Espacio 4
Ediciones:
  Facebook Twitter
Inicio Política Reportaje Salud Medios Luces y sombras Opinión Firmas  
 
 
  Edición 629
  Provocando miedo diabético
 
Ignacio Espinosa Solís
Sitio Web: www.kiskesabe.com
   
  Parte I

Con frecuencia, los pacientes a quienes por primera vez les encuentran el azúcar elevada, entran en crisis existencial y emocional a consecuencia de la orientación médica proporcionada por el médico, ya por deficiencia en la cantidad de información o en la calidad de la misma.

—Cómo es posible que yo tenga diabetes, doctor, si ninguno de mi familia es diabético. Y estoy preocupado porque seguro que mis hijos van a ser diabéticos y nomás de pensar en que yo y ellos podamos quedar ciegos, o con úlceras en los pies y los amputen, o que los dialicen de los riñones, se me pone la carne de gallina.

Expresiones como esta y otras muy dramáticas se escuchan con frecuencia en la consulta médica cotidiana, incluso evolucionan a estados depresivos severos, con ideas suicidas. Esto se debe, precisamente a una deficiente comunicación médico paciente, ya por omisión por deficiente preparación académica del médico general o especialista o, paradójicamente, por una excesiva y alarmante información de médicos especialistas con mucha información científica acerca de un padecimiento, pero incapaces de orientar objetivamente eliminando la paja científica, que en realidad no va a incidir en la evolución del padecimiento en cuestión.

Abordando a la diabetes, enfermedad muy frecuente, la mayoría de los enfermos desconocen datos esenciales para convivir y aprender a sobrellevar su enfermedad sin sobresaltos.

La diabetes se define técnicamente como una enfermedad de evolución crónica —larga evolución—, caracterizada por una deficiencia absoluta o relativa de insulina, que se manifiesta con alteraciones en el metabolismo intermediario principalmente de carbohidratos —azúcar elevada—, pero también de grasas y proteínas; de origen multifactorial, que se trasmite por una no muy bien especificada herencia poligénica, autosómica recesiva, dominante o mixta, de penetrancia variable, y relacionada a factores del contexto ambiental social en que se ubica la persona enferma.

¿Entenderán esto mis dos lectores y medio? Debo aclarar que siendo estudiante de medicina, cuando leí este texto por primera vez, se me dificultó comprenderlo. Trataré pues de desglosarlo con la intención de disminuir los temores de los desorientados enfermos.

—No se preocupen (informo a los alarmados padres con diabetes). —Cuando uno de los padres es diabético las probabilidades de que sus hijos no padezcan la enfermedad es de un 90%. Y si los dos padres son diabéticos los hijos tiene 50% de posibilidades de que no serán diabéticos.

—¿Pero cómo? Es que yo he oído que la diabetes es hereditaria. Pero si usted me asegura que es así como usted dice, ¡Ufffff doctor, me quita un peso de encima! O sea que las posibilidades de que mis hijos sean diabéticos , en realidad son mínimas.

Protestan confundidos porque esa información es distorsionada, dando a entender que padre diabético es igual a hijo diabético (100 x 100) y pocas veces reciben orientación veraz y objetiva, que puede proporcionar confianza y entereza. Y esta desinformación es tremendamente grave, porque actualmente se está estigmatizando a la sociedad y mucha gente, porque es frecuente que los muy respetables especialistas en endocrinología y otras ramas del saber médico, les afirmen que si se es diabético, los hijos aunque sanos se les endilga la etiqueta de pre-diabéticos y con esto le parten la... vida emocional. A una persona por demás sana, la estigmatizan de enferma, «por decreto». No comulgo con esta postura porque «pre» significa antes de, y ya he comentado en otras entregas: pre-diabetes es antes de la diabetes; es decir, no hay diabetes, no hay enfermedad, no hay por qué preocuparse. ¡«No hay tos», puesnnnnnn! Y es que yo disfruto la vida mientras estoy pre-difuntito. El día pre-vio al hoy es, ayer (pasado), el pasado, no existe. Ni el futuro. El mañana no existe.

Volviendo a lo de la herencia, ya se comentó el «qué», ahora trataré de explicar el «por qué» se afirman los conceptos previos. Contamos con 46 cromosomas, 22 pares de genes autosómicos que trasmiten nuestras características generales somáticos (corporales) y un par de cromosomas sexuales que trasmiten exclusivamente nuestras características sexuales. Los hijos heredan la combinación de los genes de los padres. De ahí se entiende por qué se es hombre o mujer, blanco o negro o «café con leche», alto o bajo. De esa combinación de genes, unos dominan y otros son recesivos (dominados).

Esto es como el matrimonio: los hombres gobiernan, las mujeres mandan.

Decir que la diabetes es por herencia autosómica, es porque son genes somáticos los que la portan, no los sexuales; decir poligénica, porque no es un solo gen, son varios; y lo de penetrancia variable se refiere a la carga genética que domina; es decir, se refiere a lo dominante o recesivo (dominado). Volvemos a la comparación, en un matrimonio de blanco y negro hay una combinación de genes y pueden dominar blancos o negros o más o menos parejos (esto es la penetrancia variable). Pero «puede haber tos» si en un matrimonio de blancos muy blancos sale un hijo negro. Aunque genéticamente sí puede ser posible, que algún «ancestro muy ancestral» de un güero fue negro, y ese gen negro fue recesivo (dominado) por varias generaciones y puede variar y mutar a dominante y hacerse presente, cuando menos se le espera.

Actualmente existe la prueba de ADN para deslindar «cornudas» responsabilidades y dilucidar presuntas infidelidades.

Y una aclaración pertinente: recordemos que la carga genética que cada persona posee para tal o cual padecimiento es variable. No se puede medir y no es modificable biológicamente; es decir, por el momento no se pueden modificar los genes para prevenir, en este caso, la diabetes. La herencia es un factor no modificable. No se pueden regresar los genes nocivos. Lo que sí es modificable es el entorno y es ahí donde debemos actuar.

Puesto que la diabetes es una enfermedad multifactorial, como todas, con factores biológicos y del entorno, debemos recurrir al filósofo de Güémez: «Hay que modificar los factores que se puedan modificar y los que no, pos no».

Continuaremos desnudando a la diabetes y sus falacias.

Lea Yatrogenia: www.kiskesabe.com

 
Otras publicaciones
Diabetes buena o mala
Tipos de diabetes
Cómo prever la diabetes
Periodismo médico
Desventajas de la especialización médica
Desventajas de la especialización médica
¿Le conviene un médico internista?
¿Qué es la medicina interna?
Macario y la microeconomía
Los de abajo
La mañanera y la salud
Laparoscopía difícil de vesícula
Dilema: cirugías necesarias o innecesarias
Extirpaciones de vesícula y apéndice innecesarias
Huachicol en diabetes
Huachicol en leucemia
¿Huachicol en leucemia?
¿Huachicol en leucemia?
¿Huachicoleo en diálisis?
¿Huachicoleo en diálisis?
   
Publicidad
 
Espacio 4 © 1995-2020. Todos los derechos reservados Espacio Editorial Coahuilense, S.A. de C.V.

De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos.

Ir arriba