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  Edición 624
  ¿Es catastrofismo o realismo?
 
Rosa Esther Beltrán
   
  Los desplazamientos de enormes multitudes de seres humanos ya no llaman la atención; son naturales, dicen los políticos o los opulentos multimillonarios y aun las clases medias que disfrutan de todo o casi todo: agua, buena alimentación, energía, automóviles, tiempo libre, bienestar en términos generales; todo está bien, aseguran.

No obstante, Centroamérica está padeciendo prolongadas sequías o fuertes inundaciones, fenómenos que han dañado sus tierras de cultivo —no hay agua— comentan los campesinos y no tienen forma de lidiar con la inseguridad alimentaria, venden sus pertenencias y la única alternativa de sobrevivencia es abandonar sus tierras yermas y emigrar.

Hace una semana la joven, casi niña, Greta Thunberg, defensora del medio ambiente se presentó ante los líderes mundiales en la cumbre de Naciones Unidas; en su discurso recriminó a los políticos: «Me han robado mis sueños y mi infancia con sus palabras vacías… Nos piden esperanza. ¿Cómo se atreven? La gente está sufriendo, está muriendo, ecosistemas completos están colapsados, estamos ante la extinción masiva y ustedes sólo hablan de dinero y del crecimiento económico eterno…».

Desde hace un año, Greta se convirtió en una figura mundial, en el símbolo de la lucha contra el cambio climático, los medios de comunicación la siguen y sus discursos han levantado una ola de elogios pero también de duras críticas, algunos la describen como una marioneta de la mercadotecnia, aunque otros se refieren a ella como el «efecto Greta Thunberg».

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, tuvo tiempo para burlarse de Greta; directores de medios, como el de Fox News, dijeron que es una enferma mental, aunque al día siguiente se disculpó; también Dinesh D’Souza, escritor y cieneasta estadounidense expresó que Greta le recordaba a las niñas de la propaganda nazi, y el analista Sebastián Gorka agregó que parecía una víctima de un campo de reeducación maoísta. Otros críticos señalan que la joven es usada como escudo humano.

El ministro francés de Educación, Jean-Michel Blanquer, indicó que la actitud y discursos de la joven pueden acarrear una «generación de deprimidos», por lo que le propuso buscar soluciones más constructivas.

Además, se han generado rumores de que detrás del activismo de Greta está un exitoso proyecto de sus padres —artistas, ambos— y de los agentes de relaciones públicas que han logrado convertir a la joven en una figura de talla mundial.

También se difundió el rumor de que el discurso pronunciado por Thunberg durante la conferencia climática de NU en la ciudad polaca de Katowice se realizó en una sala vacía, mas los canales estatales suecos lo mostraban como si ella hablara ante una gran multitud.

¿Por qué disgusta tanto la voz de esta joven adolescente? Es muy probable que la rabia surja de que los padres se vean cuestionados por sus hijos adolescentes. Los padres sienten que ésos a los que aún consideran niños, de golpe dejan de ser sus admiradores y discuten, cuestionan los patrones establecidos comenzando a construir su individualidad, su identidad y buscando su libertad sin pensarlo exhiben las fragilidades del poder de sus progenitores y los enfrentan con sus frustraciones. ¿Cómo estos mentecatos que apenas saben amarrarse los zapatos quieren explicarnos el mundo?

Eso produce una rabia incontrolable. ¿Qué me vas a enseñar a mí? De ahí las descalificaciones: es una loca, una marioneta en manos de sus padres.

No obstante, la activista ambiental ha recibido apoyo de 224 miembros de la comunidad científica y Barack Obama la reconoció como una de las mayores defensoras de nuestro planeta, ya que su generación llevará la peor parte del cambio climático, dijo el expresidente estadounidense.

Greta ha realizado una redefinición en los conceptos del cambio climático, ella lo define como «emergencia climática» y, en lugar de calentamiento global, lo especifica como «calefacción global».

Negar la emergencia climática, en la mayor parte de quienes lo manifiestan, es una actitud convenenciera, tanto como rechazar el colapso civilizatorio que hace 47 años científicos lo predijeron y nadie quiso escucharlos. En México, el secretario de la Semarnat, Víctor Manuel Toledo, lo ha dicho con claridad: «estamos ante la batalla final por la vida, de manera que la defensa ambiental de Greta es realismo, no catastrofismo».

Quizá sí, quizá no

La prensa local publicó una buena noticia para Coahuila, de esas que desde hace décadas se esperan. Sí, se dice que este fin de año el gobierno de Riquelme por fin podría etiquetar recursos para poner en marcha un programa de obra pública que incluiría la ciclo vía, drenajes sanitarios y pluviales en Torreón. Las obras incluirían a Saltillo para el drenaje pluvial y represas para retener las aguas que inundan algunas colonias de la ciudad.

Ver para creer, dicen los escépticos. Hace casi 20 años que se esperan obras públicas que protejan a la población de las inundaciones, en este espacio lo hemos narrado una y otra vez, pero no hay avances, ahora lo anuncian y lo contemplamos como un futuro posible y hasta cercano, el 2020.

El programa del drenaje pluvial incluiría a Monclova, Frontera y Piedras Negras. La verdad, se me hace mucha obra para este gobierno.

El secretario de Infraestructura, Gerardo Berlanga, informó que los recursos que podrían invertirse llegarían a 2 mil 400 millones de pesos. No es mucho para las necesidades de infraestructura del estado, porque Coahuila ha sido zona de tragedias desde 2004 pero, si fuera cierto, por algo se empieza.

Se acercan los tiempos electorales y también el Segundo Informe de Gobierno, los que abren la puerta a un aluvión de propaganda política, por eso, ¿usted les cree? Yo tampoco.

El presupuesto estatal tiene casi nueve años de tener como prioridad el pago de la megadeuda lo cual prácticamente ha detenido la obra pública en todo el estado y esto es muy fácil de comprobar.

A propósito de la megadeuda, los escarnios de los que estamos siendo objeto los ciudadanos coahuilenses por parte de las autoridades del Poder Judicial, al que se podría llamar «contrapoder» —que está definido como una estructura que se erige frente al poder oficial del Estado—, ese poder judicial —con minúsculas— no tiene límites en su incapacidad deliberada, opaca y cínica —faltan adjetivos—; su conducta es escandalosa, es un agravio desmedido contra de la población coahuilense la exoneración de Javier Villarreal Hernández.

Si hay alguien honesto y con dignidad en la Judicatura —que estoy segura los hay— debiera someter a esos jueces del Ministerio Público a juicio por precarización de sus actividades judiciales o, bien, despedirlos —sin pensión, por supuesto— por exonerar a un delincuente que en Texas, se declaró culpable de los delitos de lavado de dinero y conspiración para transportar a Estados Unidos dinero robado —el dinero del erario—, aunque allá el proceso penal en su contra continúa y lo mantienen en libertad condicional.

La incompetencia premeditada del Poder Judicial fue objetada rápidamente por el fiscal General de Coahuila, quien aclaró que Villarreal Hernández tiene una orden de aprehensión en el estado por uso indebido de recursos públicos y fraude equiparado.

El problema de la megaduda reaparece y se torna tan intrincado como en el pasado, tal y como lo solicitan los magistrados del TSJE, por principios éticos, los hechos deben esclarecerse y el Poder Legislativo debiera contribuir a ello llamando a comparecer al fiscal general, a fin de que puntualice y aclare los sucesos de manera que se determinen las responsabilidades penales procedentes.

Y a propósito de asuntos casi eternos, por complicaciones técnicas oootra vez se pospone la terminación de la Línea Morada que moverá agua tratada a las empresas de Ramos Arizpe, ofrecen concluirla dentro de un mes; ya falta menos, alegraos.

 
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