Espacio 4
Ediciones:
  Facebook Twitter
Inicio Gobierno Sociedad Política Medios Luces y sombras Opinión Firmas El pez en el agua
 
 
  Edición 624
  Friends
 
Sergio Arévalo
   
  Cuando fui estudiante foráneo, mis padres quisieron que viviera la experiencia completa, que incluía no mandar más dinero que el necesario para lo básico y administrar la beca para subsistir. Podría sonar fácil y cómodo, pero hay cosas qué considerar que harían más complicada la estancia, por ejemplo que la beca llegaría… hasta después de dos meses de mi llegada a nuevas tierras, por lo que salir por gusto y un buen Internet no eran opciones.

Es allí donde Friends llegó a mi vida. ¿Cómo?, por una promoción en un supermercado donde me hice de la primera temporada a un precio bastante accesible, considerando que los más de 20 capítulos me ayudarían a pasar el rato, debido a que ni el Internet llegaba a la nueva morada. ¿Qué pasó después? Un gusto tremendo por la historia y el inicio de la búsqueda por ver las diez temporadas, para después verlas una… y otra… y otra… ya voy en la décima vez.

¿Podrían hacernos sentir más viejos ahora que cumplen 25 años? La icónica serie se estrenó en 1994 y desde que vimos a Rachel entrar con su vestido de novia al Central Perk, supimos que ese sería un show especial, fuera de lo que se había visto. Fueron 10 años de sarcasmos de Chandler, atuendos sexys de Rachel, canciones inapropiadas de Phoebe, ligues de Joey, explosiones coléricas de Ross y obsesiones compulsivas —pero muy divertidas— de Mónica, y todo eso dejó marca en nosotros y en la cultura pop en general.

Es increíble cómo un programa de televisión puede causar tanto impacto en la gente que lo ve —y en la que no lo ve directamente— y casi ninguno lo ha hecho de tal manera como Friends. Marcó una pauta importante en la televisión, influyendo en el estilo de algunos escritores y en alguna ocasión tratando de ser imitada, buscando escribir la fórmula del éxito de una serie existosa.

Durante 10 años las andanzas de estos jóvenes se convirtieron en el programa más influyente para los millones de personas «enganchadas». Desde ese 22 de septiembre todo el mundo quiso tener una novia como Rachel, un piso como el de Mónica, y un sofá en el cual tomar café como el que cada capítulo hacía acto de presencia. Uno se podía preguntar, ¿y a qué hora les hablan sus jefes?, ¿por qué ninguno padece gastritis por tanto café? Pero, ¿para qué arruinar el momento? La situación se disfruta sin tantas cuestiones.

¿Qué nos enseñó esta serie? Cada quien, como en el arte, le puede dar su interpretación, algunos mencionan que Friends les dejó la lección de que cuando vives en la gran ciudad tus amigos son tu familia; otros, que en su momento fue algo progresista y ahora un sueño que buscan cada vez más: dedícate a lo que te gusta y una de las más bonitas lecciones que me han dicho: no te avergüences de tu pasado.

¿Fue negocio hacer Friends? Por dar un ejemplo, 100 millones de dólares fue la cantidad desembolsada por Netflix para mantener una serie de los 90 sobre seis amigos treintañeros que disfrutan una vida de humor y drama blanco en Nueva York, aunque esa licencia en próximas fechas vencerá en Estados Unidos —no en Latinoamérica— es una muestra de la importancia e influencia que llegó a tener la sitcom.

Al final, juzgar cosas del pasado con ojos actuales es un lío. Pero, al final, —si Netflix, una empresa conocida por su inteligencia a la hora de programar shows, ha pagado— 100 millones de dólares, seguro que tienen buenos motivos.

Si vemos la serie con otros ojos, no tanto con amor y analizamos los capítulos, posiblemente salgan temas que en este momento consideremos políticamente correctos y que siempre lo fueron, pero jamás nos crearon conflicto, ¿nos lo deben crear ahora? Creo que una serie o, mejor dicho, un producto audiovisual también debe permitirse ser disfrutado en el aquí, dejar sacar la sonrisa sin el qué dirán y, si algo se hizo mal, que sirva para le siguiente capítulo de la vida.

Friends me salvó de estar como lagartija postrado en el sofá aburrido, tal vez sí estuve postrado como lagartija, pero con la emoción de seguir la vida de estos seis amigos, de querer algo de cada uno de ellos y, sobre todo, disfrutar y sentir que formaba parte. ¡Larga vida a Friends!

—¿Vamos a tomar un café??—Claro, ¿a dónde?—Así terminó, hace hoy diez años, la serie—Friends.

 
Otras publicaciones
Con T de Triunfo
La Casa de las Flores
Tararará
¿Te atreves a decir que eres bueno?
Oye Juana no te vayas
Peor que una mentada
Arte ¿Para qué?
Gerascofobia
La apuesta de un remake
Háblame de ti
Solteras
¿Desearías volver a empezar?
Llévele llévele, ya llegó la FILC
Spoiler
Adieu
Dumbo
El talento no entiende de discapacidades
Ganar un Oscar en México
Estrategia
El príncipe azul
   
Publicidad
 
Espacio 4 © 1995-2019. Todos los derechos reservados Espacio Editorial Coahuilense, S.A. de C.V.

De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos.

Ir arriba