Espacio 4
Ediciones:
  Facebook Twitter
Inicio Política Sociedad Reportaje Medios Luces y sombras Opinión Firmas  
 
 
  Edición 640
  La crisis: populismo y coronavirus
 
Eliseo Mendoza Berrueto
   
  La humanidad ha entrado a una insólita era apocalíptica de crisis insospechada y sin antecedente alguno. Jamás en la historia habían coincidido en todo el orbe tres crisis: económica, de salud pública y de carácter político. Para México habría que agregar las crisis de seguridad pública

A mis compañeros de la Generación 53 de la Escuela Nacional de Economía, UNAM. Un abrazo a quienes están, y un recuerdo inolvidable a los que ya se fueron.

La Economía

Después de la época de la Guerra fría el capitalismo se universalizó y bajo las premisas de la economía neoliberal floreció el comercio internacional, principal motor del crecimiento económico. El proceso de globalización económica fortaleció preferentemente a las naciones desarrolladas, dado su alto nivel de competitividad productiva, científica y tecnológica. Los países atrasados continuaron exportando productos primarios y mano de obra barata, ahora que se han internacionalizado las cadenas de valor.

Las economías emergentes —por no decir atrasadas— prevalecen hundidas con sus técnicas ancestrales de producción, con educación precaria donde su población padece de insalubridad y de miseria, mientras que los países líderes del capitalismo financiero, científico y tecnológico están entrando a la Cuarta Revolución Industrial, la de la digitalización, la automatización y la robotización, hasta el nivel de la inteligencia artificial.

Ante el avasallamiento de la monopolización del comercio internacional por las naciones industrializadas, surgieron pactos regionales de integración comercial en todos los continentes, con más de 30 organismos de libre comercio en todo el mundo. No todos se crearon bajo argumentos económicos ya que algunos surgieron por razones meramente geopolíticas. Como quiera que haya sido, lo cierto es que en la mayoría de los casos sus resultados quedaron muy por debajo de sus expectativas, ya que muchos países competían en los mercados con productos similares y se enfrentaban al proteccionismo comercial de los industrializados, a las limitaciones financieras y de transporte, etcétera.

Los mercados internacionales finalmente fueron dominados por los países con ofertas más competitivas en calidad y precio, aunque en el mundo del comercio siempre está presente algún factor geopolítico.

De esta lucha comercial dan cuenta, entre otros casos, la guerra comercial entre China y Estados Unidos, la salida del Reino Unido de la Unión Europea (Brexit), y la revisión del TLCAN (ahora T-MEC). Este último bajo presiones amenazantes de cancelación del tratado por parte de Donald Trump, quien por otra parte, mantiene congelada a la Organización Mundial de Comercio al negarse a designar los representantes norteamericanos ante el Tribunal de Apelaciones.

Con la crisis pandémica la economía global tiende hacia la baja. Se han descarrilado los flujos comerciales internacionales, las bolsas han caído, el precio del petróleo se ha derrumbado, escasea la inversión, aumenta el desempleo y se generaliza la pobreza. El mundo se está descomponiendo a grandes pasos. La lucha entre las naciones líderes se concentra cada vez más en el campo de la ciencia, la tecnología y la innovación. Tal lucha va a continuar en un mundo cada vez más desequilibrado, más desigual frente el reproche de los pueblos empobrecidos. El problema mayor es que en cualquier momento puede haber disturbios que den al traste con el precario equilibrio mundial.

Aún antes de la pandemia, en Estados Unidos ya se detectaban variables que auguraban el término de un largo ciclo de crecimiento de su economía y seguramente pasarán algunos años para que vuelva a retomar el paso del desarrollo. El Fondo Monetario Internacional (FMI) calcula que la economía del mundo decrecerá 3% en 2021; la de Estados Unidos se contraerá 5.9% y la de México 6.6%. En cambio la de China crecerá 1.2 %.

China se convirtió en potencia a raíz del cambio radical de su modelo comunista-socialista a un exitoso capitalismo de estado, lo que ha dado lugar a una nueva composición geopolítica. Si antes la bipolaridad la integraban Rusia y Estados Unidos, China la ha convertido en tripolaridad, lo que quizá sea más saludable, geopolíticamente hablando. Más pronto que tarde se incorporará al grupo la India, que aparte de su rápido progreso, no tardará mucho tiempo en desbancar a China como la nación más poblada del mundo.

La Pandemia

A fines de 2019 apareció en China el Corona virus —COVID 19— que con feroz agresividad ha infectado a más de 190 países y ha paralizado la economía mundial. Pueblos enteros han tenido que recluirse como única forma, hasta ahora, de evitar el contagio. A fines de abril había 3 millones de personas contagiadas y 210 mil fallecimientos en el mundo.

Además de su fatalidad, no habría podido ser más inoportuna su emergencia. China y Estados Unidos en abierta guerra comercial, la Unión Europea en crisis estructural con la salida del Reino Unido, la agudización de los problemas políticos y militares en el Medio Oriente, la inminencia del calentamiento global, el envejecimiento de la población en la mayoría de los países industrializados, la crisis migratoria en Europa y en Estados Unidos, y el descrédito del modelo neoliberal dado el crecimiento de la pobreza y la desigualdad tanto entre naciones como al interior de los países.

Un fenómeno insólito es que la pandemia ha acelerado el cambio tecnológico hacia la digitalización, el desempeño virtual en la comunicación y la organización de la actividad económica y de la sociedad. Un efecto positivo es que la mayoría de la gente se ha dado cuenta de que no hay mayor dificultad en transformar el estudio y el trabajo presencial por su realización virtual.

Entre los sectores más afectados por la pandemia han sido el manufacturero, el comercio y el turismo mundial. El resultado se refleja en los millones de dólares que han perdido los negocios, el número de empresas que han cerrado —en especial las medianas y pequeñas—, el quebranto de las cadenas de valor, los millones de empleos perdidos, el empobrecimiento desmesurado y la generalización de la economía informal.

Un reto que no se ha previsto es que cuando México inicie su reconstrucción económica lo hará en medio del pleno surgimiento en las naciones industrializadas de la Cuarta Revolución Industrial, a la que podrán insertarse exitosamente sólo las naciones que cuenten con una masa suficiente de científicos y técnicos —del sofisticado equipamiento que tal avance requiere— con capacidad innovadora, así como con gobiernos comprometidos con el impulso al desarrollo científico.

Desgraciadamente, México está muy lejos de cumplir tales condiciones. En el informe sobre competitividad correspondiente a 2019 sobre «Administración del Desarrollo» del World Competitiveness Center de Lausane, Suiza, México aparece en el bajísimo lugar 50 entre 63 naciones. Para cada país se analizan 20 factores entre los cuales los mejores lugares de nuestro país son empleo (5), mercado laboral (25) y política fiscal (25). Infortunadamente los peores lugares son educación (62, sólo arriba de la India), comercio internacional (61), infraestructura tecnológica (56), actitudes y valores (55) y prácticas gerenciales (51).

En estas condiciones, con serios retrasos en educación, en ciencia y tecnología, en actitudes y valores ante el desarrollo y pobres prácticas gerenciales, la inserción de México en la Cuarta Revolución Industrial es más un espejismo que una posibilidad.

La recuperación

Aquí podríamos especular respecto de la forma cómo se recuperará la economía mundial y la vuelta a la normalidad. Si bien se calcula que para fines de junio el virus estará controlado hasta en un 97%, ello no significa que la economía y la sociedad podrán normalizarse de inmediato. Por otra parte las cosas ya no serán como antes de la pandemia. Habrá muchas ramas industriales que no volverán, otras sufrirán transformaciones estructurales no previstas aún, muchas empresas desaparecerán para siempre y por años prevalecerán la incertidumbre, la desconfianza, la ansiedad y el miedo a otra calamidad.

El aislamiento de las personas, el cierre de empresas y de actividades de todo tipo ha provocado desesperanza y angustia por el porvenir, en especial en aquellas naciones donde los gobiernos no han atacado ni eficaz ni oportunamente el problema pandémico. Ha sido débil su apoyo a la contención de la crisis económica o se han desentendido de defender el empleo.

El artículo 25 de nuestra Constitución establece «al desarrollo económico concurrirán, con responsabilidad social el sector público, el sector social y el sector privado». Y agrega que habrá que «alentar y proteger la actividad económica que realicen los particulares y proveerá las condiciones para que el desenvolvimiento del sector privado contribuya al desarrollo económico nacional».

La recuperación no se logrará a plenitud sólo con políticas monetarias, ni defendiendo el equilibrio presupuestal, sin endeudamiento y menos aún con austeridad. Tampoco con programas asistenciales que sólo promueven la indolencia, la irresponsabilidad, la sumisión, pero no la emancipación que da el trabajo productivo.

La reconstrucción económica exigirá importantes respaldos directos al empleo, inversiones y financiamientos que aceleren el proceso económico y fortalezcan el crédito al empresario. Llevará tiempo reconstruir las cadenas de valor y los flujos comerciales. Las áreas de inversión prioritarias habrán de ser actividades de mayor demanda laboral y de alta y pronta rentabilidad.

A fines de abril se llevó a cabo, virtualmente, una «Conferencia para la Recuperación Económica Organizada» por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE). En tal evento se hizo énfasis en que la superación de la crisis está principalmente en manos de los empresarios organizados que continuarán realizando acciones, como la reciente con el Banco Interamericano de Desarrollo que concedió un crédito por un monto de 12 mil millones de dólares al Consejo Mexicano de Negocios del Consejo Coordinador Empresarial. También propusieron instaurar un nuevo sistema de sustitución de importaciones e impulsar una pronta reapertura de la economía para estar listos en cuanto entre en vigor el T-MEC.

En el ámbito político destacaron el poco interés del Partido Revolucionario Institucional en participar con el sector empresarial, a diferencia del Partido Acción Nacional que está colaborando intensamente, agregando que la oportunidad de cambiar de rumbo el país está en ganar la mayoría en las próximas elecciones de diputados al Congreso de la Unión.

Una de las más trascendentes lecciones que nos deja esta pandemia es la importancia que, en casos tan graves como el que estamos viviendo, tiene la solidaridad social. Es en las clases media y popular donde se ha manifestado principalmente una conducta de unidad y compasión. La cúpula empresarial ha asumido una actitud de apoyo a las MIPYMES, en parte, porque muchas integran cadenas de valor. El desempeño de médicos, enfermeras y paramédicos raya, en muchos casos, en lo heroico.

Y dale con el neoliberalismo

Como resultado de la indiferencia del neoliberalismo por la desigualdad, la pobreza y el abandono de los valores humanos, no pocos autores afirman que el modelo ha caído en descrédito, al grado que bien podría afirmarse que el neoliberalismo globalizador, máxima expresión del capitalismo, haya entrado a una etapa de agotamiento irreversible.

El neoliberalismo, según sus críticos, carece de sentido humanitario. Si bien es cierto que la economía es una ciencia fría, poco obsecuente con principios morales, hay que considerar que la ambición por la riqueza que mueve a la economía, «la mano invisible», cuando opera de manera irrestricta es causa de que en el mundo se agrave la pobreza y la desigualdad entre las naciones del mundo y al interior de sus pueblos.

La lucha de la década de los sesentas y los setentas por la redención económica de las naciones del Tercer Mundo, avanzó por algún tiempo. En mayo de 1972, México presentó en la III UNCTAD de Santiago de Chile la «Carta de Deberes y Derechos Económicos de los Estados» que fue aprobada por la Asamblea de las Naciones Unidas. Sin embargo, a partir del Consenso de Washington la fiebre neoliberal y la globalización dejaron de lado cualquier consideración en favor de los pueblos atrasados.

La política

En medio de su pobreza, las clases marginadas suelen echarle la culpa de su infortunio al gobierno, a los Estados Unidos, a la democracia y a sus instituciones. La política, los políticos y sus partidos han perdido la confianza popular y el pueblo busca otras opciones de gobierno. En ese ambiente políticamente enrarecido no faltan profetas de la esperanza, que con promesas populistas conquistan el poder.

El populismo tiene como meta levantar ilusiones entre el pueblo «jodido», que en México integra la mayoría del padrón electoral. El populista tiene un incontenible apetito por el poder político. Para lograrlo promete todo lo que sueñan los desposeídos y, para fortalecerse, pone en juego programas asistenciales y electoreros. Y ya fortalecido, cae en la autocracia. Hay varios ejemplos históricos: los «descamisados» de Eva Perón, los chavistas de Venezuela, los sandinistas que lidera Ortega en Nicaragua, y el pueblo que se entregó a Fidel Castro en Cuba. Y es que a la hora de votar, por lo general el pobre vota más con las vísceras que con la razón.

Pareciera que el populismo es una especie de pandemia. Prospera en tiempos de crisis. La calamidad le viene como «anillo al dedo», pues una vez declarada la emergencia, el poder populista encuentra resquicios para centralizar cada vez más el poder. En la obra Cómo mueren las democracias de Steven Levitsky y Daniel Ziblatt aparece un cuadro con indicadores clave del comportamiento autoritario en los que suelen caer los gobiernos populistas:

• Rechazo (débil aceptación) de las reglas democráticas en juego.

• Negación de la legitimidad de los adversarios políticos.

• Tolerancia, o fomento de la violencia.

• Predisposición a restringir las libertades civiles de la oposición, incluidos los medios de comunicación.

Y podríamos agregar: los populistas no ven como rivales a sus opositores, sino como enemigos a los que hay que denostar y destruir. Al líder populista le incomodan las instituciones autónomas, centraliza el poder político sometiendo al país a un presidencialismo exacerbado y arbitrario, depredador del federalismo y de la división de poderes.

Ante el precipitado y a veces violento surgimiento del populismo, el pueblo perplejo, tarda en reaccionar. El problema entonces es cómo construir una auténtica y firme oposición. Ahí entran las alianzas a las que deben sumarse hasta los rivales más radicales, dejando atrás sus diferencias. Tolerancia y contención es la receta de nuestros autores. La bandera unánime ha de ser la reconstrucción de la democracia, la vigencia de los derechos humanos y la libertad a disentir.

Colofón

Ha cundido en el mundo cierto desencanto por la democracia. Se le culpa por la desigualdad y la iniquidad social, por el desorden legal y por la violación a los derechos humanos. Lo cierto es que la democracia como tal no es responsable del abuso de las libertades de gobernantes irresponsables ni de la permisividad pasiva de la sociedad.

Hay una opinión generalizada de que el mundo será diferente una vez superada la pandemia. Ojalá que así sea, pero para bien. El peor de los escenarios sería la profundización del neoliberalismo global, tal como se ha desempeñado en los últimos años, concentrando en unas cuantas manos la riqueza mundial mientras naciones enteras sufren hambrunas.

En cualquier momento, en cualquier punto geográfico del mundo, puede estallar la violencia popular que quizá no logre la redención de los pobres, pero dejaría profundas heridas en la humanidad y el endurecimiento de la burguesía y de sus gobiernos.

Estos son tiempos de reflexión, de un profundo acto de introspección para diseñar un mundo más solidario, con menos egoísmo y mayor altruismos. De humanizar el neoliberalismo. Se trata de salvar la democracia.

*El autor ejerció los cargos de Subsecretario de Energía (1982-1985), presidente del Congreso (1985-1987) y gobernador de Coahuila (1987-1993).

 
Otras publicaciones
Biden-Trump: perspectiva desde México
   
Publicidad
 
Espacio 4 © 1995-2020. Todos los derechos reservados Espacio Editorial Coahuilense, S.A. de C.V.

De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos.

Ir arriba