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  Edición 648
  La verdad no puede competir con la mentira
 
Marcos Durán
   
  Un estudio realizado por científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) reveló una ¿verdad? siniestra: luego de estudiar 126 mil historias publicadas en la red social Twitter, llegaron a la conclusión de que la verdad simplemente no puede competir con la mentira.

Soroush Vosoughi, investigador especialista en el análisis de datos del MIT y que dirigió este estudio, asegura que de acuerdo con los resultados obtenidos, las noticias falsas y los falsos rumores llegan a más personas, penetran con mayor profundidad en la red social y se propagan mucho más rápido que las noticias verdaderas. Vosoughi va más allá y dice que esto no es sólo por la intervención de los bots (cuentas falsas) sino que puede tener algo que ver con la naturaleza humana.

Publicado en la revista Science, el estudio provocó la alarma de científicos sociales y del comportamiento, preocupados por rediseñar el sistema de información del siglo XXI. Un ensayo publicado en la misma revista, y que estuvo a cargo de politólogos, abogados y psicólogos, pidió realizar un estudio para reducir la difusión de noticias falsas y abordar las patologías subyacentes que esto ha revelado.

Según los autores del estudio, una historia falsa llega a mil 500 personas a una velocidad seis veces más rápida, en promedio, que una historia verdadera. En resumen, las historias falsas en todos los temas incluidos negocios, terrorismo, guerra, ciencia, tecnología, entretenimiento y, por supuesto, política, van ganando.

Afirman que los usuarios de Twitter (la plataforma estudiada) parecen preferir compartir fake news, a pesar de que en ocasiones tenían la plena conciencia de que se trataba de una falsedad. El estudio dice que las mentiras en esta red, tienen un 70% más de probabilidades de ser retuiteadas que las noticias verdaderas. El estudio deja fuera a los bots de Twitter que, hasta el año 2016, fueron los responsables de la difusión de la mentira. Pero hoy es más probable que sean los humanos, no los bots, quienes la propagan.

Antes de empezar con su investigación, Vosoughi y sus colegas del MIT se tuvieron que hacer y responder ellos mismos varias preguntas: ¿Qué es la verdad? ¿Cómo lo sabemos? y ¿Cómo sabe una computadora qué es la verdad?

Para saberlo desarrollaron una máquina de la verdad: se trata de un algoritmo matemático que desarrollaron para ordenar miles de noticias en Twitter y que tiene la habilidad de extraer, con mayor probabilidad, si serían precisos. Lo hicieron determinando las propiedades de lenguaje del autor y al final recurrieron a un árbitro: sitios de comprobación de hechos, como Snopes, Factcheck.org y Politifact, que generaron una lista de miles de rumores en línea que se habían difundido en 10 años de historia de Twitter.

Luego buscaron en esta red esos rumores y llegaron a una conclusión escalofriante: encontraron 126 mil tuits que juntos habían sido retuiteados más de 4.5 millones de veces.Y es que aunque el estudio sólo se basó en la utilización de datos de Twitter, su trabajo tiene las mismas implicaciones para Facebook, YouTube y cada una de las principales redes sociales existentes. Cualquier plataforma que difunda regularmente el contenido atractivo o provocativo, corre el riesgo de ser un amplificador de las noticias falsas.

Pero a la pregunta de ¿Por qué las fake news lo están haciendo tan bien?, el equipo del MIT resolvió dos hipótesis. La primera, es que las noticias falsas parecer ser más «novedosas» que las reales. La segunda es que esas mismas fake news evocan mucho más emoción y provocan sentimientos profundos entre quienes lo hacen, como puede ser el odio.

Por su parte, en un comunicado, Twitter dijo que estaba abierto a conversar sobre el tema para mejorar los contenidos de su red.

En resumen, podemos decir que en temporadas «altas», como esta en donde se acercan elecciones en Coahuila, las redes sociales amplificarán sistemáticamente la falsedad a expensas de la verdad.

Finalmente, no estamos ante nada nuevo. Hace muchos años el escritor inglés Oscar Wilde dijo: «El objetivo de la mentira es sencillamente encantar, deleitar, proporcionar placer. Es la mismísima base de la sociedad civilizada».

 
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