Espacio 4
Ediciones:
  Facebook Twitter
Inicio Gobierno Sociedad Política Medios Luces y sombras Opinión Firmas El pez en el agua
 
 

Edición 618

Sociedad

Migración: drama de una crisis ignorada

La imagen de Óscar Martínez y su hija Valeria, ahogados en el Río Bravo, se convirtió en el rostro de la tragedia migratoria, pero las alertas empezaron a sonar desde la campaña de Trump; la admisión de caravanas en México fue el detonante. Durante 2019 los decesos de niños migrantes rompen récord

Redacción

Ciento cincuenta mil, 300 mil, medio millón. Las cifras sobre migrantes que ha ingresado al país con rumbo a Estados Unidos en lo que va del año varían según las fuentes.

Lo cierto es que 2019 ya es el año más letal para los niños que intentan cruzar la frontera sur Estados Unidos, según datos del Programa de Migrantes Desaparecidos (MMP, por sus siglas en inglés) de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de Naciones Unidas (NU), la cual comenzó a sistematizar las estadísticas de defunciones y desapariciones en 2014.

Según la OIM, hasta el 5 de julio murieron 184 migrantes en la frontera México-EE.UU., de los cuales 114 eran hombres, 22 mujeres, 13 menores de edad, y de 35 no existen detalles disponibles. En 2018 murieron nueve niños; cinco en 2017; ocho en 2016; dos en 2015; y otros dos en 2014. La OIM calcula que mil 600 menores migrantes han muerto o desaparecido de 2014 a 2018 en todo el mundo.

Los 184 decesos de migrantes en la frontera de México y EE.UU. registrados por la OIM en 2019 (de los 426 de todo el continente) ubican a la zona como la ruta más mortal para los migrantes, detrás del Mediterráneo (683) y por encima de África (164), Medio Oriente (63), Europa (23) y Asia (16). La región México-EE.UU suma, además, mil 097 muertes registradas entre 2014 y 2018.

Se trata de estadísticas que hasta el 23 de junio no tenían rostro. Horas más tarde, los cuerpos del salvadoreño Óscar Alberto Martínez Ramírez, de 25 años, y su hija Valeria, de un año y 11 meses, emergieron abrazados desde las aguas del Río Bravo.

Un día antes, al constatar que la oficina migratoria de Matamoros, Tamaulipas, estaba cerrada, Óscar decidió cruzar el río. Logró llevar a su niña hasta la otra orilla, pero cuando regresaba por su esposa, Valeria se volvió a meter al agua, por lo que Martínez acudió a su rescate; ambos fueron arrastrados por la corriente.

La imagen se hizo viral y rememoró la del niño sirio Aylan Kurdi, ahogado en una playa de Turquía, en 2015, la cual indignó a la opinión pública internacional y detonó donativos y acciones de diferentes organizaciones no gubernamentales.

El mismo 23 de junio, agentes de la Patrulla Fronteriza encontraron en Texas los cadáveres de una familia de migrantes guatemaltecos: una mujer de 20 años, un niño y dos bebés, quienes murieron deshidratados.

A estas muertes se suman las que ocurren en los improvisados centros de detención migratoria en EE.UU. —al menos cinco menores en reclusión en los últimos seis meses— las cuales han detonado un fuerte debate entre demócratas y republicanos sobre los efectos de la rígida política migratoria impulsada por Donald Trump. El presidente ha anunciado redadas masivas y ha llegado al punto de declarar que si a los migrantes no les gustan las condiciones de detención, tienen la opción de «no venir».

Bajo este clima enrarecido, el canciller mexicano Marcelo Ebrard y Trump se encontraron en la reunión del G20, en Osaka, Japón, el 28 y 29 de junio. Fue del primer encuentro de ese nivel tras el acuerdo alcanzado entre ambos países para suspender la aplicación de aranceles a productos mexicanos a cambio del despliegue de la Guardia Nacional en fronteras de México para disminuir el flujo migratorio.

«En México hay retos urgentes que reclaman mi atención», argumentó Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en carta dirigida al primer ministro de Japón, Shinzó Abe. «En la actualidad sobresale el fenómeno migratorio. Nosotros pensamos que optar por la cooperación para el desarrollo es mucho más constructivo que cerrar las fronteras o recurrir al uso de la fuerza», agregó.

En este sentido, la Unión Europea (UE) y Japón anunciaron inyección de recursos para enfrentar esta crisis. La primera comprometió siete millones de euros destinados a tres programas de desarrollo regional, mientras que el segundo definirá el monto a través de la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (JICA) para impulsar la economía del Triángulo Norte de Centroamérica: El Salvador, Guatemala y Honduras.

La realidad es que desde la firma del acuerdo entre México y EE.UU., no solo el número de detenciones y deportaciones se ha disparado en las fronteras de ambos países, sino también el de muertes.

Crisis inminente

El mediático recibimiento de los cuerpos de Óscar y Valeria en El Salvador, así como el mea culpa del presidente Nayib Bukele, quien reconoció que «las personas no huyen de sus casas porque quieren», conmovió al país centroamericano y al mundo.

Sin embargo, es un capítulo más de una crónica anunciada desde la campaña de Donald Trump en elecciones presidenciales de 2016, con foco en la inmigración y agrupó a los sectores más conservadores bajo el lema «Haz América grande otra vez».

«Voy a construir un gran muro en la frontera, crear un instituto nacional de verificación electrónica, terminaré con que los inmigrantes ilegales reciban beneficios y licencias, desarrollaré un sistema de seguimiento de entrada-salida para asegurar que quien se quede más tiempo de lo que dura su visa sea sacado del país rápidamente», dijo Trump en agosto de ese año.

En 2015, ya había advertido que «el gobierno mexicano incentiva a su gente más indeseable a emigrar a Estados Unidos, gente con un montón de problemas, en muchos casos criminales, narcotraficantes y violadores». Prometió que «el día uno de mi presidencia, (los ilegales) se irán, y se irán rápido» —11 millones en dos años—.

Si bien en vísperas de los comicios del 8 de noviembre Trump tuvo que suavizar su retórica anti-inmigración —la deportación solo aplicaría a los «criminales»—, en su discurso inaugural volvió a la carga y prometió que el muro en la frontera sur lo pagaría México.

En diciembre de 2017, a un año de asumir el cargo, Trump firmó la «Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos». La inmigración aparece como tema clave.

«Fortalecer el control sobre nuestras fronteras y nuestro sistema de inmigración es fundamental para la seguridad nacional, el bienestar económico y el Estado de derecho», escribe.

Entonces anunció: «Estados Unidos afirma su derecho soberano a determinar quién debe ingresar a nuestro país y bajo qué circunstancias. EE.UU. comprende las contribuciones que los inmigrantes han hecho a nuestra nación a lo largo de su historia. La inmigración ilegal, sin embargo, sobrecarga la economía, perjudica a los trabajadores estadounidenses, presenta riesgos para la seguridad pública y enriquece a los contrabandistas y otros delincuentes».

Ese mismo mes, la admisión y protección de las caravanas de migrantes por parte del gobierno de Andrés Manuel López Obrador colmó el vaso. «Acabamos de saber que en ciudades mexicanas, para eliminar a los inmigrantes ilegales de sus comunidades, están consiguiendo camiones y autobuses para llevarlos a nuestro país en áreas donde hay poca protección fronteriza», dijo Trump. Y amenazó: «Hemos enviado militares adicionales. Construiremos un muro humano si es necesario. Si tuviéramos un muro de verdad, ¡esto no hubiera pasado!».

Las bravuconadas de Trump fueron desoídas por el gobierno mexicano hasta que amenazó con aplicar un arancel del 5% a los productos mexicanos que entraran a EE.UU. Para disuadirlo de aplicar la tarifa, el gobierno mexicano acordó desplegar la Guardia Nacional no solo en la frontera sur (seis mil elementos), sino también en la norte (15 mil), para disminuir el flujo migratorio.

El número de personas que ingresaban a México y Estados Unidos por los cruces más comunes empezó a disminuir, pero aumentó la cifra de muertes va en aumento, debido a que los migrantes buscan nuevas rutas.

Campos de concentración

Las críticas por la separación de familias migrantes hizo que en junio de 2018 Trump suspendiera oficialmente la medida, pero en la práctica más de 200 niños han sido separados de sus padres y otros familiares y enviados a albergues u hogares de acogida (The Washington Post 11.03.19).

El 1 de junio, el gobierno de Trump decidió recortar los servicios de educación, recreación y asistencia legal para los migrantes menores de edad «no acompañados» que están retenidos en albergues federales.

La ley señala que esos niños, alrededor de dos mil, no pueden ser retenidos por agentes fronterizos por más de 72 horas antes de ser enviados al Departamento de Salud y Servicios Humanos, encargado de localizar a sus parientes más cercanos en EE.UU.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) informó que tan solo en mayo detuvo a más de 144 mil migrantes en su frontera, la mayoría de Guatemala, Honduras y El Salvador.

También dio a conocer que en lo que va del año, 56 mil 278 menores no acompañados han sido retenidos en la frontera; sin embargo, no especifica cuántos de ellos se han puesto bajo custodia del gobierno.

En las últimas semanas, una docena de legisladores demócratas visitaron tres centros de detención en el área de El Paso, incluido el de la Patrulla Fronteriza en Clint, Texas, la cual recién fue objeto de señalamientos por hacinamiento y condiciones de reclusión.

Alexandria Ocasio-Cortez, legisladora y activista demócrata, denunció que las instalaciones que están acogiendo a niños no acompañados se han convertido en «campos de concentración» sin suficiente comida ni acceso frecuente a baños e incluso son castigados si no cumplen las órdenes de los guardias.

El representante Joaquín Castro, demócrata de Texas y presidente del Caucus Hispano del Congreso, pidió que los legisladores aprueben un nuevo proyecto de ley de gastos este mes, pues lamentó que la legislación de emergencia de cuatro mil 600 millones de dólares que la Cámara aprobó recientemente no incluye patrones explícitos para el cuidado de los migrantes en custodia federal.

«Necesitamos aprovechar nuestro poder en la Cámara de Representantes (...) Cualquier nueva legislación fronteriza necesita sacar a las personas del sistema más rápido, elevar los estándares de atención y, a largo plazo, invertir en Centroamérica para que haya menos personas desesperadas para intentar hacer el viaje», declaró Castro (The Washington Post 03.07.19).

Para echar más leña al fuego, la agencia de noticias ProPublica reportó existencia de un grupo secreto de Facebook, en el cual varios agentes de la CBP hicieron comentarios racistas y misóginos sobre las legisladoras demócratas que recorrieron las instalaciones e insinuaron que la imagen del migrante salvadoreño y su hija ahogados en el Río Bravo estaba alterada, pues los cuerpos se veían «demasiado limpios».

En su cuenta de Twitter, Trump defendió a la Patrulla Fronteriza, culpó a los demócratas de la crisis y dijo que los centros de detención ofrecen una mejor vida para los migrantes. «Si los inmigrantes ilegales no están satisfechos con las condiciones en los centros de detención construidos o reacondicionados rápidamente, sólo díganles que no vengan (…) México está haciendo un trabajo mucho mejor que los demócratas en la frontera. Gracias México». E4



Doble efecto económico: gastos contra remesas

La crisis migratoria que atraviesa el país tiene dos caras. Una, se calcula que el gasto oficial para mantener a los migrantes en albergues y refugios en México asciende a 300 pesos diarios en alimentación, más atención sanitaria (El Sol de Tampico 01.07.19), más lo que donan la iniciativa privada, organizaciones no gubernamentales y la ciudadanía.

La otra cara es el temor a la deportación que enfrentan los trabajadores ilegales en Estados Unidos, pues podría elevar el flujo de remesas hacia el país a 39 mil millones de dólares en 2019. La cifra rompería el récord histórico de 33 mil 480 millones de dólares registrado en 2018 por el Banco de México (El Financiero 24.06.19).

La tendencia así lo indica. En abril pasado, se registraron dos récords en el ingreso de remesas: uno mensual de dos mil 861 millones de dólares; y un acumulado de 10 mil 558 millones en el primer cuatrimestre del año.

México es el tercer país que más remesas recibe —después de China (67 mil 414 millones de dólares) e India (79 mil 450 millones de dólares)—, y donde la mayor parte del recurso permanece.

«La mejoría del ingreso de México por remesas posiblemente ha sido incentivada por el incremento en el poder de compra interno de las remesas enviadas originado por la depreciación cambiaria que registró el peso con relación al dólar», dijo a El Financiero Jesús Cervantes, del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (Cemla).

El año pasado, tres estados recibieron más de tres mil millones de dólares: Michoacán (3,392), Jalisco (3,287) y Guanajuato (3,045). Estas cifras rebasan las captadas por Perú (3,255 mdd), Jamaica (2,337 mdd), Haití (3,311 mdd), Ecuador (3,020 mdd) y Brasil (2,525 mdd).

Si bien la remesas son fundamentales para la economía mexicana y la principal fuente de ingreso para más de 1.4 millones de familias (Cemla), un estudio de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA) señala que el 86.4% de este dinero se utiliza para la manutención de la familia y no para invertirlo en un negocio, por lo que los recursos «son desaprovechados como potencial económico».

«Debemos aprovechar ese potencial económico de las remesas cuyo fenómeno no es para siempre y puede desaparecer si no se tienen proyectos de aprovechamiento a futuro», dice el informe.

El vicepresidente del Colegio de Economistas del Noreste de México (Cenemac), Alberto González Karam, dijo que las remesas representan ya la principal fuente de ingresos directos del exterior y «han salvado a la economía nacional» al sumar 161 mil 500 millones de dólares entre 2013 y 2018 (ANSA 26.01.19). E4

Publicidad
 
Espacio 4 © 1995-2019. Todos los derechos reservados Espacio Editorial Coahuilense, S.A. de C.V.

De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos.

Ir arriba