Espacio 4
Ediciones:
  Facebook Twitter
Inicio Política Sociedad Reportaje Medios Luces y sombras Opinión Firmas  
 
 
  Edición 647
  Entorno hostil y sueños de opio
 
Alejandro Dávila y Miriam Valdés
   
  Con los cuatro motores del crecimiento (consumo privado, gasto gubernamental, inversión y exportaciones) seriamente afectados por las consecuencias económicas de la pandemia y la confianza empresarial vulnerada desde el arranque de la presente administración pública federal, las expectativas para la economía mexicana lucen sombrías.

Se tiene la esperanza de que las exportaciones retomen su dinamismo impulsadas por la entrada en operación del T-MEC, arrastrando tras de sí al resto de la economía, pero: ¿Qué tan importantes son las ventas foráneas para México y sus regiones? ¿Y cuál su potencial de crecimiento en los años por venir?

En cifras desestacionalizadas proporcionadas por el Inegi, la inversión fija registró valores negativos y en deterioro desde antes de las medidas de emergencia sanitaria decretadas a fines de marzo (-8.5% en enero, -10.6% en febrero y -11.1% en marzo), para desplomarse a niveles de -37.1% en abril y -38.4% en mayo. Con menor intensidad, algo similar se observó con el consumo privado los primeros tres meses del año (-0.2, -0.7 y -2.7%), profundizando severamente su caída durante los meses de abril y mayo (-22.2 y -23.5 por ciento). En el periodo enero-mayo del 2020, la inversión cayó -19.5% anual, en tanto el consumo privado lo hizo en -9.9%.

Por su parte, las finanzas públicas están resintiendo presiones crecientes que se sintetizan en un deterioro de 173 mil millones de pesos en el balance público del primer semestre de este año respecto al previo. Si bien los ingresos tributarios se sostuvieron, lo hicieron en base a entradas extraordinarias derivadas del cobro de adeudos de ejercicios fiscales anteriores de grandes contribuyentes. Estos flujos no serán sostenibles de forma indefinida y la captación finalmente acusará las graves consecuencias del cierre de múltiples fuentes de trabajo y el menor nivel de actividad económica. Tampoco se dispondrá del fondo de estabilización, el cual se agotará en este ciclo fiscal.

¿Cuál ha sido la evolución de las exportaciones durante los primeros meses del 2020? Respecto al mismo mes del año anterior, en enero crecieron 3.5%, pero a partir de febrero registraron cifras negativas (-0.9, -5, -40.8, -54.2 y -18.3%, respectivamente). Durante el primer semestre del 2020, las ventas externas se desplomaron -19.5% con respecto al mismo lapso del 2019. Si bien se espera que las cifras mejoren en los próximos meses, prevalece una gran incertidumbre por el recrudecimiento de la pandemia en los Estados Unidos y sus efectos sobre el consumo global de bienes y servicios.

¿Cuánto pesan las exportaciones en las economías de las regiones de México? Para responder a esta pregunta extraemos las exportaciones de la demanda final de estas economías y medimos su impacto respecto al escenario base. De esta forma sabemos que las exportaciones sustentan 43.4% de la producción bruta en la región noreste (Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas); 38.1% en el noroeste (Las dos Baja Californias, Sonora, Sinaloa y Chihuahua); 29.2% en el altiplano centro-norte (Aguascalientes, Durango, Guanajuato; San Luis Potosí y Zacatecas); 28.4% en el Golfo-sureste (Veracruz, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo); 26% en Occidente (Colima, Jalisco, Michoacán y Nayarit); 20.2% en el centro (CDMX, Hidalgo, Morelos, Puebla, Querétaro y Tlaxcala); y 12% en el sur (Chiapas, Guerrero y Oaxaca).

En el caso del Producto Interno Bruto (PIB), los números son los siguientes: noreste, 35.2%; noroeste, 30.5%; Golfo-sureste, 30.3%; altiplano centro-norte, 24.2%; Occidente, 22%; centro, 17.9 %y sur, 11.1 por ciento.

Finalmente, los porcentajes del ingreso disponible en los hogares derivados de las exportaciones de bienes y servicios: noreste, 33.6%; noroeste, 29%; Golfo-sureste, 26.6%; altiplano centro-norte, 22%; occidente, 21%; centro, 17.1% y sur, 10%.

Los datos revelan que las regiones con mayor orientación exportadora son las del norte de la República, el altiplano centro-norte y Golfo-sureste ¿Qué exportan estas regiones y cuál es el impacto de esas ventas foráneas en sus economías? Para responder a esas preguntas calculamos las elasticidades totales de las exportaciones. Este indicador mide el impacto en la producción bruta de una economía generado por las exportaciones de un sector.

Las exportaciones de la región Golfo-Sureste se concentran en dos sectores: minería petrolera y petroquímica, plástico y del hule. Aportan 22% de la producción bruta de la región. Con menor intensidad, el mismo patrón se aprecia en la región sur, que es la menos articulada al mercado exterior.

Por su parte, en el altiplano centro-norte y en las regiones noreste y noroeste entre 85 y 90% de las elasticidades totales de las exportaciones se concentran en ocho sectores: maquinaria y equipo; fabricación de equipo de transporte; comercio al mayoreo; metálicas básicas; otras manufacturas; industria alimentaria; petroquímica, plástico y hule y sector primario. Y los primeros dos explican más de la mitad del impacto de las ventas foráneas sobre la producción bruta. Un perfil muy similar se observa en las regiones Occidente y centro de la República, aunque el peso de los sectores automotriz y de maquinaria y equipo es un poco menor.

Tanto las exportaciones de la industria automotriz como las de petróleo crudo enfrentarán serias limitaciones estructurales, estas últimas por el fracaso productivo de Pemex y el fin de época de las energías carbonizadas. Las primeras, por el estancamiento del mercado automotriz en Norteamérica y la transición tecnológica hacia los autos eléctricos. Pueden surgir oportunidades de desviación de comercio de Asia hacia México como resultado de una mayor densidad geográfica de las cadenas globales de valor, pero el escenario será fuertemente competitivo. En todo caso, se ve difícil que las exportaciones puedan seguir siendo la locomotora de la economía mexicana en los próximos años. Consecuentemente, las fuentes domésticas del crecimiento económico serán fundamentales y estas no se activarán en un entorno que les es hostil.

* Investigadores nacionales del Conacyt, adscritos al Centro de Investigaciones Socioeconómicas de la Universidad Autónoma de Coahuila.

 
Otras publicaciones
Desplome de exportación: Coahuila, la más afectada
Crujen las arcas estatales
En los linderos de la catástrofe
Impacto económico de la emergencia sanitaria
   
Publicidad
 
Espacio 4 © 1995-2020. Todos los derechos reservados Espacio Editorial Coahuilense, S.A. de C.V.

De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos.

Ir arriba