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  Edición 633
  La tenacidad
 
Gabriel Pereyra
   
  Persistencia, terquedad, firmeza, necedad, constancia, resistencia, tesón, perseverancia, tozudez, tenacidad, asiduidad, insistencia, aplicación, pertinacia, perseverancia. ¿Cuál de estos adjetivos le gusta para aplicarle al personaje que ocupa en estos momentos la Presidencia de la República? Su vida política se caracteriza por cualquiera de estos adjetivos que representan signos característicos de su carácter y personalidad.

Su carrera política se ha definido por mantener una línea de pensamiento e insistir en su modelo de comunicación con las bases populares y electorales. Ningún político ha llevado una carrera abierta y una batalla pública por un objetivo tan claro y definido durante tanto tiempo. De ahí proviene toda la autoridad moral que tiene.

Normalmente, en México, los candidatos perdedores abandonan sus sueños de transformación y se retiran de su carrera política. Se guardan, mantienen un tono de reflexión y madurez, un tono santificado, un tanto retraídos del electorado o del grupo político que los eligió para escuchar las «palabras mayores». Pasan a formar parte de las reservas ideológicas de sus partidos o de la vida nacional, como ocurrió con Cuauhtémoc Cárdenas, que desea ser la conciencia histórica del país y de lo que él entiende por izquierda.

Andrés Manuel es el único que ha persistido en la búsqueda de la Presidencia de la República una y otra vez. Cada derrota lo afirmaba más en su objetivo de tener el poder para transformar a la sociedad mexicana. Nunca se rindió, nunca abandonó su objetivo personal, de partido y ahora nacional, nunca dejó o negó sus aspiraciones. Siempre, ante un auditorio de diez gentes, los que se juntaban después de una derrota, o ante los cientos y miles que ahora lo escuchan expresó y afirmó sus deseos de transformar al país y atender primero a los pobres por el bien de México. Sabía que la situación política, la corrupción, la brutal desigualdad social y el saqueo que hacía de los bienes públicos una camarilla habían puesto a México al borde de un levantamiento social. Sabía que la corrupción persistente en los círculos del poder y el maridaje que se establece entre poder político y narcotráfico habían llevado al país a un caos económico, social y moral.

En nuestro país se había modificado todo el andamiaje jurídico para no castigar la corrupción de los altos y medios mandos quienes podían robar, malversar fondos, recibir jugosas comisiones, aceptar dinero, vender a precios hiperinflados para que fuera más grande su comisión y literalmente cargar con los dineros públicos a su casa, sin que corrieran ningún riesgo político o jurídico. En México no se castigaba la corrupción, se propiciaba y toleraba, se promovía y se festejaba.

Tuvieron que pasar más de 20 años para que la mayoría de las conciencias de los mexicanos dijeran basta, y se levantara un candidato con más de 35 millones de votos, con la mayoría del Congreso: diputados y senadores.

Hoy la Constitución de la República ha cambiado, en lugar de propiciar la corrupción la castiga. La Secretaría de Gobernación es ahora la encargada de protección de los derechos humanos. Su carácter represivo ha desaparecido.

Tenemos un nuevo país. Un nuevo marco legal que permite hacer cambios y poder luchar por un país con mejor calidad de vida y de funcionamiento.

Ya casi se terminó de ajustar todo el marco legal. En la nueva Constitución es delito grave la corrupción y no alcanza fianza el corrupto, es delito grave el fraude electoral, que ya está establecido en el artículo 28 de la Constitución, queda prohibida la condonación de impuestos, que era una fuga de dinero de miles de millones de pesos. Se aprobó la Ley de Austeridad Republicana, está aprobada la revocación del mandato, se aprobó el quitar los privilegios para que el presidente pueda ser juzgado por corrupción y otros delitos. Se aprobó la consulta ciudadana, la ley de confiscación de bienes y el Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado.

En la Constitución, el Artículo 4º garantizaba el derecho del pueblo a la salud y fue letra muerta. Existía desde hace 25 años el derecho y la mayoría de los mexicanos no tenía garantizada la atención médica y las medicinas gratuitas. Ahora el derecho a la salud debe ser de aplicación obligatoria. En el caso de las pensiones, se ha planteado que en la misma Constitución quede establecido que siempre se garantice en el presupuesto el financiamiento para la pensión con carácter obligatorio, es un derecho de todos los mexicanos.

Persistencia, terquedad, firmeza, necedad, constancia, resistencia, tesón, perseverancia, tozudez, tenacidad, asiduidad, insistencia, aplicación, pertinacia, perseverancia, póngale el adjetivo que quiera, pero estamos viviendo otras formas de auténtica vivencia democrática.

Al César lo que es del César

Podrán decirles chayoteros, corruptos, vendidos, traficantes del silencio y de la nota. Son eso y más, pero de que saben comunicar y hacer escándalo, me refiero a Brozo y Carlos Loret de Mola, lo saben hacer. Eso es la democracia, las voces disímbolas.

 
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