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  Edición 618
  Los enemigos de siempre
 
Gabriel Pereyra
   
  Hace unos meses que un amigo mío que presume de andar con los pirruris y socios de la mafia en el poder, comentó sobre el gobierno de Andrés Manuel López Obrador: «Vas a ver. Que se cuide López Obrador porque no sabe lo que le vamos a hacer, vas a ver». La conversación había subido de tono, y como buen AMLOver le había rebatido sus opiniones adversas a la Cuarta Transformación. Las pláticas han seguido y cada vez lo busco menos porque temo llegar a un punto de ruptura. Pero veo que sus amenazas eran ciertas, hay una campaña de desprestigio y violencia contra las medidas que está tomando el presidente.

Es natural que todos aquellos que no querían que AMLO llegara a la presidencia, ahora que llegó están tan enfurecidos, profundamente enojados, parte de sus negocios e ingresos se les han caído; por eso están armando cofradías, bandas, pequeñas mafias, grupúsculos y grupos de choque para combatir y entorpecer el mandato del «Peje». Publican memes y notas a través de las redes sociales, inventan hechos para exhibir al «Peje», que en esta ocasión les dio una paliza de pronóstico reservado de más de 30 millones de votos. El caso patético es el de Víctor Trujillo que en su personaje de payaso «Brozo» ensucia las ondas hercianas siempre que puede. Ya de por sí era trágico ese papel de payaso, que pretendía ser cómico, para ahora pretender ser crítico e intelectual. Así es el amor, dicen que es por eso, esperamos no se le pase nunca.

Son diversos los grupos de descontentos. En primer lugar el Estado Mayor Presidencial que perdió todo el poder que tenía, era verdaderamente el poder tras el trono. Se comportaban como un organismo autónomo, tenían carta blanca para gastos, autoridad total basada en la seguridad del presidente, no tenían que rendir cuentas a nadie, el presidente tenía que someterse a sus indicaciones.

Recuerdo una plática cuando comentaban que si alguien se resistía, lo amenazaban con que podían matar o secuestrar y ellos estaban para protegerlo. Nadie resistía al terror que despierta la amenaza a la vida o a la seguridad, ni el propio presidente la soportaba. Eran dueños absolutos de la presidencia. Operaban todo.

Otro grupo de descontentos son todos aquellos que se beneficiaban con el huachicoleo de la gasolina, no solo los que ordeñaban en las poblaciones de Puebla e Hidalgo los ductos, también las gasolineras y empresas que se beneficiaban, los empleados y técnicos que operaban al interior de las plantas de Pemex el robo de combustibles y los que estaban encargados de cuidar el oro negro y resultó que eran los principales operadores del robo, como el general Eduardo León Trauwitz y el grupo de militares que encabezaba. Con el cambio de administración perdieron millones y millones de pesos

Están descontentos también los jefes de compras y los administrativos de las secretarías, los del IMSS, CFE, de los gobiernos estatales, porque tienen nuevas normas y una mayor vigilancia.

Un grupo que está súper enojado es el de los aviadores y planeadores de plazas administrativas. Miles de puestos han quedado acéfalos, nadie los cobra porque nadie los trabajaba y ahora que han tenido que presentarse a trabajar, no lo han hecho. Esas son las plazas que se han cancelado, esos son los supuestos trabajadores que han sido despedidos, no existían. Era un robo brutal de cheques.

Estos pagos, además de estratosféricos, eran el resultado de prácticas administrativas fantasiosas y perversas. En estos días en Oaxaca un grupo de maestros va a parar las carreteras porque no les han dado un bono de «no actuación». Consiste en que le dan a un grupo privilegiado mil quinientos pesos por que no hagan ningún paro y no obstruyan las carreteras o las calles. Esa compensación se les daba desde hace 12 años. Les pagan para que se porten bien. Es el colmo del cinismo y de la corrupción.

La Policía Federal está furiosa porque se termina su mina de oro, semejante al huachicoleo. Las carreteras no solo eran su responsabilidad, eran su fuente de enriquecimiento ilegítimo con la extorsión a transportistas, comerciantes y camioneros. Cada camino tiene su cuota y su rendimiento. Un amigo que era estafado cotidianamente en una carretera del estado de Veracruz cuando transportaba materiales de construcción de su casa a su tlapalería, descubrió que si se levantaba a las cinco de la mañana el policía federal no había llegado al tramo que había elegido para robar. Mi cuate se levantaba una hora más temprano, pero se ahorraba doscientos pesos que le había puesto de cuota el «federal».

Había igualas de las organizaciones de transportes y compañías fuertes del ramo que preferían arreglarse directamente con los jefes superiores para que no molestaran a sus trabajadores. Otra entrada económica muy peleada era el transporte de combustible robado. La Policía Federal era una de la beneficiadas directamente del huachicoleo. Ellos sabían de las pipas de gasolina robada y el transporte clandestino del combustible, los cuales tenían que pasarle un «entre» para que no los detuvieran.

Esas son las verdaderas razones de su protesta. Esos miles de abusos que cometían y que se van a acabar, esa es la razón de su protesta al ser asimilados a la Guardia Nacional, se les acaba la posibilidad de seguir robando a la población.

 
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