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  Edición 621
  A favor de la mujer
 
Abraham Álvarez Ramírez
   
  El mundo al revés nos enseña a padecer la realidad en lugar de cambiarla, a olvidar el pasado en lugar de escucharlo y a aceptar el futuro en lugar de imaginarlo: así practica el crimen, y así lo recomienda. En su escuela, escuela del crimen, son obligatorias las clases de impotencia, amnesia y resignación

Eduardo Galeano

En los últimos años, se ha ahondado en el conocimiento sobre la mujer, en sus raíces y sus implicaciones sociales, políticas y económicas. La agresión a la mujer no es un fenómeno nuevo, lleva siglos produciéndose, amparada sobre todo por un sistema social androcéntrico y patriarca en la que la mujer es considerada propiedad del hombre.

Hasta el siglo XX, la mujer estaba bajo la tutela del hombre padre hasta que se casaba y pasaba a la tutela del marido, no era dueña ni de los bienes que heredaba que pasaban a engrosar el patrimonio del cónyuge. En caso de que quedase soltera, la tutela pasaba a los miembros varones de la familia. Esta situación se mantiene en la actualidad en muchos países en que la mujer vive prácticamente esclavizada dentro del matrimonio.

Las características de la violencia ejercida en la actualidad contra la mujer es la apariencia de la normalidad. Golpes, insultos, palizas, incluidas las agresiones sexuales, se producen a diario en los hogares y se revisten de argumentos y justificaciones de todo tipo. Lo más frecuente es que no suceda nada porque “son cosas de pareja” “no hay que meterse”. La mal llamada violencia doméstica es en la realidad agresión a la mujer y no se produce solamente en el hogar sino en todos los ámbitos sociales.

La causa del maltrato se atribuye al desempleo, las extremas condiciones laborales, el alcoholismo y la drogadicción y la falta de valores que engendra la violencia principalmente.

Ni de una en una ni de todas ellas juntas explican por qué el maltrato va dirigido del hombre a la mujer y no a la inversa. Ahora, la importancia que ha tomado el papel de la mujer dentro del mundo laboral, dentro de la universidad y en el mundo de la política, ha provocado un problema de orden social.

Para mantener en este orden social se utiliza todo tipo de trabas, económicas por supuesto, pero sobretodo ideológicas. Desde que nace se implanta en el sistema de valor de la mujer, la importancia de la maternidad y del amor como objetivo vital. Desde la circunstancia y la obligación de tener que elegir entre trabajo y familia.

Este panorama a la agresión a la mujer es solamente un eslabón más de la cadena de la sociedad capitalista que utiliza para someter y dominar. Pero para la mujer maltratada, su situación es como estar inmersa en una pesadilla de la que no puede salir. Las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres y ser tratados con la misma igualdad.

 
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