Espacio 4
Ediciones:
  Facebook Twitter
Inicio Política Reportaje Seguridad Medios Luces y sombras Opinión Firmas El pez en el agua
 
 
  Edición 621
  Son nuestro orgullo
 
Rosa Esther Beltrán
   
  El 12 de agosto, por iniciativa de Naciones Unidas (NU) se conmemoró el día Internacional de la Juventud. El tema central propuesto por esta organización es el de la educación, la cual debe ser accesible, inclusiva, equitativa y de calidad, entre otros atributos.

Sin educación no será posible logar empleos y una vida dignos para nuestras juventudes, sólo a través de ella podrá accederse al desarrollo sustentable y la prevención de conflictos.

Solamente con la educación podrá promoverse la paz, el trabajo decente, la erradicación de la pobreza y la igualdad de género para arribar con éxito a la Cuarta Revolución Industrial en la 4T.

Sin embargo estos objetivos, que no pueden ser desestimados, están lejos de nuestro contexto porque hoy en día los jóvenes encaran apremiantes desafíos mundiales, tales como elevadas tasas de desempleo, condiciones de trabajos precarios y vulnerables, escasas oportunidades de educación superior, marginación en los procesos de toma de decisiones pero a pesar de ello son nuestro orgullo y nuestra esperanza para el desarrollo y engrandecimiento de este país.

En México, la población de jóvenes representa el 31.4%, según el Instituto Mexicano de la Juventud, y la situación en la que muchos de ellos viven es desfavorable, ya que el 42.4% se encuentra en pobreza y el 19.6% no puede acceder a servicios de salud pública y gratuita, debido a la herencia dejada por pasadas administraciones que «excluyeron, reprimieron, criminalizaron y marginaron a las juventudes», asegura su director, Guillermo Santiago.

El gobierno de la república trabaja arduamente, agrega Santiago, para cambiar esta realidad, por ello existe una inversión sólida de más de 311 mil 308 millones de pesos para los distintos programas enfocados a las juventudes, lo cual representa un aumento de más de 60 mil millones con respecto al año pasado.

La autoridad federal ha destacado la atención a este sector de la población mediante los programas de rescate a la juventud mexicana como el de «Jóvenes Construyendo el Futuro». La secretaria del Trabajo y Previsión Social (STPS), Luisa María Alcalde, informó que actualmente hay 905 mil 647 jóvenes aprendices en el país participando en este programa. Reportó además que hay 181 mil tutores que enseñan a los jóvenes sobre sus oficios, actividades, empresas y talleres.

En el territorio del país, existen ya 140 mil jóvenes aprendices en Chiapas, entidad donde más ha habido presencia del programa; le siguen Tabasco, Veracruz, México y Guerrero. En la zona norte, informó, hay menos presencia del programa, en estados como Baja California, Baja California Sur, Nuevo León y Aguascalientes, donde también existe menos desempleo, informó la STPS. No obstante, en Coahuila no ha tenido el éxito que presenta en otras entidades ya que solo un 30% de jóvenes se vincularon al programa.

Hay al menos 15.5 millones de jóvenes trabajando, pero sus contratos son inestables, la mitad de ellos no cuenta con seguridad social y sus salarios son muy bajos; la desocupación en el sector alcanza a 3.5 millones, sus condiciones laborales se ubican entre las peores.

No obstante, como bien lo expone Vanguardia, en Coahuila la población de jóvenes es el grupo vulnerable al que más ha afectado la delincuencia criminal, los homicidios y los suicidios tienen una incidencia mayor en este rango de edad.

Igualmente, nuestros jóvenes son aquejados por la incidencia en el consumo de drogas, que se incrementa año con año, en 2017 la Secretaría de Salud informó que de 2011 a 2016, ese consumo entre adolescentes se duplicó del 2.9% a 6.2%.

Este es apenas un breve bosquejo de logros y grandes problemas de nuestra juventud, la ruta de resolución es larga y difícil.

No se le da alcance

Violencia, violencia, violencia que brota, se reaviva, reaparece por todos los puntos cardinales y se convierte en la nota doliente de los migrantes, de las mujeres, de los méxico-norteamericanos, violencia provocada por el mensaje de odio promovido y difundido desde la Casa Blanca por Trump.

La masacre perpetrada el sábado 3 de agosto, por un loco más en El Paso, Texas, estado poblado por un 80% de mexicanos y que fue originalmente de nosotros hasta que se vendió al gobierno norteamericano en 1848 como parte del Tratado de Guadalupe Hidalgo para terminar la guerra entre las dos naciones, fue un acto terrorista que saturó las redes sociales y del que todos los medios de comunicación se volcaron a informar con detalle sobre el contexto del ataque, su autor y las casi 50 víctimas, entre heridos y fallecidos.

Cabe destacar la respuesta inmediata del gobierno federal a través del secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, quien visitó a los mexicanos, víctimas inocentes sobrevivientes del ataque terrorista, acompañado del gobernador de Chihuahua, Javier Corral. Ebrard manifestó que nuestro gobierno deseaba transmitir a las víctimas solidaridad, consuelo y el apoyo de todo México.

Se ha explicado que legalmente no es factible que el gobierno mexicano solicite al estadounidense la extradición del presunto criminal Patrick Wood Crusius, quien será acusado de crímenes de odio, que en Estados Unidos se castigan con la pena de muerte; a pesar del horror criminal perpetrado por Patrick, no coincido con que se le castigue con la pena capital, porque ésta viola el derecho humano universal a la vida, además está más que demostrado que en los países en los que se aplica los delitos criminales no disminuyen y Estados Unidos es un ejemplo vívido, durante los siglos XX y XXI, tan sólo en centros educativos se cometieron al menos 53 masacres y ataques sin contar los asesinatos, lo cual no es poco.

Ante los crímenes de odio presentados en Estados Unidos surgió la urgencia de controlar la venta de armas, Trump propuso una reforma, aunque siendo él el principal instigador del racismo y la xenofobia y estando en proceso su reelección, no es creíble que fustigue a los industriales productores de armas que son económicamente de las más fuertes.

Por su parte, el presidente López Obrador pidió al gobierno de EE.UU. que controle el uso de las armas, y las distintas fracciones de la Cámara de Senadores solicitaron que el gobierno mexicano frene el tráfico ilegal de armas hacia México, porque hasta ahora, los gobiernos anteriores hicieron poco o nada por controlar y detener este problema que debe resolverse desde ámbitos múltiples y concurrentes en lo local, lo nacional e internacional porque es complejo hasta en el diagnóstico aunque los especialistas establecen que es factible controlarlo en el mediano plazo.

Los senadores solicitan que ambos países pongan en marcha acciones contundentes a favor del control de armas que permitan erradicar el tráfico ilegal, e insistieron en que así como México ha colaborado en la contención migratoria, ahora el gobierno norteamericano debe responder con reciprocidad ante el problema del tráfico ilegal de armas.

Según datos presentados en el Senado, cada año cerca de 213 mil armas son introducidas ilegalmente al país y que ese negocio ha dejado al menos 56 mil 588 personas asesinadas entre enero de 2015 y junio de 2019, esto es, 34 diarias.

Las propuestas también incluyen que se realicen operativos de revisión por parte de la Guardia Nacional en la frontera mexicana, Tijuana, Ciudad Juárez, Reynosa y Laredo como mínimo; lo menos que podemos pedir y esperar es que esta no sea una llamara de petate y que con energía se realicen las negociaciones pertinentes e internamente se establezcan los mecanismos que controlen este cáncer delincuencial.

 
Otras publicaciones
Un premio loable y meritorio
Consternación
¿Es catastrofismo o realismo?
Que hable la desigualdad
¡En legítima defensa!
Persecución y acoso
Grupo México, impunidad ambiental
La revolución pacífica
Luz y sombras
Sendero sinuoso
La crisis de la biodiversidad
La esperada visita
Afores, otra forma de despojo
Gratitud por una lucha sin tregua
Don Raúl Vera
La disculpa pública
Por la renovación del INmujeres
Un suicidio lento
Ganadores y perdedores*
La ética y la credibilidad
   
Publicidad
 
Espacio 4 © 1995-2019. Todos los derechos reservados Espacio Editorial Coahuilense, S.A. de C.V.

De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos.

Ir arriba