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  Edición 617
  La revolución de los ricos
 
Abraham Álvarez Ramírez
   
  A lo largo de la historia se han confrontado las personas por detentar el poder económico y político, pero sobre todo por la acumulación de riqueza. La constante en la humanidad es esa lucha de contrarios que lleva a quienes poseen el capital a sumir más en la pobreza a la gran mayoría de los hombres.

Para lograr su empresa, los ricos se han apoyado en corrientes filosóficas, económicas, políticas, think thanks y proyectos de vida. Bajo su visión de moral, han sumido al mundo en una grave desigualdad. Contra esta visión, hubo eventos en la historia que hacían vislumbrar un mundo distinto, un mundo más fraterno, una relación entre personas que fuera más justa y dentro de lo justo una camaradería que ayudara al que menos tiene. Dentro de un concepto de comunidad, corrientes filosóficas marxistas nos hacían ver que el mundo no tenía que ser desigual, y de ahí se desprendían valores más solidarios, y anterior a esos, ya se habían acuñado, conceptos como la libertad, la igualdad y la fraternidad como un proyecto de vida en comunidad.

La producción capitalista fue imponiéndose como sistema dominante, por lo que había que vivir bajo las reglas del capital y la visión del economista John Maynard Keynes mediatizaba el salvajismo del capital con la intervención del Estado en la economía. Sin embargo, esa visión sucumbió ante la visión neoliberal del capitalismo. La particularidad del pensamiento neoliberal consiste en asumir al individuo como sujeto de su propio destino, sin pensar en el compañerismo ni en el proyecto de sociedad. En la doctrina neoliberal, todo funciona de acuerdo con el individuo, ya que es éste quien supuestamente visualiza con claridad lo que necesita y lo que quiere, de acuerdo con sus propios intereses. Todo lo que atente contra el desempeño individual es sinónimo de coacción, es un atentado al progreso.

La doctrina neoliberal es producto de economistas que vieron a la economía más como una ciencia exacta que descansaba en principios de la física y matemáticas, sin tener en cuenta el aspecto social. Desde las reuniones de la Mont Pelerin Society —inclusive se dice que quizá antes con las Actas del Coloquio Lippmann— iniciaron el proyecto para que los ricos fueran menos y acumularan más capital, bajo el argumento de que la sociedad había perdido la confianza en el Estado y que la política económica es la que decide: son los mercados y no la excesiva intervención del Estado que habían padecido las grandes empresas y les había ocasionado grandes pérdidas.

En México, este movimiento inicia en 1973 cuando miembros de la Liga 23 de Septiembre, grupo radical de extrema izquierda, asesinó al industrial regiomontano Eugenio Garza Sada, y con el famoso discurso de Ricardo Margáin Zozaya, presidente del Consejo Consultivo del Grupo Industrial Monterrey en el funeral del regiomontano. Desde el gobierno de Miguel de la Madrid hasta el sexenio de Enrique Peña Nieto, hemos vivido la economía neoliberal.

Carlos Tello Macías, político y economista mexicano, redacta con mucha mayor precisión estas ideas en su libro La revolución de los ricos, en el cual colabora Jorge Ibarra. Leer este libro genera incertidumbre sobre el futuro y proyecta una visión desoladora para la clase media y los muchos pobres. La propuesta es, entonces, restaurar la universalidad de las ideas, la pluralidad, la discusión, y volver a generar ambientes de debate y que en las universidades existan nuevos ambientes y esquemas teóricos y de investigación, sobre todo en áreas como la economía, porque también la historia nos ha demostrado que no existe un solo recetario para todos los países, entornos y condiciones. Falta mucho por hacer y está en nosotros mismos como sociedad, no como individuos, construir una sociedad más justa e igualitaria.

Finalmente, en la administración encabezada por Andrés Manuel López Obrador se vislumbra un giro político que no sea mediático, sino permanente, llamado la Cuarta Transformación (4T). El respaldo avasallante de su victoria le da una legitimidad impresionante, pero también lo obliga. Actualmente para muchos, algunas de sus decisiones no han sido acertadas, pero considero también que lo que resiste, apoya y romper con la inercia de saqueo, clientelismo e ideas vacías al servicio de las grandes empresas es un proyecto que es de muy largo plazo.

 
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