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  Edición 616
  El juego que todos jugamos
 
Francisco Aguirre Perales
Twitter: @aguirreperalesf
   
  Nuevamente, como cada año, las autoridades políticas se empeñan en que el llamado Día de la Libertad de Expresión se celebre conjuntamente con los trabajadores de todas las ramas de la prensa, y se pavonean disfrutando alegremente ricas viandas, en donde la convivencia aporta momentos de charla con funcionarios de las distintas dependencias encabezadas por el jefe del Ejecutivo.

El espíritu de la libertad de expresión solo lo puede encontrar en la Constitución de la República en forma conceptual, en donde obliga a salvaguardar lo más sagrado que es la libertad de pensamiento y opinión como derecho humano fundamental, y exige al gobierno el respeto, igual que a los medios y trabajadores de los mismos, predicando mediante discursos que son los defensores de la opinión de los que manejan el cuarto poder.

Las exigencias políticas para que los medios suavicen las notas o les cambien el sentido sin que se note, siempre las han sabido corresponder con favores convertidos en regalos, principalmente en dinero, por lo que siempre han creado esa línea directa que es espinoso que sea cortada, ya que la conveniencia es bilateral. Te doy para que me des, como decían los primeros romanos.

El célebre escritor, diplomático y filósofo político italiano Nicolás Maquiavelo decía que el gobernante debía hacerse criticar por periodistas a sueldo a fin de mostrar que se respetaba la libertad de expresión.

Esta subinformación, sigue Maquiavelo, es uno de los pilares del despotismo moderno en que por un retorno del efecto sobre la causa, cuánto mayor es, menos la perciben los ciudadanos.

Otros autores contemporáneos refieren aspectos sobre la comunicación, como el polaco Ryszard Kapuscinski, que circunscribía la labor en cinco sentidos del periodista: estar, ver, oír, compartir y pensar, y que antiguamente se trataba de una profesión de alto respeto y dignidad que jugaba un papel intelectual y político.

De unos años para acá, los periodistas en nuestro país son amenazados por la inseguridad galopante que padecemos, de igual forma también tienen que luchar por la diferencia de criterios rivalizada con los poderes fácticos, sobre todo por la influencia tan importante del dinero que dispersan entre los medios que son pagos por concepto de publicidad, lo cual es totalmente justo, pero que por otro lado también ofrecen retribuciones a algunos periodistas en forma selectiva con el objeto de que publiquen noticias en determinado sentido.

Es por esta causa que se pierde esa libertad que debe ser consustancial a los comunicadores al prescindir del pensamiento, lo que dice Kapuscinski referente a lo que llama los cinco sentidos del periodista.

La publicidad oficial que publican los medios es de estricta justicia que sea pagada, sin embargo las dádivas a algunos comunicadores ¿con qué fin se otorgan?

Hace unos días, se publicó una lista con los nombres y montos que se dieron a algunos periodistas en cantidades muy cuantiosas. Ese es un vínculo vicioso que forma una mezcla de intereses cuya combinación favorece a las dos partes.

Optemos por ser verdaderos comunicadores, llámense columnistas, analistas, reporteros, etcétera, cada quien en su rama y trabajemos en estas actividades con pasión, ecuanimidad y honestidad que son valores que concede la integridad de la persona derivada de una capacidad académica adecuada.

Día de la Libertad de Expresión, la llamo así porque así la llaman oficialmente pero si realmente existe ¿por qué hay tantas muertes de periodistas?

¿Por qué hay amedrentamiento a comunicadores?

¿Por qué el otorgamiento de jugosas dádivas del gobierno a algunos periodistas?

Pues a unos y otros les recuerdo lo dicho por Sor Juana Inés de la Cruz

¿O cual es más de culpar,

Aunque cualquiera mal haga:

La que peca por la paga

O el que paga por pecar?

Se lo digo en serio.

 
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