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  Edición 631
  ¿Hay proyecto ecologista?
 
Gerardo Moscoso
   
  Desde un punto de vista ecológico, la reversión de la evolución orgánica es el resultado de insalvables contradicciones entre la ciudad y el campo, el Estado y la comunidad, el centralismo y el federalismo. La 4 Transformación intenta resolver estas contradicciones, pero los problemas planteados por el desempeño del Gobierno Federal actual —por ejemplo, la construcción del Tren Maya, o de distintas refinerías, y otras acciones de ese tipo como las que afectan al aeropuerto de Santa Lucía, y a otras comunidades y regiones de México—, no pueden ser resueltos en el ámbito de una sociedad neocapitalista y una administración federal que parece no escuchar más que a la sociedad que no piensa como ellos y a la que hasta ahora, no se le ve proyecto de país.

La Revolución humana permanente, lejos de constituir un ideal remoto, se va convirtiendo hoy en una precondición para la práctica de los principios ecológicos. El cambio radical de unas estructuras sociales que causan graves desequilibrios en el medio ambiente que están desarticulando la pirámide vital que sustentó a la humanidad durante milenios, no puede contemplarse hoy como una halagüeña posibilidad con la que podríamos tropezar de forma más o menos accidental, sino como la única alternativa de supervivencia aquí y ahora.

En su lucha por captar los nuevos mercados y beneficios, el actual gobierno está dispuesto a hipotecar el destino de la selva del sureste mexicano a mediano y largo plazo. Cubiertos bajo la teoría de que la modernidad y la activación turística y económica piensan que se resolverán los problemas de esa zona, a sabiendas que van a destruir el hábitat de miles de animales —algunos en peligro de extinción—, que se deforestará parte de la selva, que se van a contaminar los mares y los ríos con la construcción de la Refinería Petrolera de Dos Bocas, lograrán que esa zona sea cada vez menos habitable.

Así pues, el primer objetivo de un programa y proyecto ecologista de gobierno debería ser la lucha por la reconciliación de éste plan con su medio natural. Ya basta de ocurrencias, es tiempo de ponernos todos a jalar.

 
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