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Edición 627

Reportaje

Fracking: ¿se fractura el sueño de Coahuila?

Pese a la negativa de López Obrador a utilizar la fractura hidráulica para extraer gas y petróleo, el senador coahuilense Armando Guadiana impulsa un proyecto de ley para regular la técnica. El académico Alejandro Dávila sugiere apostar por energías renovables

Redacción

A pesar de numerosos inconvenientes que derivan del proceso de extracción de gas de esquisto (shale) a través de la técnica de la fractura hidráulica (fracking), todavía hay voces que la defienden. Entre ellas, la del empresario minero y senador por Morena, Armando Guadiana Tijerina.

El pasado 8 de noviembre, Guadiana, quien preside la Comisión de Energía de la Cámara alta, confirmó que aún trabaja en una iniciativa de ley para reglamentar esa técnica, aun cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha dicho en más de una ocasión que «el fracking no va».

«Yo soy del Poder Legislativo, yo no dependo del Poder Ejecutivo, simplemente tenemos que colaborar al desarrollo del país (...) El fracking está operando y es legal, claro, y entonces yo estoy preparando, estamos preparando, una iniciativa de ley y la reglamentación del fracking. Lo vamos a considerar, que lo analicen, vamos a organizar foros» (Zócalo, 08.11.19).

Hizo esa declaración un día después de que el Senado designara a Rogelio Hernández Cázares como titular de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), órgano encargado de regular la exploración y extracción de hidrocarburos en México.

Hernández Cázares, quien fuera enlace estatal de Morena en Coahuila durante las elecciones presidenciales en 2018, sustituye a Juan Carlos Zepeda Molina, quien renunció el 30 de noviembre.

En la foto de la toma de protesta, Guadiana flanquea al nuevo presidente de la CNH, quien en su comparecencia dijo que dadas las controversias en torno a la fractura hidráulica «se debe contrastar el impacto ambiental contra los beneficios económicos» y que, de recurrir a esta técnica, «se tendrá que hacer de manera progresiva y siguiendo las mejores prácticas».

La disputa legal

El 4 de octubre, en el marco de la segunda de cuatro mesas de análisis energético convocadas por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), realizada en Saltillo bajo el título «Combustible, gas natural y electricidad, por la seguridad energética de México», Guadiana anunció que presentaría una iniciativa de ley para extraer hidrocarburos no convencionales. Dijo que en el proyecto participarán las cámaras empresariales bajo la supervisión de especialistas.

Un día después, tras reunirse con el gobernador de San Luis Potosí, el presidente López Orador fue contundente: «No vamos a utilizar el famoso fracking para explotar este petróleo».

El 8 de octubre, volvió al tema y se refirió a Guadiana: «El senador está en su derecho de opinar e incluso de proponer iniciativas de ley, pero nosotros ya descartamos el fracking en México».

Cabe recordar que hace un año, semanas después de que el gobernador Miguel Riquelme anunciara la inversión de 600 millones de dólares de la empresa Lewis Energy en el estado y llamara a no «satanizar» la técnica, AMLO dio por muerto el método: «Venimos a hablar sobre temas para beneficio de Coahuila, pero lo que no va es el fracking» (Zócalo, 20.10.18).

Directivos de Lewis Energy, que tiene permisos para perforar seis pozos de fracking en Coahuila —ya operan tres—, estuvieron junto a Guadiana en las mesas de diálogo del CCE en Saltillo.

Allí, Guadiana destacó que «Coahuila aloja más del 20% de los recursos prospectivos de gas de lutitas con casi 14 mil millones de barriles de petróleo equivalente. Las reservas representan una riqueza invaluable para el patrimonio nacional».

En este sentido, destacó que Estados Unidos aumentó su producción de crudo en más de seis millones de barriles al día en nueve años gracias a más de cuatro millones de pozos de fracking. En México, dijo, se han perforado poco más de 30 mil y destacó que en Coahuila están las cuencas Sabinas y Burro-Pichachos.

Guadiana no está solo. En junio pasado, el diputado local panista Marcelo de Jesús Torres Cofiño advirtió que «el decreto» de AMLO de prohibir el fracking le costará a Coahuila cancelar inversiones por 7 mil millones de dólares y la generación de más de 150 mil empleos en los años inmediatos.

«La voz del presidente parece ser decreto, que lo que diga con o sin razón es lo que debe prevalecer, sin atender razones, motivos ni justificaciones (…) El fracking cancelado (...) es verdaderamente significativo para Coahuila, que posee el 32% de las reservas naturales de gas, de un 85% que representa el norte del país, conjuntamente con Tamaulipas y Nuevo León», dijo (Zócalo, 26.06.19).

Pero Guadiana también tiene detractores, entre ellos su paisano Lenin Pérez Rivera —militante de la Unión Democrática de Coahuila (UDC) pero diputado federal por el PAN—, quien es miembro de la Alianza Coahuilense contra el Fracking.

El 9 de octubre, Lenin presentó en la Cámara baja una iniciativa que prohíbe la fractura hidráulica y busca «garantizar la protección de la salud, un medio ambiente sano, el acceso, disposición y saneamiento de agua para consumo personal y doméstico en forma suficiente, salubre, aceptable y asequible». El fracking ¿va o no?

Potencial y mitos

A lo largo del territorio nacional se han detectado 700 áreas con reservas de gas shale en Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Jalisco, Sinaloa, Durango, Guerrero, Michoacán, San Luis Potosí y Veracruz.

Pemex estima que solo para explorar las posibilidades de gas shale en el país hacen falta más de 30 mil millones de pesos a lo largo de tres años para 195 pozos. Ya se gastaron más de 300 millones de pesos. La Cuenca de Burgos es la que mayores depósitos tendría.

La Alianza Mexicana contra el Fracking, compuesta por 45 organismos, ha presentando evidencia científica sobre los efectos nocivos en el medioambiente y la salud humana, pero por el fuerte interés económico, las autoridades callan.

En este sentido, el economista Alejandro Dávila destaca que, en el caso de Coahuila, el punto a observar con más cuidado es la alta cantidad de agua que se requeriría y la poca disponibilidad de ese recurso en las áreas donde se concentra la mayor proporción de petróleo y gas que se pretende extraer.

«Mientras no se tenga claridad meridiana sobre el posible daño al medio ambiente, no es conveniente adoptar esa tecnología (…) Debemos ser muy cuidadosos en las decisiones estratégicas de su uso», señaló.

«Debe analizarse con particular atención porque en Coahuila ya hay industrias que ejercen presión sobre la escasez de agua, principalmente la lechera y la cervecera, y sumarle a eso la demanda que implicarían cientos de pozos con procesos de fracking luce inconveniente», dice el catedrático e investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC).

Dávila advierte que pese al fuerte interés económico detrás del fracking, «no es conveniente caer en desbalances», por lo que sería bueno motivar a la sociedad a informarse, como sucede en otros países, para evitar que la ventaja económica de corto plazo se imponga.

«Una sociedad bien informada no es fácil de manipular del modo como lo es, por ejemplo, cuando se trata de elegir quién la gobierne. Tanto en lo político como en lo ecológico debe fomentarse una visión de largo plazo, no actuar con base en filiación partidista o interés personal. Si bien el fin último debe ser encaminarnos hacia un estándar de mejor calidad de vida, éste debe ser sostenible, no pasajero, y solo estando bien informados es posible tomar las decisiones que mejor respondan al interés común», apuntó.

El desierto, a la venta

En Coahuila, las tierras consideradas estériles son las que se repartieron a los estratos sociales más bajos en la modalidad de ejido, pero ahora resulta que en ellas se ubican las reservas de gas shale.

Por lo anterior, una de las primeras tareas a las que se avocó el Clúster Energético de Coahuila fue convocar a juntas con los comisariados ejidales de los municipios del centro-norte del estado, donde se ubican las áreas con mayores reservas. Su interés es instarlos a que vendan la tierra o a que firmen contratos como socios de segundo o tercer nivel, para lo cual es más conveniente cambiar la modalidad de ejido —que es jurídicamente inalienable— a propiedad privada, un paso que es permitido desde que en la presidencia de Carlos Salinas de Gortari se consiguió la modificación al Artículo 27 de la Constitución.

Coahuila, además, es un estado con escasa disponibilidad de agua y no cuenta con cuencas cercanas para proveerse de ella. De hecho, su déficit es cada vez más notorio por actividades ganaderas y agrícolas vinculadas a la actividad productiva del gigante lechero Lala o las de la megacervecera instalada en Nava, amén de la que se ocupa para los procesos de Peñoles o los de la acerera AHMSA, por citar los ejemplos más visibles. E4



¿Qué es la fractura hidráulica?

La fracturación hidráulica del subsuelo (fracking) consiste en inyectar a alta presión una mezcla de arena, químicos y agua para romper las formaciones rocosas que encapsulan pequeños depósitos de gas natural, aceites y petróleo para construir canales que confluyan hacia el ducto artificialmente perforado y extraerlos hacia la superficie.

No obstante, el fracking conlleva una serie de inconvenientes muy diversos, entre los principales está la necesidad de agua para realizarlo: para fracturar un solo pozo se requieren millones de litros de agua (entre nueve y 29 millones anualmente).

El ritmo de explotación que se pretende en México —20 mil pozos por año— supone un volumen de agua necesario para cubrir el consumo doméstico de entre 4.9 y 15.9 millones de personas en un año, lo cual compite con el derecho humano al agua y a la alimentación.

Además, su uso pondría en riesgo el ecosistema, pues sería agua que no volvería al ciclo de la naturaleza debido a las substancias químicas que se le adicionan para el proceso, muchas de ellas desconocidas por estar registradas bajo patente, lo cual impide la recuperación vía plantas tratadoras.

Múltiples publicaciones señalan que en Estados Unidos hay más de mil casos documentados de contaminación de agua de los mantos freáticos por este proceso, donde la rotura de la roca hizo que corrientes subterráneas entraran en contacto con los hidrocarburos y químicos empleados.

Entre los daños que causa a las personas consumir esa agua o vegetales contaminados, o entrar en contacto a través del aire con los residuos químicos usados para el fracking se encuentran desde migrañas y escozor hasta cáncer, efectos nocivos sobre el feto en mujeres embarazadas, problemas de la piel, la vista, urológicos y cardíacos.

La razón apunta hacia los más de 750 tipos diferentes de aditivos químicos usados, entre los cuales se encuentran el metanol, benceno, tolueno, etilbenceno y xileno, todo en combinación con metales pesados y sustancias radioactivas que hacen que el agua sea inutilizable nuevamente.

También se relaciona al fracking con los denominados sismos antropogénicos —causados por la acción del hombre—, y esto se debe a que la industria no pueda tratar los grandes volúmenes de aguas residuales y eso hace necesario usar pozos de inyección —letrinas— para deshacerse del líquido contaminado, de modo que estas aguas y la arena residual en la fracturación pueden desestabilizar fallas geológicas y provocar sismos en zonas donde los movimientos telúricos no son «normales».

Por otra parte, un pozo que se echa a andar alcanza su vida máxima en solo dos años y luego decae, eso detona la necesidad de perforar cientos de pozos colaterales para conseguir la riqueza monetaria esperada. E4

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