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  Edición 636
  Las diferencias nos enriquecen
 
Rosa Esther Beltrán
   
  Las diferencias nos enriquecen, el respeto nos une. El mensaje de miles de mujeres mexicanas a la sociedad y a las autoridades fue contundente, movilizarse, marchar, parar y exigir ser oídas.

En Saltillo, Monclova y Torreón las mujeres repudiaron la indiferencia y la desidia y salieron a marchar el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, con su pañuelo o ropa morada, a cantar a demandar y reclamar igualdad y un ya abasta de violencia contra las mujeres, pero el 9 el vacío se sintió; el sendero no admite desvío, la desolación y el silencio de las ciudades las escuelas cerradas, los supermercados casi solos y muchas calles vacías, el 9 fue nada más un botón de muestra, como bien se enfatizó: con ellas todo, sin ellas nada.

«Hacemos falta», dijeron las trabajadora s de la salud y responsablemente acudieron a atender a los enfermos, eso se llama, con-cien-cia; los paros fueron diversos, algunas nos encerramos en casa para leer y reflexionar sobre las violencias que hemos vivido por ser mujeres, las batallas que ganamos y los triunfos que obtuvimos gracias a nuestro tesón, aunque también repasamos las derrotas, ésas que nos hirieron y nos quitaron algo valioso de nuestro ser. Otras pudieron hacer sin prisa sus ejercicios físicos, caminar, practicar básquetbol, ver películas hermosas que habíamos olvidado. En fin, fue un día distinto, único.

Nunca pensé vivir para contarlo y celebro la valentía de las brillantes jóvenes feministas que impulsaron esta idea tan innovadora, disruptiva y visual que reclama: fuera el machismo tóxico, primero las más pobres, alto al acoso, justicia ante la violencia feminicida, igualdad laboral, equidad en las premiaciones de ciencias y artes, ser incluidas en la 4T y, o sorpresa, reclaman detener la explotación de las hembras no humanas.

Los feminismos agrupados en la 4ª ola pueden ser más inclusivos y permitir la colaboración de los hombres, porque derribar solas el muro del patriarcado que es ostensiblemente resiliente es de verdad titánico, con una enorme capacidad de reproducción y de proyección hacia el futuro, solas se antoja imposible. Hay muchos hombres que aspiran a crear una sociedad diferente, mejor para sus hijos e hijas, están cansados de ser señalados culpables por la desigualdad entre géneros y sostengo, tienen derecho a participar en los cambios por un mundo distinto en el que todos tengamos cabida.

Llamó mi atención una pancarta que rezaba: lo contrario al feminismo es la ignorancia, o sea podría decirse que vivimos en una sociedad en la que los clichés machistas son fases que ya no son vistas como «naturales».

Es hora de aprender unas de otros, de unir caminos para que las mujeres tengamos acceso al inmenso acervo de conocimientos acumulados por los hombres y que ellos tengan acceso a la sabiduría milenaria de las mujeres.

La equidad no es solo una cuestión de justicia elemental, en nuestro país significa también una redefinición de lo masculino y lo femenino. Lo masculino no tiene por qué ser contrario a lo femenino ni viceversa, implica la libertad de adoptar conductas y actitudes del otro género según las circunstancias cambiantes de la vida y la flexibilidad de alternar roles cuando sea necesario, en esa perspectiva los varones podrían ser maternales y domésticos, y las mujeres emprendedoras, dependiendo de las circunstancias.

Según una interpretación simplista de la igualdad, las mujeres dejaríamos de ser amorosas y maternales y seríamos una mala copia de los hombres, abandonando el hogar y trabajando en ocupaciones masculinas siendo promiscuas e infieles como ellos, así habría una competencia feroz entre los sexos al aspirar a las mismas metas, viviríamos en un mundo desfeminizado, esa visión catastrófica se incubó en los inicios del movimiento feminista y es una parte muy superficial, porque para alcanzar la equidad no es necesario que las mujeres seamos masculinas.

El feminismo de hoy es internacionalista y se le conoce como la cuarta ola, es la etapa en que se demanda el fin de los privilegios de género establecidos históricamente hacia el hombre. Se repudia la violencia de género establecida en todos los ámbitos de la vida. «Lo personal es político» y el concepto de la solidaridad entre mujeres, es central.

También aparece con mucha fuerza el discurso anti estereotipos, nace el feminismo contra el predominio de la raza blanca como modelo de éxito social, el feminismo gordo, contra la delgadez impuesta por la moda, además de la lucha por los derechos reproductivos y una mayor unión con el movimiento LGBT y de liberación sexual.

Un eje ineludible fue el primer paro internacional de mujeres, «El nueve ninguna se nueve», de altísima aceptación y que tuvo como antecedente el 8 de marzo de 2018, inmortalizado como #8M. Llegó la hora de curarnos el machismo tóxico en corresponsabilidad con los hombres.

 
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