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  Edición 645
  No al racismo
 
Rosa Esther Beltrán
   
  El racismo es la mayor amenaza para los humanos, lo máximo del odio por el mínimo de razón

Abraham J. Heschel

El 18 de julio se conmemoró el Día Internacional de Nelson Mandela —conocido como Madiba—, un hombre cuya lucha en contra de la segregación de la raza negra, de la cual formaba parte, lo convirtió en un ícono de la defensa por la igualdad racial y la libertad.

Mandela nació en Sudáfrica, el 18 de julio de 1918, antes de la llegada de los blancos; fue miembro de la etnia xhosa, población rural; estudió abogacía en Johannesburgo, aunque no se graduó porque fue expulsado por participar en una protesta contra el segregacionismo racial; a los 24 años comenzó a militar en el Congreso Nacional Africano (ANC), organización que realizaba campañas pacíficas en contra de la discriminación y explotación que padecía su raza.

En 1943, Madiba fundó la Liga Juvenil en la que se realizaban protestas multitudinarias y huelgas no violentas que eran reprimidas con violencia y muerte por parte del gobierno, lo que condujo a Mandela y a sus seguidores a emprender la lucha armada contra el apartheid o segregación racial.

Nelson contrajo matrimonio y procreó cuatro hijos. Fue encarcelado (1964) y condenado a cadena perpetua acusado de conspirador y agitador de los trabajadores, sanción que se prolongó por 27 años estando prácticamente incomunicado, ya que únicamente se le permitía una visita y una carta cada 6 meses; el gobierno preparó la muerte de Madiba –su asesinato– simulando un intento de fuga y una recaptura, acción que fue impedida gracias a la intervención de un agente del Servicio de Inteligencia Británico.

El encierro en la cárcel no detuvo su lucha en contra del apartheid por lo que llegó a ser el preso político más famoso del mundo y considerado como el principal líder negro opositor al racismo.

Cuando ya contaba con 72 años alcanzó la libertad, convirtiéndose luego en el principal negociador con el gobierno del presidente Frederik de Klerk para terminar con el apartheid.

En 1991, fue elegido presidente del Congreso Nacional Africano. Dos años más tarde, en 1993, recibió el Premio Nobel de la Paz que compartió con el presidente De Klerk. En 1994, fue elegido democráticamente presidente de Sudáfrica. De 1994 a 1999 gobernó mediante una política de reconciliación, con un plan de reconstrucción y desarrollo acompañado del expresidente De Klerk como vicepresidente. El que pudiera haberse considerado su adversario, fue su más cercano colaborador.

Ahora Madiba es un símbolo mundial de libertad, conciliación y mediación, un líder y después presidente que no promovió el rencor ni el odio, al contrario, fomentó en la práctica la reconciliación. Los que fueron sus colonizadores, británicos, holandeses y alemanes, se agredían entre sí por controlar los recursos de Sudáfrica, especialmente las minas de diamantes.

Hoy en día, la producción de las riquezas de África sigue en manos de empresas holandesas cuya opulencia no llega a la población autóctona, que en muchos casos sigue esclavizada. Las relaciones de dominación colonialista en la mayor parte de ese continente subsisten.

No obstante, la evocación del héroe Madiba contra la segregación racial viene al caso ahora porque recientemente la hemos visto rechazada por la población estadounidense y del mundo, por el crimen policial de George Floyd y otros abusos raciales que han infligido las fuerzas militares.

Sí, el racismo es inhumano e intolerable y creímos superado el nazismo, ejecutor impune de millones de judíos. Sin embargo, México también es racista, padecemos, la discriminación hacia nuestras etnias autóctonas, empobrecidas; nacos, chairos, indios, son términos racistas, cargados de xenofobia e intransigencia. Hagamos conciencia, ningún ser humano puede ser discriminado por ser negro, chino, o de pueblos originarios.

Justicia pervertida

En México, conseguir que la justicia se aplique en muy diversos casos es casi imposible. La justicia laboral por mucho tiempo ha sido una aspiración más que hechos, lo sucedido en Matamoros, Tamaulipas, el mes pasado, es una prueba de hasta dónde puede llegar el poder judicial, como aliado incondicional de la clase empresarial y de los líderes sindicales «charros».

Susana Prieto Terrazas, abogada laboral, que ha dedicado su vida a defender a los trabajadores, pertenece a una especie profesional de excepción. El año pasado asesoró una huelga de 30 mil trabajadores de 45 empresas maquiladoras de las 90 que existen en la zona. La ganaron logrando un aumento salarial de 20%, el pago de un bono en vales de despensa por 3 mil 500 pesos anuales y una disminución de 4% a cuotas sindicales, los obreros acusaron a su líder sindical de no proteger la justicia laboral, reprochándole además su tibieza en la defensa de sus derechos sindicales.

Como resultado de las huelgas de enero de 2019 se formó una nueva organización sindical, el Sindicato Nacional Independiente de Trabajadores de Industrias y Servicios (SNITIS) Movimiento 20/32.

Pues bien, Susana Prieto Terrazas fue arrestada y encarcelada con lujo de fuerza. Los trabajadores denunciaron que su aprehensión se debio a que reveló los entresijos, los malos tratos, los abusos y la corrupción de las empresas transnacionales y por su apoyo y solidaridad incuestionable para los trabajadores.

Ante el encarcelamiento de la abogada Prieto Terrazas se conformaron un conjunto de organizaciones para exigir su excarcelación y gracias a la «Coordinadora por la liberación de Susana Prieto», (CLSP), ella obtuvo la libertad tres semanas después de su detención.

La CLSP denunció que la aprehensión fue una clara represalia por el trabajo de defensa legal de miles de obreras y obreros en la frontera norte de nuestro país promovido por de la abogada.

El proceso penal fue suspendido y se determinó la libertad bajo caución de Susana Prieto, aunque condicionada a su expulsión de Tamaulipas y residir en Chihuahua, no viajar al extranjero durante 30 meses y una multa de 66 mil pesos a personas que la acusaron de delitos que ella no cometió; pasado el tiempo prescrito y cumplida la sentencia la abogada deberá acudir a una audiencia judicial en la que será absuelta y quedará sin antecedentes penales.

Susana lloró en alguna de las múltiples entrevistas que concedió a los medios de comunicación, se declaró exiliada y en verdad la sentencia es visiblemente violatoria de sus derechos constitucionales y humanos. En primer lugar, la libertad de tránsito y la imposición de un lugar de residencia, entre otros.

La sentencia también exhibe una clara advertencia y hasta un escarmiento para los obreros del Sindicato Nacional Independiente de Trabajadores de Industrias y Servicios (SNITIS) y al Movimiento 20/32 a los que Susana representó, además de la evidente intención de inmovilizarla políticamente, obligándola también a exponer su vida al exigirle abandonar Tamaulipas por vía terrestre en tres horas máximo después de su liberación. Ahora Susana es presa política.

Este es un duro golpe de la derecha reaccionaria del país que mediante la fabricación de delitos pretende preservar al antiguo régimen, gobiernos con nulo Estado de derecho, corrupción, impunidad, represión, violación de los derechos laborales y demás derechos humanos, son las tácticas de una estrategia más amplia, freno a los derechos humanos fundamentales, inherentes universales, indivisibles e inalienables.

Exigimos respeto al sindicalismo libre y democrático. Fuera los líderes eternos. Libertad para Susana Prieto Terrazas, ya.

 
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