Espacio 4
Ediciones:
  Facebook Twitter
Inicio Justicia Sociedad Seguridad Medios Luces y sombras Opinión Firmas El pez en el agua
 
 
  Edición 631
  Libros y autores
 
Carlos Manuel Valdés
   
  Debido a compromisos que fui dejando de lado ahora que tuve vacaciones me puse a resolverlos, lo cual me impidió pensar en un tema para este artículo. Se me ocurrió imitar a articulistas que han hablado de los libros leídos. En 2019 mis lecturas cubrieron tres aspectos: las de placer, las que exigen mis clases y las casuales —problemas como ecología o violencia—.

Las de placer son las que pertenecen a grandes autores del pasado y presente, es decir, los clásicos y los que recomienda su éxito: más vendidos o premiados. No me voy con el engaño: hay autores que ganaron el Nobel de Literatura que no me agradaron. Intenté leer a SándorMárai y sus libros me aburrieron. Puede condenarme.

Entre los que leí por gusto está El Quijote, maltratado por las hojas que le doblo o anotaciones que hago a lápiz. A otro también le gustaba. En la correspondencia entre Gustavo Flaubert y George Sand, Flaubert dice a su amiga: «Ahora releo Don Quijote. ¡Qué libro gigantesco! ¿Hay otro más hermoso?

Leí esa Correspondencia entre dos personas muertas hace un siglo, lo que parecería ejercicio inútil; no fue así. Carta iba y respuesta venía en una casi novelada relación. George Sand, como cualquiera sabe, era mujer que se autobautizó como varón y vistió como tal porque en su época las mujeres eran menospreciadas en el campo de la cultura. En no pocas cartas dice a Flaubert que no soporta su lejanía, que lo único que desea es ir a besarlo. El autor de Madame Bovary, responde en términos parecidos. ¿Estaban enamorados?, no, por supuesto no; su relación era de profunda amistad. Ella tenía su familia y vivió siempre lejos de él; él era 17 años menor que ella. Ambos encontraron en su amistad el fuego para seguir escribiendo. Él muy estreñido, produjo pocos libros mientras que Sand fue muy prolífica, estrenaba dos por año.

De Carlos Monsiváis leí Escribir, por ejemplo, un sólido libro que presenta a 10 grandes escritores mexicanos. En particular disfruté las páginas que dedicó a Julio Torri y a José Revueltas. Me disgustó el trato que dio a Agustín Yáñez y Carlos Fuentes.

Sin embargo, Monsiváis es Monsiváis; es decir, una garantía. El capítulo sobre Augusto Monterroso me agradó demasiado. Soy fanático de éste y releí La letra E, La palabra mágica y La oveja negra. Si no los conoce inténtelo. Son textos breves, divertidos, críticos, perfectos. No es tan bueno leer cuanto releer, dijo Borges, y seguí su consejo. De Borges releí su Arte poética, seis conferencias dictadas en Harvard que dejaron enloquecidos a sus oyentes? y a mí su lectura.

No puede uno impartir una clase a nivel universitario que no esté apuntalada en un conocimiento profundo del tema. Destaco libros que nunca hubiese leído si no fuera por la obligación de hacerlo. Ejemplo: escribí un artículo sobre 43 menciones a «antropofagia» que encontré en manuscritos de archivo (locales, nacionales e internacionales). El tema es delicado y fue utilizado por los españoles para justificar la esclavitud y explotación de los indios del Noreste de la Nueva España. ¿De verdad comían gente? Cuando publique el ensayo usted lo sabrá, por ahora señalo unas obras que debí leer, anotar, citar e iluminar ese trabajo: Kelly Watson InsatiableAppetites. Imperial EncounterswithCannibals; Alberto Cardín, Dialéctica y canibalismo, Carlos Jáuregui Canibalia y Claude Lévi-Strauss Noussommestous des cannibales.

No puede uno ignorar al mundo. El gran historiador socialista inglés Eric Hobsbawm me deslumbró con Guerra y paz en el siglo XXI donde explica con erudición las guerras actuales, sus causas y perspectivas para las sociedades que las emprenden o las que las sufren. Las masacres habidas en el siglo 20 son para avergonzarse, pero no las retoma: en vez de ir al pasado habla del presente siglo.

Hubiera deseado presentar el libro de López Obrador Hacia una economía moral y no tengo espacio. Lo que adelanto es que el título no se refiere al concepto marxista de Edward Thompson Economía moral o al de James Scott, Moral Economy, que ni siquiera cita. ¿Los desconoce?, por lo visto sí. Y no es un pecado, porque AMLO habla del México que recibió y de sus proyectos.

 
Otras publicaciones
Andrés Manuel
Las mujeres
Masacre y feminicidio en Sonora
La muerte de Saltillo y otras
Los guachichiles
Un «octubre» para no olvidar
Periodismo y democracia
El agua, bendición y amenaza
Aconteceres de la historia y del día a día
   
Publicidad
 
Espacio 4 © 1995-2020. Todos los derechos reservados Espacio Editorial Coahuilense, S.A. de C.V.

De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos.

Ir arriba