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Edición 611

Medios

Movimiento #MeToo cimbra a México

El suicidio del cantante de Botellita de Jerez, acusado de acosar a una niña de 13 años, encendió un acalorado debate sobre el impacto de las denuncias anónimas en las redes sociales

Gerardo Moyano

El año pasado, el movimiento #MeToo sacudió al mundo del espectáculo de Estados Unidos por las denuncias de acoso sexual en contra de celebridades. Sin embargo, no había logrado prender en México... hasta hoy.

En menos de un mes, las denuncias de acoso sexual han cimbrado el mundo artístico mexicano, primero bajo el hashtag #MeTooEscritoresMexicanos, al que le siguieron el de #MeTooPeriodistasMexicanos y #MeTooMusicosMexicanos. La cuenta en Twitter de este último fue cerrada tras el suicidio del músico Armando Vega-Gil, cantante del grupo Botellita de Jerez, quien fue acusado de acosar a una niña de 13 años, a través de una denuncia anónima.

Antes de suicidarse, la madrugada del 1 al 2 de abril, Vega-Gil, de 64 años de edad, publicó una carta en Twitter en la que niega las acusaciones y anuncia la decisión de quitarse la vida. «No se culpe a nadie de mi muerte: es un suicidio, una decisión voluntaria, consciente, libre y personal», escribe en el mensaje en el que adjunta la carta.

«Bien, lo afirmo categóricamente, dicha acusación es falsa. Soy una persona pública y constantemente recibo gente, muchas menores de edad, en mi casa para entrevistas, talleres, o simplemente en charlas (…) Mi muerte no es una confesión de culpabilidad, todo lo contrario, es una radical declaración de inocencia», señala.

«La denuncia que se hace en #MeTooMusicosMexicanos es anónima y quien la lanza a las redes está en todo su derecho de hacerlo así, pero esto pone en entredicho toda mi carrera. Insisto, no ocurrió. (…) Es un hecho que perderé mis trabajos, pues todos ellos se construyen sobre mi credibilidad pública. Mi vida está detenida, no hay salida. Sé que en redes no tengo manera de abogar por mí, cualquier cosa que diga será usada en mi contra, y esto es una realidad que ha ganado su derecho en el mundo, pues las mujeres, aplastadas por el miedo y la amenaza, son las principales víctimas de nuestro mundo», dijo.

La misiva generó un acalorado debate sobre el impacto de las denuncias anónimas en las redes sociales, las cuales se han convertido en el último reducto para luchar contra la impunidad en los casos de abuso sexual. De un lado, están quienes defienden el anonimato de las denuncias como un modo de evitar una doble victimización. Por el otro, quienes acusan de cobardes a quienes se esconden detrás de las redes para denunciar. Entre estos últimos, destacó la actriz Carmen Salinas quien acusó al movimiento #MeToo de orillar al suicidio a Vega-Gil.

Si bien hubo dos denuncias más contra el cantante, con nombre y firma, la cuenta #MeTooMusicosMexicanos decidió «decir hasta pronto a este movimiento» y lamentó «los daños y perjuicios ocasionados al feminismo».

«Lamentamos profundamente el suicidio de Armando Vega-Gil. Nuestra reacción inicial no fue la adecuada y, por ello, extendemos una disculpa a todos sus allegados. Jamás incitamos a alguien a hacerse algún daño ni a acabar con su vida en lugar de afrontar los hechos ante las autoridades», señala.

Otros 16 músicos fueron acusados en la misma cuenta. Entre ellos, destacan Efrén Barón, guitarrista de División Minúscula, y el cantante y compositor León Larregui. El primero, quien acumuló seis denuncias diferentes, fue separado de la banda, ofreció disculpas y se comprometió a buscar ayuda psicológica.

El segundo acusó calumnias y amenazó: «Se hará una investigación exhaustiva y daremos con los responsables de estas difamaciones absurdas. Por lo que lleva la investigación, todas provienen de una sola cuenta».

De hecho, una de las principales sospechas en torno a las denuncias realizadas en esa cuenta fue la falta de errores ortográficos y gramaticales en las capturas de pantalla de los mensajes recibidos, lo cual no es común en la redacción de este tipo de textos.

Las denuncias

La oleada de denuncias de acoso sexual se desató el pasado 21 de marzo, cuando Ana González, de 29 años, quien es consultora de comunicación política y se define como feminista, tuiteó que el escritor Herson Barona «ha golpeado, manipulado, gaslighteado, embarazado y abandonado (en más de una ocasión) a más de 10 mujeres».

González no fue acosada por Barona, pero hizo la denuncia en nombre de una amiga y varias mujeres que temían hacer público el caso.

Un día después de las denuncias, Barona respondió en Twitter: «Comprendo que hay un dolor colectivo en torno a la constancia real de tantas mujeres golpeadas, violadas y asesinadas (…) Lamentablemente, en el escarnio público hay poco espacio para la discusión, la claridad o la conciliación».

Casi inmediatamente surgieron más denuncias con el hashtag #MeTooEscritoresMexicanos en contra de cineastas, académicos, agencias creativas, empresas y abogados.

De ahí que la red Periodistas Unidas Mexicanas (PUM), que fue fundada el año pasado para desarrollar estrategias y protocolos con los cuales combatir la violencia y acoso sexual en la industria de medios, impulsara la etiqueta #MeTooPeriodistasMexicanos, para que reporteras, editoras, fotógrafas, diseñadoras, infografistas e ilustradoras hicieran sus denuncias.

Entre el 23 y el 26 de marzo, la cuenta de Twitter @periodistasPUM publicó 120 denuncias de violencia de género que involucran a reporteros, editores, fotógrafos, columnistas y directivos de distintos medios de comunicación.

Del total de denuncias, 119 fueron contra hombres y solo una contra una mujer. Al menos once hombres fueron señalados por más de una mujer de haber ejercido violencia de género.

Según un sondeo de PUM, divulgado en el marco del Día Internacional de la Mujer que se conmemoró el 8 de marzo, tres de cada cuatro mujeres periodistas de México han sido víctimas de acoso, hostigamiento o agresión sexual.

Los acusados

De los 37 medios señalados en las denuncias, al menos cuatro anunciaron que tomarán medidas e investigarán los hechos.

La agencia de noticias CIMAC informó que realizará una revisión interna para evitar que se repitan conductas como las adjudicadas a un exeditor. «En @Cimacnoticias rechazamos todas las formas de violencia contra las mujeres. Condenamos que excolaboradores ejercieran #AcosoSexual hacia nuestras colegas. Haremos una revisión interna para que esto no se repita», señaló en Twitter.

Luego de que tres de sus colaboradores fueron señalados, la «Red de Periodistas de a Pie» se comprometió a diseñar un protocolo de actuación para casos de acoso y hostigamiento sexual, mientras que Chilango y Más por Más informaron sobre la separación del cargo de dos de sus tres colaboradores señalados, mientras se realizan las investigaciones.

«En la Colectiva PUM hemos dado voz a las mujeres violentadas brindándoles protección, en congruencia con los motivos que dieron origen a nuestro grupo. Nuestra labor ha sido visibilizar una problemática que se da de forma extendida en el ejercicio de nuestra labor», señaló el grupo en un comunicado.

El 27 de marzo, la fiscalía estatal de Michoacán anunció que abrió una carpeta de investigación «derivado de publicaciones realizadas en redes sociales» por medio de la cuenta de PUM, pues «se advierten actos que la ley contempla como delitos. E4


«No se culpe a nadie de mi muerte: es un suicidio, una decisión voluntaria, consciente, libre y personal»

Armando Vega-Gil (1955-2019)

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