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  Edición 635
  La lectura nos hará libres
 
Abraham Álvarez Ramírez
   
  «Nulla dies sine línea» (ni un día sin leer una línea).

Aforismo romano

Muchos criticamos —la mayoría de las veces sin razón o por desconocimiento— todo lo que sucede a nuestro alrededor, lo que nos molesta, lo que nos disgusta. La verdad de las cosas es que hoy vivimos inmersos en una realidad que no se detiene, acelerada, que inclusive se dice que piensa más allá de nuestros actos; existimos en un escenario global que todo nos lo deja al alcance de nuestras manos, pero de la misma manera nos despoja de cualquier opinión y peor aún, de cualquier raciocinio.

La lectura —abandonada y en el baúl de los recuerdos— hoy, es un acto de rebeldía, resulta ser hasta una condición revolucionaria. Leer es el mejor ejercicio cognitivo para desarrollar muchas de nuestras habilidades mentales. Una buena selección de libros, es como una buena selección de alimentos, nos nutre, nos alimenta saludablemente.

La lectura es el único instrumento que tiene el cerebro para progresar, mediante la lectura se favorece la concentración y se desarrolla una mayor capacidad de abstracción. Como dijo Cicerón, «a hablar no se aprende hablando, sino leyendo».

Leer, te vuelve más empático, te convierte en un mejor conversador. Lejos de la imagen solitaria e introvertida con la que se suele identificar al lector, en las personas lectoras, encontramos sujetos que han desarrollado mejor, sus habilidades comunicativas.

Dentro de todos los beneficios que se presentan a manera personal, también en la lectura, encontramos beneficios culturales, sociales e inclusive, en la economía de un pueblo. Por medio de la lectura se ayuda a exportar cultura fuera de nuestro país; por otra parte, la lectura es unos de los vehículos más fuertes de la democracia.

Leer siempre tiene un poder emancipatorio, una fuerza innata de transformar a la sociedad. Muchos libros han sido la clave del desarrollo de muchos acontecimientos históricos. Hay que utilizar el poder de la lectura para transformar a la sociedad.

La lectura es piedra angular para la adquisición de conocimiento. La lectura como acto de emancipación, marcará nuestra forma de ser y por lo tanto, marca nuestras vidas. Es trascendente que así como la democracia condiciona nuestras vidas, la lectura como ejercicio habitual condiciona al hombre en el mundo.

El gusto por la lectura en nuestros días suele ser bastante acotado. El mundo crece, pero no sucede lo mismo con el hábito de la lectura. Existen distintos motivos por los cuales las personas no se hacen un espacio para leer; por este espacio, aprovecho para invitarlos a que generen un gusto por la lectura. La lectura nos hará libres y quitará todas nuestras ataduras. Leamos para abrir nuestras mentes y para promover el progreso en la sociedad.

 
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