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Edición 627

Justicia

Qué te ha dado esa mujer

Elba Esther, Karime, Rosario, Gilda…. Las mujeres que desempeñan roles sociales que, por lo general, están masculinizados: ¿son violentadas, son violentadoras? ¿«Chivas expiatorias» o piezas comodín al mejor postor?

Renata Chapa
Twitter: @RenataChapa
Email: centrosimago@yahoo.com.mx

Pardeaba la tarde y acordamos descansar. Luego de horas de trabajo rudo, comimos tacos, refrescos y nos reímos del cansancio. De las ocurrencias. Del destino. Adentro del Centro de Readaptación Social de Torreón, Coahuila, éramos diez compañeros. Internos, internas y yo.

Ningún integrante de la parte oficial del penal les preguntaba a ellos o a mí, nunca, qué podíamos necesitar para volver más ligera la causa. Y, la verdad, con el paso del tiempo entendí que eso fue lo mejor. Necesitábamos planear en confianza, «acá entre nos», para construir identidad. Aquel salón —que, luego de meses, convertimos en aula de educación interactiva— era nuestro proyecto de crecimiento en común.

El altavoz anunció la hora de cerrar portones. Era mi señal de regresar a casa. Sólo quedábamos ella y yo. Sentadas en el suelo de cemento, habíamos convertido la charla, sin querer, en una sobremesa con perspectiva de género.

«Aquí son varias las que se echan la culpa de las méndigas sinvergüenzadas de los maridos o de los amantes; o las que se echan la culpa de delitos no cometidos con tal de encubrir a sus hijos o hasta a los nietos. Un buen de internas están hasta la madre de enamoradas. Se apendejan regacho. No te imaginas lo que son capaces de hacer con tal de que el pinche viejo se les arrime y no las deje por otra de las viejas con las que anda al mismo tiempo el muy cabrón. Ése al que adoran y al que le tienen más miedo que a nadie. Ya sabes, el clásico “Pégame, pero no me dejes”. Amor apache.

«No quieren que sus parejas sufran o que sus niños se queden sin papá porque aparte, se supone que él es el que lleva dinero a la casa, pero míralas. Aquí adentro andan vendiendo lo que sea para mandarles centavos a los chavitos. O hasta para sacar para toallas sanitarias. Se aguantan lo que sea por la ilusión de la méndiga visita conyugal, si es que, bueno, claro, es que las vienen a ver.

«O mira, también aquí hay internas muy jovencillas que conviven con otras ya más señoras, de más edad. A todas ellas las condenaron porque, también, se declararon culpables de robos, de la venta de droga y delitos más gruesos que sus angelitos cometieron.

«Luego están otras internas más. Ésas a las que sí, de plano, se las torcieron en plena movidota: unas son farderas en los súpers o las que se meten de sirvientas de casas millonetas; o las “muy, muy” que se creyeron echas a mano. Las más chingonas. Las que nadie en el mundo las merece, dizque porque están bien buenas. Ellas se clavaron a andar en bandas junto con chavos que roban carros, joyas, celulares, computadoras, pantallas de plasma; o que saben esas ondas de clonar tarjetas; o las que son expertas para extorsionar por teléfono. Y las que se cargan rollos más, pero más subidos y andan en ondas del crimen organizado, de prestanombres, puteros y rollos de ésos. Las ves y parecieran tan blancas palomas.

«Pero aquí, en el área de mujeres, a todas nos cargó la chingada por igual. Ricas y pobres. Gordas y flacas. Feas y bonitas. Aquí terminamos agarrándonos el pelo en una misma cola, sin maquillajes, uniformadas en una misma facha. Bien jodidas por dentro y por fuera».

Salí del penal ya casi sin luz en los cielos. En sentido literal y en el metafórico. Lo recién escuchado había sido parte de un capítulo que sólo con la interlocución de aquella interna —hoy aún amiga— pude leer. Dimensioné a mi modo lo aprendido y continué las visitas casi diarias al CERESO al lado de ella y de los demás reclusos. Nuestra labor conjunta funcionó y logramos el cometido propuesto.

Ellas sus cárceles

Al paso de los años —15, para ser precisa— no pierde vigencia aquel conversar franco en el penal. Volver a los otros tantos significados de la reclusión es tarea obligada en un México cada vez más enrarecido. Casi por cerrar el 2019, la misoginia, el machismo, la inequidad, el autoritarismo y sus tantos vínculos con la corrupción se siguen empoderando con más sofisticación.

Quién puede garantizar que sólo es cárcel la que respiran las internas de un penal. Cuántas mujeres quedarán consignadas a llevar sus cruces de barrotes a perpetuidad. De qué manera nos impacta a las y los mexicanos, en lo privado y en lo público, las decisiones de mujeres con mayor o menor visibilidad en nuestro país, perseguidas por la Ley. El área de indiciados de ese otro gran Centro de Readaptación Social que puede llegar a ser México cada vez recibe, juzga y condena más rostros femeninos. En otras épocas, varios de ellos ni siquiera hubieran sido rozados con un solo pétalo de la Ley. Ni de los medios. Cero sanción social. Hoy es de un rosa muy distinto el panorama.

Cuatro casos, aquí, para el análisis. Es válido un leve rondín por algunas citas textuales de notas y columnas periodísticas publicadas en diferentes medios impresos bajo su correspondiente línea editorial. Todas las mujeres mencionadas a continuación siguen levantando la mano derecha para defender su inocencia mientras maniobran en varias pistas con su izquierda.

Una de estas cuatro mujeres purgó condena en un penal; luego, en uno de sus domicilios, y hoy goza de libertad. Otra hace apenas unos meses fue encarcelada; y dos más enfrentan líos con la justicia internacional para rendir cuentas ante juzgados mexicanos.

La «maestra» Elba Esther

«La profesora Elba Esther Gordillo Morales (...) es uno de los personajes más controvertidos de México. Aliada de varios expresidentes, fue lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Con 1.6 millones de afiliados, es la organización sindical más grande de América Latina. “La Maestra”, como se le conoce, acumuló durante décadas gracias a ese respaldo un enorme poder por la operación política que realizaba. Por ejemplo, en 2006 fue señalada de organizar el respaldo de varios gobernadores en favor del entonces candidato Felipe Calderón Hinojosa, del conservador Partido Acción Nacional (PAN). Gracias a ese apoyo, Calderón derrotó a su principal adversario, el hoy presidente electo Andrés Manuel López Obrador.

«Seis años después también respaldó la campaña del actual presidente, Enrique Peña Nieto. Pero después se opuso a la Reforma Educativa que promovía el mandatario, y que le restaría el poder de control en el SNTE. El 26 de febrero de 2013, apenas tres meses después del inicio del gobierno de Peña Nieto, “La Maestra” fue detenida cuando regresaba de San Diego, Estados Unidos, donde posee una lujosa mansión. Elba Esther Gordillo fue acusada de utilizar los recursos sindicales para darse una vida de lujos y excesos. Organizaciones civiles la responsabilizaron de la crisis educativa en el país, que mantiene una de las peores evaluaciones entre los miembros de la OCDE.

«Cuando fue detenida, el entonces procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, dijo que la Maestra usaba el dinero del SNTE para pagar cirugías, tarjetas de crédito, el mantenimiento de sus aviones y realizar compras en tiendas de lujo en Estados Unidos. La fiscalía le acusó de delincuencia organizada y lavado de dinero por 208 millones de dólares, entre otros delitos. Pero al paso de los años, las acusaciones fueron desechadas por los jueces. Incluso desde diciembre pasado Gordillo Morales permanecía bajo arresto domiciliario (...).

«En la reciente campaña electoral por la presidencia de México, familiares de la profesora respaldaron públicamente al candidato de la coalición “Juntos Haremos Historia”, el presidente electo López Obrador. Sus adversarios le acusaron de aliarse con “La Maestra” para cancelar la Reforma Educativa, uno de los propósitos del político de izquierda. AMLO, como se le conoce en México, negó haber realizado tal pacto. Desde enero pasado los abogados de Gordillo Morales promovieron un amparo contra los dos últimos cargos que permanecían. A las 23:30 horas de este martes (hora local), un magistrado federal le dio la razón al cancelar el juicio por falta de pruebas» (BBC, 08.08.18).

Karime: abundancia merecida

«Si hablamos de lujo en Londres nos tenemos que ubicar en Sloane Street, una de las avenidas más costosas de Europa. Justo frente a Cartier y Tiffany, en Wilbraham Place, se encuentra un conjunto de edificios de color ladrillo donde la ex primera dama de Veracruz, Karime Macías, reside con sus hijos. El alquiler de una pequeña vivienda en la zona rodea los cien mil pesos mensuales. A cinco minutos, caminando, se encuentra la vivienda de la ex ministra, Margaret Tatcher, y que fue puesta a la venta, en 2016, por 850 millones de pesos» (Milenio, 06.11.19).

«La semana pasada, Karime Duarte, esposa de Javier Duarte, se presentó a una audiencia ante autoridades británicas para comparecer sobre la solicitud de extradición que realizó en octubre del año pasado el gobierno de México al Reino Unido, debido a que existe una orden de aprehensión en su contra por el presunto desvío de 112 millones de pesos, cuando estuvo al frente del DIF estatal. Sin embargo, pagó una fianza de 150 mil libras esterlinas (3.5 millones de pesos) y fue puesta en libertad. (…) Familiares de Karime Macías Tubilla han construido un emporio de cuando menos 80 empresas legalmente constituidas que operan en los estados de Veracruz, Chiapas, Tabasco y Quintana Roo. Al menos 40% de estas empresas fueron constituidas consecutivamente a partir de 2004, año en que la carrera política de Duarte despuntó, pues primero se desempeñó como subsecretario y secretario de Finanzas del gobierno de Veracruz, en la administración de Fidel Herrera, después como diputado federal y luego como gobernador.» (El Universal, 05.11.19).

Rosario: Cuentas, misterios y calvarios

«María del Rosario Robles Berlanga, ex funcionaria durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, fue trasladada al penal de Santa Martha Acatitla tras ser acusada del delito del uso indebido del servicio público. (…) Rosario Robles nació el 17 de febrero de 1956. Es licenciada en Economía por la UNAM y maestra en Desarrollo Rural por la Universidad Autónoma Metropolitana. Comenzó su carrera política en la dirigencia femenil del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (STUNAM). De 1988 a 1993 formó parte del Comité Ejecutivo del mismo sindicato (1988-1993). Militó en PRD del 18 de marzo de 2002 al 11 de agosto de 2003. En 1997 fue secretaria de Gobierno del Distrito Federal» (Milenio, 13.08.19).

«El Juez de Control Felipe de Jesús Delgadillo Padierna ratificó la prisión preventiva justificada en contra de Rosario Robles, ex secretaria de Desarrollo Social y de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, en el proceso penal que se le sigue por el presunto desvío de cinco mil millones de pesos de ambas dependencias. Tras conocer la resolución que no le fue favorable, Robles Berlanga acusó al juez Delgadillo Padierna, sobrino de la diputada federal Dolores Padierna, de actuar por “venganza política” (…) Al final de la audiencia, Robles encaró al Juez (…) y reveló que Andrés Manuel López Obrador estuvo en su casa de Coyoacán antes de ser Presidente de la República, aunque no precisó la fecha ni los cargos que ambos tenían al momento del encuentro. (…) Cuando Rosario Robles concluyó su intervención, dio por terminada la audiencia y no contestó a ninguno de los señalamientos de la defensa ni de la imputada. La ex jefa de Gobierno seguirá en la cárcel mientras avanza el proceso.» (Aristegui Noticias, 22.10.19).

Gilda: familia de combustión interna

«La madre del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, llegó a la Ciudad de México y se presentó en el Reclusorio Norte para asistir a una audiencia en su contra. Austin regresó a México de Alemania para enfrentar el proceso por su presunta relación en el caso Odebrecht. (..) Gilda Austin es acusada por los delitos de operaciones con recursos de procedencia ilícita y asociación delictuosa, los cuales no ameritan prisión preventiva oficiosa. Ayer, su abogado, Javier Coello Trejo, afirmó que su defendida se allanó a la extradición ante el gobierno de Alemania para enfrentar aquí el proceso» (Milenio, 02.11.19).

«Javier Coello, abogado de Lozoya Austin, ex director de Pemex (…) se dijo sorprendido por la decisión de involucrar a la familia en el caso Odebrecht, empresa brasileña que es acusada de otorgar multimillonarios sobornos a funcionarios de alto nivel de diversos países, incluido México, a cambio de ser favorecida con el otorgamiento de contratos. “Si es por lo que dice la fiscalía, que es lavado de dinero, el delito no es grave, ni amerita prisión preventiva oficiosa. Lo grave es que se estén metiendo con la familia”. Se trata del segundo mandamiento de arresto contra Emilio Lozoya y su hermana Gilda, ya que anteriormente un juez ordenó su arresto por lavado de dinero, relacionada con la compra de una casa en Lomas de Bezares.

En el caso de la mamá, es la primera orden que se gira en su contra. El ex director de Petróleos Mexicanos enfrenta un panorama muy complicado, porque además de las dos órdenes de aprehensión libradas en su contra, por los casos de Odebrecht y Agro Nitrogenados, está en curso una tercera investigación relacionada por la compra de Fertinal en 2015. Mientras en Estados Unidos, la Agencia Antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés) lo indaga por un presunto lavado de dinero, junto con otros ex funcionarios» (Milenio, 06.07.19).

Mujeres en la mira

Después de repasar lo publicado sobre las cuatro mujeres en la mira de la justicia mexicana se vuelve muy delgada la línea entre esos relatos noticiosos y los de aquella interna del CERESO que por ahí del otoño del 2004 radiografiaba a sus compañeras del área femenil.

Elba Esther, Karime, Rosario, Gilda: ¿otra vez se trata de más relatos de mujeres encubridoras de hombres? ¿O su proceder es el resultado de plena autonomía de género? ¿De nuevo estamos ante ambiciones femeninas y masculinas desbordadas? ¿O es más bien el «ojo por ojo, diente por diente» entronizado y misógino? ¿Más proteccionismos originados por «maternidades enfermizas»? Las mujeres que desempeñan roles sociales que, por lo general, están masculinizados: ¿son violentadas, son violentadoras? ¿«Chivas expiatorias» o piezas comodín al mejor postor? E4

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