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  Edición 647
  Olvidos fatales
 
Rosa Esther Beltrán
   
  «Miles de personas han sobrevivido sin amor,

ninguna sin agua. Porque si hay magia en

este planeta, está contenida en el agua».

La seguridad hídrica en México ha padecido de desatención u omisiones deliberadas por parte de las autoridades encargadas de su vigilancia, hasta ahora las políticas públicas que regulan protegen y restauran el ciclo hidrológico es débil o nulo a pesar de que hay una supeditación casi absoluta del agua subterránea en todo el país, porque se depende en un 97% de esas reservas.

El agua subterránea tiene un peso dominante, sobresaliente en la lucha contra el cambio climático. Su movimiento y residencia en el subsuelo depende de la efectiva protección y restauración de otros componentes ambientales como el suelo, la vegetación, la topografía y el clima.

Elaborar y ejecutar programas de conservación ambiental de los puntos de recarga del suelo —cuidar su calidad y salud—, así como de las zonas de descarga natural son elementos clave para combatir el cambio climático y restaurar y garantizar el funcionamiento natural del agua subterránea dentro del ciclo hidrológico. Un aspecto crítico del agua subterránea es su distribución natural planetaria (Contralínea).

En Coahuila, de los 29 acuíferos situados en la entidad 10 presentan un marcado déficit por la sobreexplotación (Semarnat, 2015). Los casos más graves son: la Región Lagunera, Oriente, Aguanaval, Monclova, Cañón de Derramadero, La Paila, Cuatro Ciénegas, Ocampo, Región Manzanera y Zapalinamé, en éstos el abatimiento es evidente.

La sobreexplotación de los mantos acuíferos merma la calidad del agua, se transforma y adquiere salinidad y dureza, el deterioro es gradual a medida que la sobreexplotación aumenta, además, los estratos del suelo se compactan y liberan agua con sulfatos, arsénico, nitratos, flúor, molibdeno, selenio, plomo y manganeso, inutilizándola para el consumo humano y agropecuario.

El problema más grave de la mala calidad del agua es la de la Región Lagunera por el alto contenido de arsénico provocado por los flujos de drenajes públicos e industriales, ahí nadie o muy pocos se ocupan de cuidar la calidad del agua, y la normatividad para su conservación y buena administración es muy baja.

La carencia de ordenamientos rigurosos a nivel estatal y municipal que regulen el aprovechamiento del recurso hídrico contribuye a su sobreexplotación; no hay responsabilidad en las autoridades para promover una seria cultura del agua.

Se ha denunciado en innumerables ocasiones en estas páginas por parte de agrupaciones de la sociedad civil, la irresponsabilidad de las autoridades municipales y estatales, pero éstas son ciegas y sordas, llevan décadas diagnosticando el problema, pero a ellos les importa enriquecerse en los cargos públicos, son años y años oyendo a los alcaldes de esta ciudad ofreciendo que el problema de las inundaciones se corregirá, se crean dependencias como el Implan y ¿qué hacen? Contemplar cómo se inunda Saltillo con cualquier aguacerito.

Hay una presa de Gaviones construida durante la administración 1999-2002; los que saben dicen que no sirve y que además es totalmente insuficiente, más de 20 años dándole vuelta a lo mismo, así es el PRIAN.

Por diagnósticos no paramos. Un periódico local dedica una página completa al bla, bla, bla del director del Implan, quien lleva casi 2 años en el cargo. ¿Qué ha hecho?

Hablan de desarrollo sustentable, ahí les mando una sugerencia de la ONU que ofrece la liga #SolucionesInnovadoras para que se enteren de lo que hacen otros países y empresas a fin de salvar a la Tierra de la destrucción y en este caso a Saltillo.

Covid-19 y responsabilidad

La iglesia católica en la Diócesis de Saltillo ha seguido y promueve firme y puntualmente las medidas dictadas por las autoridades civiles, federales y estatales, el que todos los actos de culto se hayan y se sigan celebrando virtualmente ha sido un buen logro tanto de la feligresía como de la autoridad eclesial que se mantienen en confinamiento por más de 6 meses.

Que el novenario del Santo Cristo se celebrara completamente en línea fue un hito histórico inimaginable, y probablemente terminará el año y la reclusión seguirá, porque parece que esto va para largo.

El señor obispo, don Raúl Vera, lamenta la desobediencia de la ciudadanía que descuida el mandato de conservar la sana distancia, de usar el cubrebocas y permanecer en casa los que no están obligados a salir, además de evitar actividades como las fiestas y reuniones con más de 20 personas; de no hacerlo, los ciudadanos se exponen irresponsablemente al contagio. Don Raúl tiene razón de insistir y enfatizar la responsabilidad personal y social de observar las medidas indicadas por las autoridades de salud, aunque también sabemos que los que mantienen el hogar deben salir a trabajar, eso es ineludible. Los contagios y los fallecimientos se han elevado de manera importante en Saltillo, por lo que es preciso reforzar la responsabilidad y la disciplina.

El coronavirus está atacando a los clérigos que, en cumplimiento de su compromiso de asistir a los enfermos en condiciones de moribundos, acuden a darles los auxilios espirituales y el consuelo en su tránsito.

Don Raúl informó que hay 200 casos de COVID-19 en los 18 municipios de la jurisdicción que comprende la Diócesis de Saltillo y concedió la suspensión de actividades en las oficinas del obispado, importa resaltar el cuidado que el obispo mantiene sobre la propagación de la pandemia, permanece al día, informado sobre la propagación de la epidemia.

También don Raúl entró a otro tema. Dio las gracias a los trabajadores de Gómez Palacio de la organización del «Frente Unido de Pueblos de la Laguna en Defensa de la Vida y el Territorio», los cuales protestan y están en paro en contra de la instalación de la empresa Chemours Laguna, en Dinamita, Durango. Dio las gracias por la defensa del territorio, de la vida y en contra del impacto ambiental que la empresa productora de cianuro causaría, manifestándoles que «son un ejemplo para que los imitemos en todos los ámbitos», y les recomienda que permanezcan firmes y unidos.

El paro de los trabajadores laguneros lleva cuatro semanas y expresan que no se moverán hasta que, a la que llaman «empresa de la Muerte», detenga sus propósitos de instalarse en esa zona. Don Raúl les dice: «ustedes no den marcha atrás para detener los intentos de que Chemours se instale muy cerca de sus hogares… yo los quiero ver así, luchando por su vida y su territorio».

La tenacidad de don Raúl de permanecer del lado de los más débiles es imbatible. Lamentablemente el sacerdote Manuel Pachicano está contagiado del virus.

Es hora de solidarizarnos con quienes incuestionablemente son solidarios con toda la población más allá de los credos y la condición social.

Posdata

Acompañemos con sana distancia y cubrebocas al Moesco, los jóvenes estudiantes que invitan a la población en general a participar y manifestar el repudio a la sordera del rector de la UAdeC y del Consejo Universitario que parece que lo que pretenden es echar fuera a todos los estudiantes que les sea posible.

 
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