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  Edición 633
  La Casa del Migrante de Saltillo…
 
Carlos Manuel Valdés
   
  Uno supone que todos coincidimos de una u otra manera en cosas fundamentales, por ejemplo, sentir orgullo porque alguien elogia a nuestro suelo (el país, el estado, la ciudad). Y es seguro que el sentimiento crecerá si los aplausos vienen del extranjero, más todavía si quienes los expresan son personas o instituciones de prestigio. Eso no sucede aquí.

Deberíamos tener en un nicho a saltillenses o personas que viven en Saltillo y hayan sido reconocidos por institutos de alto nivel. Recordaré algunos, habrá otros que ignoro. Organizo sus nombres y reconocimientos extranjeros por el número de premios. Pedro Pantoja, asesor de la Casa del Migrante, ha recibido tres premios internacionales: dos de Estados Unidos y uno de España. Julián Herbert, escritor, dos: de España y de Argentina. Don Raúl Vera, obispo, uno de Dinamarca. Blanca Martínez, directora de Derechos Humanos Juan de Larios, uno de Polonia. Alberto Xicoténcatl Carrasco, director de la Casa del Migrante, uno de Francia.

Supongo que un gobernador o alcalde echarían las campanas al vuelo al enterarse de estos premios: ni más ni menos se trata de algunos de sus ciudadanos a los que en otros países valoran. Soy consciente de que nuestras autoridades dan crédito a deportistas, a algún político, a un niño estudioso, pero niegan una simple mención a los nombrados. ¿Por qué será?, ¿celos?, ¿sentirán que es a ellos a quienes deberían elogiar? Una posible respuesta: todos son críticos del poder.

Comentaré sobre un galardón. Veamos: en la república existen 85 casas del migrante y los defensores de derechos humanos franceses se fijaron en la de Saltillo. ¿No es esto suficiente como para que sintamos cierto orgullo? Belén Casa del Migrante es una alternativa de lucha social, de radical protección y defensa de la migración forzada (en tránsito), y de las personas que huyendo de la persecución y de la muerte en sus países solicitan un refugio. Se trata de una victimización extrema, desde que salen de sus patrias hasta que llegan (si acaso llegan) a Estados Unidos.

Si lo que encuentran en México es persecución, en esas 85 casas los reciben por dos o tres noches para protegerlos. Una cifra que me parece más que asombrosa, referencia de un trabajo casi heroico: en 18 años de trabajo han atendido en Saltillo a más de 600 mil personas de más de 30 países. De Centroamérica, por supuesto, del Caribe (Cuba, Haití), de Sudamérica (Venezuela, Ecuador, Brasil), de África (Angola, Senegal, Sudáfrica, Mozambique), de Asia (han recibido hindúes, pakistaníes, chinos, nepalíes y otros), finalmente árabes e israelitas. ¿Hay alguna institución religiosa, civil o gubernamental en toda la historia de México que haya hecho algo parecido? No, por supuesto que no.

Además de lo anterior, hay algo “histórico”, desde el momento en que Saltillo fue reconocida por la Organización de las Naciones Unidas (ACNUR) por su capacidad profesional, jurídica y humanitaria. Esa Casa ahora es el hogar permanente de algunos cuantos que han recibido el nombramiento de refugiados.

No es creíble que ahora, en días pasados, haya habido tantos ataques contra Belén por parte de instituciones y fuerzas de seguridad con vacíos de protección gubernamental. Ante la violencia física y simbólica, ha llenado de esperanza y alegría la presencia de la embajadora de Francia, Anne Grillo, para entregar por parte de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Francia la “Presea internacional de reconocimiento a la tarea profesional de defensa y protección para migrantes forzados y para refugiados”. Lo cual fortalece, por lógica, a defensores de esas personas que buscan una vida mejor (en no pocos casos, simplemente seguir vivos).

En Belén Casa del Migrante acaba de nacer un niño, hijo de una hondureña. ¡Qué fortaleza de mujer para caminar dos mil kilómetros con un embarazo avanzado! Un saltillense más. La historia comienza cada día.

Pues da la casualidad de que algunos saltillenses nos sentimos sumamente orgullosos de que Belén Casa del Migrante esté en Saltillo.

 
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