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  Edición 633
  La geografía como espacio electoral
 
Abraham Álvarez Ramírez
   
  La democracia representativa dicta el proceso de selección y elección de representantes desde todo el entorno nacional hasta un determinado lugar geográfico al que pertenecemos. Las elecciones y la participación en ellas, han sido uno de los aspectos fundamentales en la formación de comunidades políticas, en donde la casilla en la que votamos representa la idea de que todos los votos valen y cuentan lo mismo. Dicha construcción representa intereses individuales que, reunidos, contados y registrados, componen un cuerpo de autoridad capaz de comisionar el ejercicio del poder y constituir la autoridad del Estado.

Detrás de las elecciones, se encuentra un entramado complejo de sistemas jurídicos y políticos que interactúan dentro de un marco de acción legal y una institucionalidad que reproduzca valores democráticos. Debido a la importancia del estudio de los sistemas electorales, para la democracia resulta importante hacernos los siguientes cuestionamientos: ¿co?mo votan las personas y por que? lo hacen por un partido o candidato?

Actualmente, el derrotero de la geografía electoral es el comportamiento humano dentro de un espacio. Hoy debemos entender que el comportamiento electoral depende de tres enfoques: el psicológico, el sociológico y el politológico, a los que se suma un nuevo elemento, el geográfico.

En la democracia de México, se han redisen?ado los distritos electorales. Esta reorganización del espacio geográfico electoral tuvo la única intención de favorecer a grupos sociales, étnicos o políticos, es el caso de los distritos de usos y costumbres implementados desde las reformas al COFIPE en el año de 1998. Debemos entender, desde este punto, que la geografía ha sido el telón de fondo de las cambiantes necesidades sociales y políticas.

Importante saber que nos encontramos ante la presencia de una nueva geografía electoral —incluso cambiante— que ha recuperado la relación entre espacio, sociedad y elecciones como argumento que debe ser aplicado para nuevas plataformas políticas del partido que quiera garantizar el triunfo. De esta manera, la geografía electoral atiende a la influencia del territorio en las preferencias políticas.

Lo anterior exige a los partidos políticos dejar de pensar en el espacio geográfico como factor meramente descriptivo, para ubicar al territorio como constituyente de decisiones y relaciones que influyen y explican las preferencias electorales. Definitivamente, la geografía electoral comienza a ser reconocida como un enfoque de estudio del comportamiento electoral.

 
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