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  Edición 621
  No es como dice, señor gobernador
 
Juan Antonio García Villa
   
  Desde hace un par de semanas y a través de diversos medios, he venido informando acerca del propósito de presentar, apenas inicie el Congreso del Estado su siguiente periodo de sesiones ordinarias, el próximo 2 de septiembre, una iniciativa de reformas al Código Electoral del Estado, a fin de empatar en Coahuila las fechas en que se celebran comicios para elegir diputados locales y gobernador, con las fechas en que se llevan a cabo las elecciones federales.

A propósito del tema, ante grupos ciudadanos y medios de comunicación he expuesto un par de aspectos que bien vale la pena conocer y tener presente:

El primero, que en febrero de 2014 el llamado Constituyente Permanente introdujo en la Carta Magna dos importantes disposiciones al artículo 116, con el objeto de terminar con la enorme dispersión que hasta hace un lustro existía en las fechas en que cada entidad federativa llevaba a cabo sus comicios. Esta dispersión —en realidad verdadera anarquía—provocaba que el país casi todos los meses de todos los años estuviera en campaña electoral, al menos en un estado de la República.

Lo cual a su vez, por la animosidad que suele producir la competencia electoral, dificultaba que las fuerzas políticas llegaran a acuerdos, particularmente en materia legislativa en las cámaras del Congreso Federal, si todo el tiempo estaban en «guerra electoral» en algún lugar de la República.

Dos fueron las disposiciones que sobre el punto se incorporaron el artículo 116 constitucional: 1) En lo sucesivo todas las elecciones estatales deben efectuarse un primer domingo de junio, y 2) Al menos una de las tres elecciones locales (gobernador, ayuntamientos, diputados) debe coincidir con alguna elección federal, que según lo establece el código de la materia han de efectuarse el primer domingo de junio cada tres años.

Ojo: si la Constitución ordena que «al menos una» elección estatal sea coincidente con alguna federal, significa que bien pueden ser las tres. Como ya lo ha dispuesto un buen número de estados.

El segundo aspecto sobre el tema es que si sólo se cumple el mínimo de empatar una elección local con las federales, en el periodo que va de 2020 a 2030 Coahuila tendrá ocho procesos electorales, es decir, en ocho años el estado estará en campaña electoral. He señalado los grandes inconvenientes que esto tiene y en contraste los enormes beneficios que se obtendrán si Coahuila en cada década sólo tiene tres —en lugar de ocho— procesos electorales al hacer sus elecciones locales, las tres, sean concurrentes con las federales.

El miércoles 14 de agosto el presidente del consejo general del INE, Lorenzo Córdova, estuvo en Saltillo. Interrogado por los reporteros sobre la validez de la propuesta de hacer coincidir las fechas de las elecciones estatales de Coahuila con las federales, no sólo estuvo de acuerdo sino afirmó que hacia ese objetivo deben tender todos los estados.

Un día después los representantes de los medios hicieron la misma pregunta al gobernador del estado y sus respuestas, por decir lo menos, resultaron sorprendentes.

Entre otras cosas dijo que será respetuoso de la Constitución y que «en Coahuila ni se ampliará ni se recortará el mandato de la gubernatura que se mantendrá en seis años»

Para mayor claridad del tema, cabe precisar que no se propondrá que el periodo de la gubernatura sea en lo sucesivo de cuatro años (minigubernaturas, como se ha dicho), sino por una sola ocasión, según ha ocurrido en varios estados (Veracruz, Puebla, Baja California, etc.), como periodo de ajuste para hacer concurrente la fecha de los comicios de gobernador con alguna de las elecciones federales, ya sea la presidencial o la de diputados de medio término.

No hay tal falta de respeto a la Constitución. Evidentemente el titular del ejecutivo estatal no tiene presente que constitucionalmente ampliar el periodo no es posible pero recortarlo sí, toda vez que el Artículo 116, fracción I, de la Constitución General de la República dice a la letra: «Los gobernadores de los Estados no podrán durar en su encargo más de seis años». Es decir, no más de seis años, pero menos sí, como sería excepcionalmente y por una sola vez en el caso que aquí nos ocupa.

También declaró que «existen otras maneras de lograr empatar las elecciones y tener ahorros (presupuestales) en los procesos». Si las hay, como dice, no explicó cuáles son esas otras vías. Ojalá las pudiera explicar y también cómo se lograrían los ahorros de que habla. Quienes conocen este tema saben perfectamente que tales afirmaciones carecen de sentido y de razón.

Sin venir realmente al caso, afirmó también el gobernador que «para lograr transformar en muchos rubros la entidad, cuatro (años) son insuficientes». Cuando un estado queda hecho un desastre después de una docena de años de mal gobierno, como sucedió a Coahuila con dos pésimos gobiernos, no alcanzaran ni seis ni diez años para recomponer el estado de cosas.

 
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