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  Edición 615
  La crisis de la biodiversidad
 
Rosa Esther Beltrán
   
  Naciones Unidas publicó en mayo el primer reporte global sobre biodiversidad, en el que sostiene que, más que en toda su historia, ahora el medio ambiente se encuentra en la peor situación. Hace muchos años, se dijo que vivíamos en un planeta herido, pero según el informe de la NU, estamos en un planeta agonizante ya que un millón de plantas y animales se encuentran en peligro de extinción, otras ya desaparecieron y según sostienen los científicos esta catástrofe es atribuible solamente a la actividad humana. Inconscientemente, la humanidad está asfixiando al planeta vivo, su casa, pero aún es posible revertir esta tragedia.

Más de medio millón de especies terrestres tienen un hábitat insuficiente para su supervivencia a largo plazo y desaparecerán a menos que se restauren sus hábitats, previenen los científicos. Thomas Lovejoy, biólogo de la Universidad George Mason, al que se conoce como el padrino de la biodiversidad por sus investigaciones dice: «La diversidad biológica de este planeta ha sufrido un duro golpe, y esta es de verdad nuestra última oportunidad de arreglarlo todo».

El informe de NU no solo plantea un rompecabezas ambiental, sino un problema social, económico, de seguridad, de desarrollo y ético ya que las especies han disminuido en un 20% y solamente los humanos podemos influir y corregir este desastre moviéndonos hacia la sustentabilidad. La biodiversidad es fundamental para salvaguardar la seguridad alimentaria mundial, toda la vida proviene del suelo y del agua por lo que se requiere producir y sostener dietas saludables y nutritivas, mejorar los medios de subsistencia rurales y reforzar la resiliencia de las personas y comunidades, lo malo es que son muy débiles las políticas públicas que llegan al ciudadano común.

La inversión mundial para la biodiversidad es de alrededor de 45 mil millones de dólares anuales, esto es menos que el consumo anual de helados en el mundo; NU propone «integrar la biodiversidad en la planificación de desarrollo y sectorial, para reducir presiones y costos. Desarrollar un plan de movilización de recursos por medio de nuevos esquemas de financiamiento innovadores así como revisiones de gasto, eficiencia e impacto. Identificar oportunidades para crear nuevos mecanismos financieros que atraigan y faciliten la movilización de recursos, de manera trazable y desarrollar un plan de financiamiento». En principio, es el Estado y los gobiernos estatales y municipales quienes deben planificar y difundir entre la población la importancia de modificar las costumbres depredadoras hacia la naturaleza e imponer normas que aseguren el cambio.

En México, contamos con una institución de excelencia, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) que ahora mismo celebra la 9ª Semana de la Diversidad Biológica cuyo fin es difundir entre la población el conocimiento de la situación de esta materia en el país e impulsar la participación, restauración y conservación en su uso y empleo sustentable. La CONABIO invita a todos los habitantes del país a organizar charlas, conferencias, presentar películas, lecturas, todo lo que pueda contribuir a la divulgación, conocimiento y reflexión sobre la biodiversidad y cómo ésta es el sustento de nuestra salud, alimentación y bienestar general.

Por su parte, la UNAM y un conjunto de universidades trabajan de manera interdisciplinaria en la investigación y difusión de los retos ambientales de mayor apremio.

Los académicos tienen el propósito de que las autoridades responsables cumplan con sus obligaciones de promoción, respeto, protección y garantía del derecho al medio ambiente sano en nuestro país como lo establece nuestra Constitución en su artículo 4° que instituye: «Toda persona tiene derecho a un medio ambiente sano», así como el artículo 1° de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente.

En Coahuila, la atención al cuidado de la biodiversidad prácticamente es nonata, son los ciudadanos los que exigen su atención, porque los funcionarios públicos se adueñan de los recursos naturales para enriquecerse, la lucha por el agua es implacable en General Cepeda, Parras y Saltillo y eso es urgente y loable.

Mujeres empoderadas

La navegación fuera de la atmósfera terrestre comenzó en la segunda mitad del siglo pasado, la astronáutica es una rama científica amplia y de gran complejidad en la que participan las matemáticas, la astronomía, la robótica, la computación, la electrónica y la bioingeniería, entre otras. Actualmente, la exploración espacial es una disciplina de gran utilidad que ha originado otras asignaturas científicas.

Valentina Vladímirovna Tereshkova (1937) fue la primera mujer cosmonauta civil que en junio de 1963, a los 26 años, viajó al espacio, en una hazaña inmortal. Ella es descendiente de una humilde familia campesina que habitaba en Yaroslav, pequeña aldea de Rusia; la niña quedó huérfana de padre a los 3 años en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, por lo que se vio obligada a ayudar en el sostén de su familia a muy temprana edad, a pesar de ello, al terminar la guerra, contando con 8 años, comenzó a estudiar sin abandonar su trabajo.

Tereshkova aspiraba a progresar, tenía un enorme deseo de aprender, por lo que eligió estudiar ingeniería técnica industrial. A los 22 años, el paracaidismo se convirtió en su pasatiempo preferido, transformándose en breve tiempo en la una de las mejores y ágiles paracaidistas del aeroclub de su localidad que era una organización auxiliar de la Fuerza Aérea soviética. Desde muy joven se distinguió por su pasión hacia el sistema comunista por lo que en 1961 fue designada secretaria local de la Liga de Juventudes Comunistas. Audazmente, solicitó ingresar al Centro de Entrenamiento para Cosmonautas, su experiencia en paracaidismo fue definitiva para que fuera aceptada.

En 1962, resultó seleccionada para ingresar en el cuerpo femenino de cosmonautas con cuatro candidatas más, pero solo Valentina fue elegida para viajar al espacio a bordo del Vostok 6. Su nombre en clave durante la misión fue Chaika, que en español significa Gaviota.

El viaje espacial de Tereshkova fue de 70 horas y 50 minutos, tiempo suficiente para dar 48 vueltas alrededor de la Tierra; desde el Vostok 6 dijo: “Aquí Gaviota, aquí Gaviota. Veo en el horizonte una raya azul: es la Tierra. ¡Qué hermosa! Ustedes no pueden imaginar lo hermoso que es. Cualquiera que vea la Tierra desde el espacio exterior, no puede dejar de ser asaltado por una sensación de reverencia y amor por este planeta que es nuestro hogar”.

Después de su viaje al espacio, Valentina ingresó en la Academia de la Fuerza Aérea Zhukovski, y se graduó como ingeniera espacial en 1969 y años más tarde alcanzó el doctorado en ingeniería.

En 1969, fue disuelta la sección femenina de cosmonautas lo que ofreció a Valentina la oportunidad de dedicar su vida a la política que era también su pasión, así llegó a destacar, incluso internacionalmente, como una eminente mujer del Partido Comunista, pero permaneció como colaboradora científica del Centro de Entrenamiento para Cosmonautas y en 1970 fue nombrada coronela ingeniera del Ejército del Aire de la URSS, en femenino el nombramiento suena disonante pero es correcto.

Por su destacada participación en la política fue nombrada integrante del Soviet Supremo; en 1966 fue asociada del Concilio Mundial de Paz, por ello sobresale como una ferviente defensora de la paz en el mundo; dedicó su posición política para ayudar a los ciudadanos con problemas y para dar asistencia personal a varios orfanatos. Asimismo fue una incansable luchadora del movimiento feminista soviético. Quería que las mujeres soviéticas fueran tratadas en igualdad de género.

En 1997, Valentina se retiró de sus actividades en la cosmonáutica y de la política ahora está retirada en una pequeña casa de campo en compañía de su hija y sus nietos, pero se distingue también por haber recibido: dos Órdenes de Lenin; reconocimiento como Heroína de la Unión Soviética. La Medalla de Oro de la Paz de Naciones Unidas. La Medalla de Oro Joliot-Curie. Posee numerosos doctorados “honoris causa” y medallas científicas otorgadas por universidades y sociedades de distintos países. “Distinguida Mujer del siglo XX”, otorgada el año 2000 por una asociación internacional de Londres.

Tereshkova es un ejemplo de la cultura del esfuerzo, del querer es poder. Además opino que es urgente que cuidemos el agua, si es poca, a todos nos toca.

 
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