Espacio 4
Ediciones:
  Facebook Twitter
Inicio Política Gobierno Covid-19 Medios Luces y sombras Opinión Firmas  
 
 
  Edición 643
  Del ¿quién fuiste? al ¿qué serás?
 
Edgar London
Twitter: @EdgarLondonTuit
Sitio Web: www.edgarlondon.com
Email: correo@edgarlondon.com
   
  Ya Heráclito nos alertaba sobre la imposibilidad de beber —algunos lo mencionan como bañarse— dos veces agua del mismo río. Al inicio comprendemos que las aguas del río han pasado y, por tanto, ni su caudal, ni las hojas que arrastraba, ni el agua misma que se transforma en corriente han de ser los mismos e, inmediatamente, entre el miedo y el asombro, nosotros descubrimos que en buena medida somos también ese río.

No sólo porque anatómicamente la persona que bajó a su lecho, la primera vez, no coincidía en células, dermis, cabellos, neuronas —los rasgos pueden ser infinitos y a la postre, su mención superfluos— con la siguiente persona, sino porque su propia experiencia estará limitada por la ausencia de esa visita que apenas hace y que enriquecerá a su sucesor. Sabrá el segundo, por ejemplo, dónde pisar, dónde el líquido es más cristalino, dónde flotaba el tronco que ya deriva una milla más adelante.

La metáfora es genial y de manera continua frecuentamos los más inimaginables afluentes. Aguas que representan la dicha o el fracaso se suceden, no siempre con la alternancia deseada y tanto una como la otra nos permean, nos transfiguran, nos convierten en los hombres y mujeres que ahora somos y, hace un segundo, ya dejamos de ser.

Por lo general, pensamos en las crisis negativas a modo de excusa que de inmediato aceptamos para asimilar una metamorfosis cualquiera. Con suerte, trabajo y mucha voluntad, para mejorar nuestra propia existencia. En otras palabras, si nuestro amigo sufre un descalabro, comprendemos e incluso nos ajustamos a las irregularidades de humor o carácter que pudieran emerger de su lado. ¿Cuántas veces no hemos sido testigos de personas que estuvieron quizás a punto de perder la vida y eso les sirve de estímulo para mutar sus hábitos?

El problema es que, en otras ocasiones, el éxito puede ser también una acuciante razón de cambio aunque, casi siempre en este punto, para mal. En aras de ser más explícito les compartiré una anécdota. La única ocasión en que he estado cerca de un millonario (confeso) fue hace alrededor de quince años. Sucedió en Cuba y aún recuerdo su manera de vestir.

Superaba el señor los sesenta años, era flaco, casi escuálido y lucía unos jeans desteñidos, unas chanclas de goma y una camisita que despertaba sincera lástima. Alguien pudiera, erróneamente, pensar que se trataba de un artilugio para ocultar la bonanza de sus estados de cuenta. No hacía falta. Todos sabíamos quién era y, por demás, en la mayor de las Antillas no estás bajo el peligro de que te secuestren. El problema es que el citado personaje nació y se crió en el seno de una familia poderosa, por tanto, para él, la vida siempre fue así.

Curiosamente, los pocos que por estas tierras conozco que han pasado de la pobreza a la riqueza, sufren de una petulancia y unas ansias enfermizas de presumir que, realmente, sobrepasan las mutaciones comunes de quien supera alguna catástrofe. Desaparecen las viejas costumbres y, con ellas, los viejos amigos para dar cabida a los más rimbombantes caprichos que arrastrarán a otro sinfín de sujetos que querrán hacerse llamar amigos.

Es verdad que el ser social determina la conciencia social, empero, en estos casos, me aferro a la ilusa idea de que, en algún lugar, llámese conciencia alma o espíritu, algo debe permanecer eterno. Algo nunca ha de cambiar.

 
Otras publicaciones
¿Cuántos Floyd hay en México?
Salud vs. dinero
Sálvese quien pueda… o quien queda
Una portada vale más que mil mañaneras
A coronavirus revuelto…
De la ficción a la realidad, de la realidad al espanto
No es la COVID-19 lo peor de esta pandemia
«Un día sin nosotras»: ¿anécdota o resultados?
A Fátima la mataron números y palabras
¡Ay, que me agarra el bye!
Cortinas de humo o las cosas como son
¿Reseña literaria en crisis?
Había una vez… con Obrador
Currículum para sicario
El arduo camino de la creación
Esta sufrida democracia latinoamericana
¿Periodismo local o foráneo?
Cultura, industria... realidades
La lectura como proceso creativo
De eufemismos cubanos y coyunturas peores
   
Publicidad
 
Espacio 4 © 1995-2020. Todos los derechos reservados Espacio Editorial Coahuilense, S.A. de C.V.

De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos.

Ir arriba