen por servicios de mensajería privada y grupos cerrados. Una encuesta de GlobalWebIndex y We Are Social realizada a tres mil usuarios adultos de internet en Estados Unidos y Reino Unido revela que el 63% prefiere las plataformas privadas para compartir contenido.

A la par, cada vez más gobiernos están imponiendo restricciones, sanciones e impuestos al uso de datos de los usuarios.

De ahí que estas plataformas estén desarrollando herramientas digitales que privilegian la privacidad y la encriptación de datos. «El futuro es privado», dijo el fundador de Facebook Mark Zuckerberg en la conferencia de desarrolladores F8 de 2019, en la que presentó las áreas de crecimiento a las que apuesta su empresa este año: mensajería privada, historias efímeras y grupos pequeños.

El nuevo Threads de Instagram —propiedad de Facebook desde 2012—, una «aplicación de mensajería de primera cámara que lo ayuda a mantenerse conectado con sus amigos cercanos» va en esa línea, al igual que el nuevo dispositivo Portal de Facebook que admite videollamadas directas a través de WhatsApp y Messenger. Este último contará además con cifrado de datos, algo que WhatsApp —comprada por Facebook en 2014— hacía ya desde hace tiempo.

Por otra parte, si bien Instagram alega que el objetivo de su alejamiento de las métricas de «seguidores» y «Me gusta» es alentar a los usuarios a interactuar de manera más real, también puede ser un indicativo de que reacciona a las críticas sobre los efectos que tiene esta red en la autoestima de los usuarios, en especial de los adolescentes. Según Lainer, esto se debe a «los estándares irracionales de belleza o estatus, por ejemplo, o la vulnerabilidad a los trols».

< b>La otra lucha

Pero mientras las redes se vuelven más privadas para los usuarios individuales, las compañías y los partidos políticos no pueden escapar de ellas.

El fabuloso debut de la empresa Levi Strauss en la Bolsa de Nueva York se debió en parte al trabajo que hizo en las redes sociales, donde refrendó su compromiso con el medio ambiente, el control de armas y los derechos de la comunidad homosexual. En contraste, Pepsi y Gillete fracasaron en campañas en las que intentaron sumarse a movimientos sociales contra el racismo y la violencia de género.

Esto habla de que los usuarios de las redes sociales están dispuestos a sacrificar su privacidad para ser bombardeados con publicidad hecha a la medida, pero no para dejar que grandes empresas saquen réditos de sus causas.

¿Pasará lo mismo con la política? Tras el escándalo de la empresa Cambridge Analítica, la cual utilizó ilegalmente datos de millones de usuarios de Facebook para apuntalar la campaña de Donald Trump en las elecciones presidenciales de 2016, la empresa de Mark Zuckerberg anunció que realizaría más esfuerzos para mejorar la protección de datos y combatir las noticias falsas.

En octubre del año pasado, la senadora demócrata Elizabeth Warren pagó por un aviso en esta red social con la leyenda: «Noticia de último minuto: Mark Zuckerberg y Facebook apoyan la reelección de Donald Trump».

Warren, quien lidera los sondeos para ser candidata presidencial por su partido, quizo demostrar que cualquier político puede mentir en Facebook mientras pague, y que por esa misma razón Zuckerberg le está permitiendo mentir a Trump.

Al señalar que otros medios como CNN se negaron a publicar su aviso, Warren argumentó que «si Trump intenta mentir en un anuncio de televisión, la mayoría de las cadenas se negarían a emitirlo, pero Facebook solo cobra los cheques de Trump».

En este sentido, bajo el argumento de que «las grandes compañías tecnológicas de hoy tienen demasiado poder (…) sobre nuestra economía, nuestra sociedad y nuestra democracia», la política estadounidense ha iniciado una cruzada para desmantelar a Facebook y a grandes compañías tecnológicas como Apple, Google y Amazon, las cuales eliminan a la competencia, ya sea copiando sus productos o directamente absorbiéndola, como Facebook con WhatsApp e Instagram.

El hecho de que Zuckerberg haya dicho que «si ella (Warren) es elegida presidente, apostaría a que tendremos un desafío legal» levanta sospechas de si el algoritmo de Facebook perjudicará a Warren en caso de que sea la competidora de Trump en las elecciones presidenciales del próximo 3 de noviembre. La moneda está en el aire. E4


Decálogo contra la esclavitud digital

1. Estás perdiendo tu libre albedrío.

2. Renunciar a las redes sociales es la manera de resistir a la locura de nuestros tiempos.

3. Las redes sociales te están volviendo un idiota.

4. Las redes sociales están minando la verdad.

5. Las redes sociales están haciendo que lo que dices no importe.

6. Las redes sociales están destruyendo tu capacidad de empatía.

7. Las redes sociales te están haciendo infeliz.

8. Las redes sociales no quieren que tengas dignidad económica.

9. Las redes sociales están haciendo que la política sea imposible.

10. Las redes sociales odian tu alma.

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