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Edición 620

Reportaje

Cambio climático: el mundo se derrite por ignorar alertas

Organismos internacionales advierten que el calentamiento global no solo tiene efectos nocivos en la salud y el medio ambiente, sino que aumentará las tensiones políticas entre países debido al incremento de flujos migratorios. El efecto Greta Thunberg, una esperanza para atacar el fenómeno

Javier Mariscal

El año 2019 se encamina a formar parte de los cinco periodos más calurosos registrados por la Organización Meteorológica Mundial (OMM). «Si las emisiones de efecto invernadero siguen aumentando, para mediados de siglo las temperaturas promedio de verano podrían ser hasta 4.5 grados (centígrados) más altas que ahora», dijo la portavoz de ese organismo, Claire Nullis (Naciones Unidas Noticias, 26.07.19).

Incendios, deforestación, calentamiento de océanos, pérdida de bosques, descongelamiento de los polos y glaciares amenazan el sostenimiento de la vida en el planeta. Frente a ello, la preocupación mundial crece por dos razones:

La primera, por el alto riesgo que implica para la salud de las personas y el resto de seres vivos en el planeta, debido a que los trastornos climatológicos alteran los ciclos agrícolas y biológicos de muchas especies.

La segunda, por las tensiones políticas internacionales, «las cuales nacen de la exigencia global para que los gobiernos, y sobre todo los de aquellos países que más contribuyen al aumento del problema, hagan mayores esfuerzos por revertir la situación», según el secretario general de Naciones Unidas (NU), António Guterres.

En un comunicado emitido en julio, la OMM afirma que lo significativo ahora es que los registros de incremento de la temperatura anual mundial rompen récords con oleadas de calor cada vez más frecuentes, intensas y prolongadas.

«El sobregiro térmico ya excede el aumento de un grado centígrado y apunta a superar los 4 grados por año, llevando el nivel muy por encima de los 12 grados promedio del siglo pasado, y ya no cabe duda que el ser humano es quien más altera el equilibrio de dióxido de carbono y gases de efecto invernadero tolerables en la atmósfera», refiere la ONG. De acuerdo con sus estadísticas, el nivel de dióxido de carbono atmosférico ha pasado de 357 partes por millón en 1993, a 405.5 en 2017, un aumento de 13.6%.

De forma colateral, también se acelera el impacto socioeconómico y eso genera riesgo de fricción entre países, pues parte de los flujos migratorios surgen a consecuencia de prolongadas sequías que afectan la agricultura en regiones del planeta que solían captar más lluvias.

Además, el calentamiento también propicia enfermedades. En México, por ejemplo, al menos un 2% de la población enfrenta padecimientos de asma, tos, resfriados, alergia y bronquitis atribuibles al cambio climático, según afirma el doctor Reyes Haro Valencia, investigador del Instituto de Neurobiología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Es decir, de los 130 millones de mexicanos cerca de 2.6 millones se ven afectados por los contaminantes derivados del calentamiento global (EFE, 11.01.19).

Referentes cercanos

Petteri Taalas, secretario general de la OMM, señala que «es a consecuencia del calentamiento global que en los primeros meses de 2019 el ciclón Idai causó inundaciones devastadoras y trágica pérdida de vidas en Mozambique y Malawi, regiones cuya baja altitud las hace vulnerables a las mareas de tempestad y víctimas de la elevación del nivel del mar, por lo cual Idai se convirtió en el desastre atmosférico más mortífero del hemisferio sur».

Además, afirma Taalas, todos los continentes vienen registrando temperaturas diarias en niveles máximos a la par del in frío usual que ha golpeado a América del Norte pese a que las capas de hielo ártico y antártico se aproximan a históricos niveles mínimos.

Otro elemento muy presente en medios en estas semanas es la contaminación de las playas por sargazo, una macroalga cuya proliferación se ve favorecida por el aumento de la temperatura en los océanos y que en cierta forma actúa como termorregulador al bloquear el paso de los rayos solares hacia capas más profundas, pero que genera un problema en los destinos turísticos a donde las olas llevan su excedida acumulación.

Juventud por el clima

El 20 de agosto de 2018, la sueca Greta Thunberg, de 15 años, decidió no asistir a la escuela en protesta por la ola de calor e incendios forestales en su país. Demandó que el gobierno redujera las emisiones de carbono, según lo establecido en el Acuerdo de París, y decidió sentarse a las afueras del Riksdag —Parlamento— portando un cartel que decía «Huelga escolar por el clima».

Tras las elecciones del 9 de septiembre de ese año, protestó cada viernes e inspiró a miles de jóvenes de todo el mundo a participar en huelgas estudiantiles. Desde diciembre de 2018, más de 20 mil alumnos han realizado manifestaciones en más de 270 ciudades en países como Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Holanda, Alemania, Finlandia, Dinamarca, Japón, Suiza, Reino Unido y Estados Unidos.

En noviembre de 2018, Thunberg habló ante el TED Conference —Tecnología, Entretenimiento, Diseño— en Estocolmo e inició el movimiento «Juventud por el clima». Un mes después, ofreció un discurso ante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. En marzo de 2019, fue nominada para el Premio Nobel de la Paz por un grupo de parlamentarios noruegos.

La jovencita hablará ante las Naciones Unidas durante la cumbre climática del próximo 23 de septiembre. El viaje lo hará en un velero (pilotado por Pierre Casiraghi, hijo de la princesa Carolina de Mónaco, y el regatista alemán Boris Hermann), pues se niega a viajar en avión por ser un medio de transporte altamente contaminante.

Las causas

Aunque también hay causas naturales que provocan calentamiento global del planeta, son las artificiales provocadas por la acción del hombre las que derivan en una mayor devastación, a través del aumento de los llamados gases de efecto invernadero, principalmente generados por la emisión de dióxido de carbono (CO2).

Convertidas en auténtico peligro y amenaza para la vida, las emisiones de CO2 a la atmósfera deben ser lo primero a disminuir, señalan los especialistas. La principal fuente de este gas es la quema de combustibles fósiles para la producción de energéticos como la electricidad o su consumo en vehículos a gasolina.

Otra es la deforestación de bosques y selvas, pues la disminución de árboles, que convierten el CO2 en oxígeno a través de la fotosíntesis, propicia una mayor concentración de ese gas en la atmósfera.

También se genera por el excesivo uso de fertilizantes en la agricultura, por sus altos niveles de óxido de nitrógeno, y aunque su proporción es menor es mucho más perjudicial que el propio dióxido de carbono.

Un fluído más es el metano, cuya serie de propiedades de efecto invernadero son mucho mayores que las del CO2, el cual también se produce a través de la descomposición de los desechos de los vertederos y en todo lo relacionado con el tema del estiércol.

La situación es delicada, pues las potencias mundiales son las principales generadoras de gases de efecto invernadero debido a su competencia por la hegemonía económica, lo cual complica la postura de exigirles que hagan algo para aminorar su huella de carbono.

En ese escenario, Naciones Unidas convocó una cumbre sobre el clima para el próximo 23 de septiembre. Su petición a los líderes es sencilla: «vengan con planes, no solo con discursos». Además, los instó a acelerar la transición de las fuentes de energía basadas en combustibles fósiles hacia las renovables.

Por su cuenta, António Guterres ha adelantado que, con base en lo que las estimaciones científicas consideran necesario, Naciones Unidas propondrá que las emisiones de gases de efecto invernadero se reduzcan hasta un 45% en la próxima década y se alcance el nivel cero en 2050, lo cual obligaría a que la gran inversión en infraestructura mundial que se avizora para los próximos años «deba ser sostenible y respetuosa con el clima para asegurarnos de que el calentamiento global no aumente más allá de 1.5 grados centígrados».

Mientras tanto, la presidenta de la asamblea general de NU, María Fernanda Espinosa, enfatiza que contra el calentamiento global «todos tenemos un papel individual a ejercer buscando la manera de aligerar la huella de carbono individual a través de los alimentos que consumimos, la ropa y el transporte que usamos, además de la basura que generamos».

¿Cómo lo resiente México?

Desde finales del siglo XIX, pero más notablemente durante los últimos 50 años, con el desarrollo industrial y la pérdida de bosques y selvas, entre otros factores, los efectos de este fenómeno climático en México incluyen:

  • Aumento de la desertificación. Sobre todo, en la región norteña del país hay cada vez más terrenos estériles, desecamiento de ríos, impacto en los mantos freáticos y muerte de especies animales y vegetales.

  • Cambios en la forma en que llueve o graniza. Es un fenómeno que recién se pudo constatar hace unas semanas por la granizada que dejó en Guadalajara zonas cubiertas con hasta 1.5 metros de altura de hielo acumulado.

  • Adelanto en las épocas de calor. Algo que se vive en estos días en Coahuila y otras entidades del país es que las épocas anuales de calor se anticipan y terminan después de los períodos que solían ser sus temporadas habituales.

  • Pérdida de bosques. Se ha acelerado la pérdida de bosques y vegetación debido a incendios forestales asociados también a las sequías y aumento de la temperatura.

  • Desaparición de los glaciares. En México, los glaciares más importantes se ubican en los volcanes Pico de Orizaba, Popocatépetl e Iztaccíhuatl y, por lo que se ha venido constatando desde hace unas décadas, su extensión está disminuyendo.

  • Aparición de enfermedades. En el estado de Chihuahua se han detectado casos de dengue, lo cual es una problemática que se considera algo insólita para esa región.

Esfuerzo insuficiente

Cabe destacar que, para mitigar el cambio climático, México cuenta con un marco normativo robusto, ya que en 2012 se convirtió en el primer país en emitir una Ley General de Cambio Climático.

A pesar de ello, estas normas no han sido suficientes para mitigar las consecuencias del calentamiento global en el país, por lo que corresponde a todos actuar en favor del medio ambiente.

Una forma muy sencilla de ayudar es reforestando, oponiéndose a la tala de árboles o utilizando cada vez menos productos derivados de la celulosa y los subproductos de los árboles.

Otra es la disminución del uso del automóvil y pugnar porque las autoridades destinen más recursos a infraestructura para el transporte seguro usando bicicleta. En Saltillo, a decir del catedrático, investigador y activista Alejandro Dávila Flores, sigue sin cumplirse a cabalidad lo que la normatividad exige en cuanto a desarrollo y mantenimiento de ciclovías. E4



¿Qué son los gases de efecto invernadero?

El efecto invernadero se debe a un gas en la atmósfera que actúa como el vidrio en un invernadero: absorbe la energía y el calor del sol que se irradia desde la superficie de la Tierra, lo atrapa en la atmósfera y evita que escape al espacio.

Este proceso es la razón principal que mantiene la temperatura más caliente de lo que sería, bajo otras circunstancias, óptimo para sostener la existencia de vida.

Muchos de los gases de efecto invernadero se producen naturalmente en la atmósfera, pero la actividad humana agrega cantidades enormes, lo que aumenta esta problemática que contribuye al calentamiento global. E4

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