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  Edición 644
  Sistema de salud cansado ante pandemia
 
Carlos Aguilar
   
  «Se le cansó el caballo», frase icónica y muy mexicana para establecer que a alguien o algo se le terminan las fuerzas para realizar una tarea o actividad que demanda su talento, fortaleza, vocación y naturaleza, pues a pesar de la entrega y esfuerzo diario, llega el momento en que las energías disminuyen, tal y como pudiera suceder actualmente a los sistemas de salud en el mundo ante la pandemia del coronavirus.

México y Coahuila no son la excepción y, tras de varias fases de la pandemia, el desgaste para el personal médico, de administración y de las propias autoridades de gobierno en sus tres niveles, genera que el sistema como tal muestre a la ciudadanía que sus fuerzas merman y que la demanda de los servicios podría superar la capacidad de respuesta.

Al declararse la pandemia, en el mes de abril inició un proceso que pone a prueba todos los días el sistema de salud público y privado de nuestro país y de todos los estados de la nación, que demostró que no hay una preparación previa para enfrentar una situación como la pandemia, ni en capacidad física de atención, equipamiento suficiente, moderno y en buen estado, capital humano con protección necesaria para no perder la vida en su trabajo y administración de recursos económicos, físicos y humanos.

La primera fase, además de tomar por sorpresa a las autoridades ante la poca capacidad de informarse y pedir datos sobre las experiencias en otros países, mostró la debilidad de equipamiento especializado, desde respiradores y monitores, hasta utensilios básicos de protección para personal médico y de enfermería.

Fue común observar cómo los gobiernos compraron a precios altos y con promesa de entrega a futuro el equipo especializado y además no encontraban los equipos de seguridad como cubrebocas, máscaras, lentes, batas y trajes para evitar que los trabajadores de salud se enfermaran.

Por ello, la muerte de más de 500 médicos y enfermeras muestra la debilidad y cansancio de un sistema en el que el IMSS, ISSSTE, hospitales generales estatales y municipales son entes rebasados por la falta de administración y sobre todo dotación de equipamiento, pero, peor aún, rebasados por una demanda numerosa de usuarios por el virus y el aumento radical en poco tiempo de las personas contagiadas.

Ya es notorio también el cansancio entre autoridades y administradores de los sistemas de salud por la falta de resultados y el crecimiento radical de casos y muertes que ahora en los contagios incluyen a personas que no están en la primera línea de combate, pues el virus ya circula en las personas que acuden a trabajar y transitan las calles.

La pandemia desnudó las debilidades de capacidad de respuesta y aguante de la humanidad, pero evidentemente más para los trabajadores de la salud que hoy se convierten, muchos, en héroes y mártires, porque entregan sus vidas, otros más en pilares fundamentales para administrar los pocos recursos que hay y muchos también que buscan informar a la población día a día para extremar precauciones.

El sistema de salud se está cansando, y es evidente en las formas y sistemas de información a la población, que junto a ellos, se agota de observar que el fenómeno en vez de disminuir aumenta y el peligro es más latente con la urgente reactivación económica y laboral para evitar más impactos negativos en la precaria economía de los mexicanos.

El cansancio pesa más cuando se observa que muchos ciudadanos no obedecen las medidas de restricción y cuidados, cuando se aprecia a las personas en reuniones o viajes que no son esenciales, eso pesa y desespera aún más para nuestros trabajadores de la salud.

Hoy el reconocimiento, una vez más, es para ellos, porque sabemos que se les está cansando el caballo. En Saltillo, en Coahuila y en México es necesario alentar, apoyar y ayudar a nuestros trabajadores de la salud para evitar más muertes, aún parece, falta mucho y los necesitaremos bien.

Este texto va dedicado a los médicos, enfermeras, trabajadores de administración de servicios de salud que murieron durante la pandemia, a todos ellos gracias por su sacrificio y a sus familias gracias, porque deben estar orgullosos de ellos. Gracias…

 
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