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  Edición 629
  El andar de Coahuila
 
Francisco Aguirre Perales
Twitter: @aguirreperalesf
   
  Recién se cumplió el segundo año en funciones de la actual administración pública del gobierno del Estado y, como cualquier otra, tuvo altas y bajas.

En este tiempo se ha notado que todavía interfieren en las labores oficiales funcionarios que en el pasado tenían mando y que el gobierno actual ha ido diluyendo poco a poco esa intromisión.

Algunas dependencias caminan con la inercia heredada, por lo que ya, de súbito, es imprescindible trabajar portando el sello de la casa y borrar los vientos pasados que dejaron huella con aderezos de absolutismo y de autocracia, y en cambio cumplir con honradez y profesionalismo la labor cotidiana que debe dignificar al timonel y la estructura oficial y despejar la actuación autoritaria que se impuso.

¿Qué se puede hacer con el escaso dinero procedente de un presupuesto disminuido por criterios que confunden la austeridad con la pichicatería, proveniente de una óptica presidencial cuyo afán cicatero no deja avanzar al país?

En Coahuila, al gobernador, por más que haga flexible el Presupuesto de Egresos, no le alcanza para ir satisfaciendo las necesidades que plasmó en el Plan Estatal de Desarrollo derivadas de los planteamientos que recibió durante su campaña política; sin embargo, las actividades las va llevando aunque sea con pasos más lentos por caminos que van dejando establecidas obras y solucionando problemas sociales, que contribuyen a desterrar pobreza en los sectores más necesitados, tan es así que con esas acciones se va viviendo en paz.

Tomemos en cuenta que lo ocurrido en el municipio de Villa Unión, relativo al ataque de la delincuencia organizada, se debe a la necesidad de establecer sitios para el trasiego de la droga al país vecino, ya que su cercanía de apenas 65 kilómetros les facilita comercializarla, por lo que esa acción no es atribuible como descuido gubernamental.

Perdone usted la especulación, pero lo que hace ruido es que ese acontecimiento se suscitó precisamente el día en que el gobernador rindió su segundo informe de gobierno.

Lo que sí se debe ponderar es la intervención de las fuerzas civiles de seguridad que hicieron frente, casi al instante, y que luego fueron reforzadas por miembros de la Guardia Nacional, lo que quiere decir que la coordinación entre esas instancias es efectiva, situación que el propio presidente de la república hizo notar en sus pláticas de las mañanas con los medios.

Un dato conocido que contribuye a ir forzando el avance de nuestro Estado es la estratosférica deuda que también fue heredada y que mantiene maniatadas las manos para que se permita hacer crecer a Coahuila, ya que una cantidad importante del presupuesto está etiquetada en su amortización, y lo peor es el desconocimiento del concepto por el que se solicitó el crédito y en lo que fue utilizado. Lo que sí sabemos es el tiempo en que se pagará y que seguramente muchos coahuilenses ya no vivirán.

Hay otro asunto que es vital que se dirima con resultados positivos, y es precisamente el relacionado con las incompatibilidades que últimamente se han suscitado entre el gobierno del Estado y los señores del dinero de la región sureste por el manejo del Impuesto Sobre Nóminas, en donde se perciben puntos encontrados, lo que hace que no se planeen obras de infraestructura que se pagarían con la recaudación de ese gravamen.

Está empezando el segundo tercio del sexenio y parece que vamos despegando por un camino con piedras que siguen estorbando, pues esa realidad se ve clara en el sentido de que existen personajes que siguen interesados en demostrar influencia como pago, dicen, por permitir el poder.

Por el bien de Coahuila dejemos de lado las intromisiones dañinas y apoyemos a su gobierno empujándolo a un horizonte de progreso, y los roces que se pueden tener subsanarlos mediante la voluntad de los factores de poder y del gobierno, a fin de que se logre un equilibrio en los criterios en la repartición sin privilegios de las obras públicas en las diferentes regiones, pues si esos privilegios se dan por querencias de quien los reparte, la región sureste obtendría un número mayor de obras que cualquiera otra región del estado, pues fue la que situó al repartidor en la cúspide, a pesar del desdén de sus coterráneos.

Se lo digo en serio.

Twitter: @aguirreperalesf

 
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