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  Edición 615
  Una definición de democracia
 
Abraham Álvarez Ramírez
   
  Democracia, siempre ha indicado una entidad política, una forma de Estado y de gobierno; y esa sigue siendo la designación primaria. La democracia debe de ser vista como un modo de vivir y convivir, por lo tanto una condición general de la sociedad. La democracia es prioritariamente un concepto político, es una igualdad de estima, que se manifiesta en el valor igual en que las personas se reconocen mutuamente; la democracia exige a los miembros de una sociedad a verse y tratarse como iguales.

Ahora bien, frente a este concepto versan lo que se puede subdividir como democracia política, social y económica. La democracia política gira en torno a la igualdad jurídico-política y la democracia social es, sobre todo, la igualdad de estatus. En esa secuencia democrática, democracia económica significaría una igualdad económica, una aproximación de los extremos de riqueza y pobreza, y por lo tanto redistribuciones que persiguen un bienestar generalizado.

Por otra parte, si la democracia no se da en el sistema político, las pequeñas democracias sociales y de trabajo, en cualquier momento corren el riesgo de ser destruidas o amordazadas. Por ello, democracia sin calificativos quiere decir democracia política. La diferencia entre ésta y las demás es que la democracia política es dominante y condicionante; las demás son subordinadas y condicionadas. Si falta la democracia mayor, con facilidad faltan las democracias menores. Lo que explica por qué la democracia ha sido siempre un concepto preeminentemente desarrollado y teorizado en el contexto de los sistemas políticos.

Es importante resaltar que al día de hoy, el término democracia se ha reducido a un concepto electorero, pero elegir es una cosa, decidir otra. Por ello, el pueblo que decide en principio de mayoría absoluta es, la mayoría de las veces, un cuerpo que representa al pueblo y legitimado por la mayoría que lo elige. Esto tiene un riesgo, el cual es que la mayoría, si así lo desea, puede reducir a la minoría al grado de la insuficiencia. Esto es una de las imperfecciones de la democracia; el respeto práctico de las minorías.

Nuestras democracias permiten y deben permitir la disensión, porque al confiar el gobierno a la mayoría tutelan el derecho de hacer oposición en su contra. Es entendible que en la actualidad, la democracia sigue sin resolver muchos problemas. Considero que el punto débil de la democracia, se encuentra en la transmisión del poder y en la representación, aunque sea condición sine qua non para que la democracia se cristalice, sabemos que las elecciones periódicas no son necesariamente libres, y por ello, la representación no es necesariamente genuina.

El pueblo no siempre tiene la razón; no en el sentido de que nunca se equivoca, sino en el sentido de que tiene el derecho a equivocarse, y que el derecho a equivocarse, compete a quien se equivoca por sí solo sin perjuicio de los demás.

 
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