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  Edición 623
  Que hable la desigualdad
 
Rosa Esther Beltrán
   
  Recientemente la organización internacional Oxfam-México presentó el informe, «Por mi raza hablará la desigualdad». Oxfam es una organización global cuyo objetivo es trabajar para eliminar la injusticia de la pobreza, defiende los derechos de las comunidades indígenas y los de las mujeres a una vida libre de violencia.

El informe de este año está enfocado en documentar la discriminación que padecen las comunidades indígenas en México, principalmente las mujeres en lo que respecta a educación, riqueza material y ocupación laboral; los estudios de movilidad social muestran una alta asociación entre la posición social de origen y de destino de vida de las personas, la discriminación se entiende como el conjunto de prácticas, informales institucionalizadas que niegan el trato igualitario o producen resultados desiguales para ciertos grupos sociales.

El color obscuro de la piel y hablar una lengua indígena genera un exceso de discriminaciones que se acentúan en las mujeres, se podría pensar que es imposible rebasar esta herencia secular de segregación de género, pero Oxfam presenta ejemplos de naciones que han logrado superar la exclusión étnica, citan a Malasia, que a través de políticas públicas en 20 años ha logrado superar la herencia colonial.

El informe de este año de Oxfam enfatiza que la desigualdad es una característica que distingue a esta nación que es el segundo de los países de la OCDE con el más alto índice en la distribución del Ingreso, según el Índice de Gini —medida económica para calcular la desigualdad de ingresos en un país—.

El análisis propone que las características étnico-raciales comprenden tres dimensiones: auto adscribirse a un grupo indígena o afro-descendiente, hablar una lengua indígena o tener un tono de piel obscuro, esta triada forma parte del conjunto de circunstancias sociales de origen que se relacionan con el tema de la pobreza.

El estudio de Oxfam revela que entre las personas hablantes de lenguas indígenas, 43.2% no completaron la primaria, frente a 11.5% de las no hablantes. En contraste, solo 6.2% de las personas hablantes de lengua indígena alcanzaron estudios superiores ante el 23.1% de las personas no hablantes.

Por otra parte, el 25.7% de personas mestizas y blancas lograron ocupaciones como empleadoras o en servicios, frente al 10.4% de indígenas. Además, las personas con tonos de piel obscura tienen un 28% menor para hombres y 45% menor para mujeres de probabilidad de alcanzar un nivel económico más alto, en comparación con personas de piel clara.

Las grandes brechas de oportunidades, dignidad y derechos tienen que ver con un sistema que las reproduce a través de actitudes segregacionistas, de manera que las soluciones tienen que partir de respuestas estructurales, porque las prácticas de exclusión se extienden a múltiples ámbitos sociales, como los de la educación, trabajo, acceso a la salud, a la justicia, la representación política, la comunicación mediática y la publicidad en la que difícilmente un rostro indígena es tomado como modelo o, si lo fuera, son sobajados.

Esta lastimosa situación discriminatoria comienza a modificarse muy lentamente ahora con el gobierno de la 4T, aunque es necesario que las empresas y la sociedad civil tomen conciencia y se involucren para acelerar el cambio con justicia para nuestros pueblos originarios.

El racismo y la discriminación tienen dos caras, una es la de la acumulación histórica de desventajas, la otra es la de la subsistencia de desigualdad de oportunidades por prácticas de segregación asociadas a las características étnico-raciales, dos facetas que deben ser subsanadas con políticas compensatorias.

La sociedad digitalizada

La hiper-digitalización de las sociedades es un hecho que avanza con inmensa rapidez y poco se conoce sobre el impacto del modelo monopólico de las corporaciones digitales en las que participan una amplia gama de actores sociales.

Desde finales del siglo XX, las ciencias sociales realizan estudios etnográficos digitales, algo muy novedoso e innovador en la historia social, porque con internet los humanos somos otros, se nos han impuesto nuevos modos y espacios de constitución de las relaciones sociales que se modifican continuamente, ahora son de otra especie, la tecnología las determina.

Esto pudiera parecer demasiado etéreo o fantasioso, pero el espacio digital va determinando los comportamientos de sus usuarios y además —y esta es ya una verdad de Perogrullo— la 4ª Revolución Industrial va ligada a la economía digital, van de la mano, la transformación digital en las empresas ha impulsado cambios organizacionales inusitados en el personal que las conforman a fin de culturalizarlos en el empleo.

Uno de los cambios laborales más importantes implica la formación de ambientes colaborativos en donde el personal adquiere conciencia de la interconexión de las actividades para alcanzar la innovación y la calidad en los objetivos de la empresa y el servicio, ese proceso proviene de la educación digital.

El arribo a la sociedad digital se inicia con la educación, la que deberá tener como prioridad desarrollar el pensamiento crítico, la creatividad, la inteligencia emocional, la capacidad de interrelacionarse, establecer consensos, flexibilidad, adaptabilidad y adquirir una formación holística. En México estamos en los albores de acceder en la educación pública a la ciber-educación, en la educación básica se concentra en las instituciones privadas, en las universidades existe de manera desigual en cuanto a recursos y regiones.

Los especialistas en educación digital afirman que nuestro país enfrenta un enorme desafío para acceder a la inclusión en materia digital, de manera que el conjunto de la población pueda integrarse a este proceso de cambio superando el déficit de personal capacitado en estas áreas.

En México la población con acceso a internet suma poco más de los 70 millones, el gobierno de la 4T ofreció la instalación de internet en todo el país, que ahora llega al 59.5% de la población.

Hay una situación manifiesta en las brechas digitales, una que llama mucho la atención es la inédita «brecha generacional» que consiste en que hoy los niños y jóvenes enseñan a los adultos a manejar aparatos, herramientas y programas informáticos, ante esto es conveniente que los adultos docentes o en general los mayores comprendan que son necesarios la capacidad de análisis, ser flexibles y en constante actualización en el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) por la velocidad de los cambios digitales.

Otra brecha que va siendo superada es la económica, que consistía en la falta de recursos para acceder a las TIC, además está la brecha de desigualdad de género que se refiere a las diferencias entre hombres y mujeres; Naciones Unidas Mujeres, señala que en 2016, 51.5% de las mujeres del país tenían conexión a Internet, «inclusive por encima de los hombres cuya cifra estaba en el 48.5%. Sin embargo, la revolución de las tecnologías de información y comunicación aún no está transformando la vida de las mujeres», ¿qué significa esta interpretación? que la calidad de contenidos a los que acceden las mujeres y del equipo que utilizan no son relevantes ni significan un espacio seguro para compartir y disentir en comunidad y en nuestro idioma, la falta de educación, entre otros, son obstáculos que impiden el avance digital de ellas.

 
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