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  Edición 612
  Gratitud por una lucha sin tregua
 
Rosa Esther Beltrán
   
  La Cámara de Senadores entregó en sesión solemne el reconocimiento «Elvia Carrillo Puerto» a María Consuelo Mejía Piñeros como ofrenda y estímulo a su incansable trabajo en favor de los derechos humanos de las mujeres y de la igualdad de género.

En reconocimiento de que hay que combatir la criminalización de las mujeres, el presidente del Senado Martí Batres enfatizó que la reconocida defensora se ha distinguido en la lucha por la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres, en la batalla contra la violencia feminicida y en la defensa del Estado laico.

Mejía Piñeros fundó la organización civil «Católicas por el Derecho a Decidir» y en su larga trayectoria ha mantenido su compromiso por defender los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres dentro y fuera de la Iglesia Católica; en su discurso la homenajeada destacó que esa agrupación busca una sociedad en la que las aspiraciones de las mujeres puedan convertirse en realidad; que haya libertad de conciencia y capacidad de tomar decisiones y que éstas no dependan de las iglesias, sino de su conciencia.

María Consuelo subrayó que «las mujeres latinoamericanas enfrentan una desigualdad inadmisible, las muertes maternas por abortos clandestinos son sólo la punta del iceberg», dijo. «Las mujeres deben vivir una sexualidad sin coerción, plena y responsable», aseguró en su discurso.

La organización fundada por Mejía Piñeros cumplió 24 años y en ese trayecto la defensora ha recibido diversos galardones por su destacada labor, es el caso del premio Nacional de Derechos Humanos Don Sergio Méndez Arceo en 2002, otorgado por 42 grupos y organizaciones católicas y de inspiración cristiana, y en 2010 la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) le otorgó el Premio «Hermila Galindo», en 2011 fue premiada por la organización internacional Women Deliver, como una de las 100 mujeres del mundo más inspiradoras y comprometidas con el mejoramiento de la vida y la defensa de los derechos de las mujeres y las niñas.

En el reconocimiento del Senado se insistió en que la galardonada es un ejemplo de la defensa incansable del derecho de las mujeres a ser dueñas de sus vidas, de su sexualidad, su maternidad y sus cuerpos, además de denunciar los abusos y la pederastia contra niñas, niños y hacia religiosas por parte de sacerdotes, obispos y cardenales en 23 países.

María Consuelo transpira indignación en la lucha, pero también sentido del humor en los argumentos y pasión por la defensa de los derechos humanos de las niñas, y también, como Elvia Carrillo Puerto, su lucha es invaluable, aunque esos derechos no se alcanzarán hasta que podamos vivir libres de violencia, en paz y con seguridad.

Mejía Piñeros destacó la grave desigualdad que enfrentan las mujeres latinoamericanas, la violencia asociada al estereotipo de inferioridad, conflictos sexuales, altas tasas de mortalidad materna a causa de los abortos clandestinos e inseguros, además de los feminicidios, las más afectadas y que menos acceso tienen a la información, a la educación y a su defensa son las mujeres marginadas, niñas, adolescentes jóvenes, indígenas y afrodescendientes.

«Católicas por el Derecho a Decidir» defiende al Estado laico que asegura la libertad de creencias para todas y todos así como la garantía de los derechos humanos.

Ésta fue una ceremonia para levantar la voz y que se escuche a las mujeres, para hacer acciones afirmativas, porque los problemas más serios que vivimos las mujeres en estos últimos tiempos son la violencia física, la discriminación y la desigualdad.

Las y los senadores organizadores de la premiación develaron el Muro de Honor con los nombres de las galardonadas anteriormente con el premio Elvia Carrillo Puerto, como lo fueron Marcela Lagarde y De Los Ríos, en 2014; Carmen Moreno Toscano, en 2015; Rosario Marín, en 2016; Gloria Ramírez Hernández, en 2017, y Martha Chapa; en 2018, y con Consuelo estuvieron las más distinguidas feministas de México.

María Consuelo Mejía Piñeros cerró la ceremonia de premiación diciendo: «La conciencia es libre y el Estado es laico».

Un desafío colosal

Felipe Calderón desató a un monstruo pavoroso que ha bañado de sangre al país, que destrozó familias, que ha convertido a la nación en una fosa clandestina, que ha estimulado los desplazamientos forzados y ha cobijado la impunidad, Enrique Peña Nieto continuó cómodamente con el modelo calderonista dando la espalda a las posibles soluciones.

En cambio, el presidente López Obrador ha tomado el asunto en sus manos buscando un cauce para encontrar la verdad y la justicia para las víctimas y sus familias.

En ese contexto de desahucio total, la comisionada de los Derechos Humanos de Naciones Unidas, Michelle Bachelet, estuvo en México para constatar personalmente el drama de las personas desaparecidas, que se estima pueden superar las 40 mil en todo el país.

La visita a Saltillo de Michelle Bachelet, el 5 y 6 de abril, se realizó en la Casa San José, de la Diócesis de la ciudad (lo cual implica un reconocimiento a la labor que don Raúl Vera emprendió hace 19 años). Ahí, Michelle se encontró con representantes de 25 colectivos de estados de Coahuila, Nuevo León, Chihuahua, Tamaulipas, Zacatecas, Veracruz, Ciudad de México, Jalisco, San Luis Potosí, Sinaloa, Chiapas, Nayarit y de países como Honduras y El Salvador.

Bachelet conoció la lucha sin tregua de los familiares de desaparecidos de Coahuila que sobrepasó las fronteras del país, miembros del Centro de Derechos Humanos Fray Juan de Larios y Fuundec declararon el año pasado: «Lo hemos intentado todo, impulsando una serie de iniciativas en Coahuila para la generación de políticas públicas de atención a familiares de personas desaparecidas, y para la búsqueda y la investigación penal de estos crímenes».

Los diagnósticos realizados por especialistas internacionales publicados hace un año evidenciaron la falta de «voluntad» de los gobiernos del moreirato para darle avance a las investigaciones sobre las atrocidades registradas en la entidad y denunciadas por los familiares de los desaparecidos.

Michelle Bachelet refrendó el compromiso de continuar con el trabajo de la Oficina de Naciones Unidas en México, para seguir detonando procesos relevantes y buenas prácticas en las entidades federativas, sostuvo que lo peor que le puede pasar a un pueblo es ser víctima de la impunidad porque las heridas del pasado requieren de la verdad y la justicia aquí y ahora, además manifestó que conoce muy bien el caso de los 43 de Ayotzinapa.

En su estancia en Coahuila, las denuncias al alta comisionada NU destacaron la simulación de autoridades e instituciones locales, porque no hay ningún resultado tangible sobre el paradero de sus familiares, la falta de autonomía y de profesionalismo de autoridades judiciales.

Aquí se generan nuevas instituciones, se hacen nuevos cargos políticos, se reciclan funcionarios públicos de una institución a otra, todo con nulos resultados. No hay ninguna acción que conduzca y lleve a una pronta localización y no hay quién pondere las condiciones de los hijos y de las hijas de los desaparecidos, sostienen los afectados.

El presidente de la República firmó con la comisionada Bachelet un acuerdo para capacitar a los elementos de la Guardia Nacional, aunque además se incorporan elementos que reforzarán el carácter civil que debe tener un cuerpo de seguridad, así como un mecanismo de participación ciudadana, construcción de indicadores, mayor transparencia, rendición de cuentas, dignificación y la profesionalización de la función policial.

Al terminar su visita a México, Michelle Bachelet admitió que se va del país sorprendida por el nivel de las violaciones cometidas y enfatizó que México tiene cifras de homicidios propios de un país en guerra, ante lo cual, sostuvo, existe un gran reto en el federalismo del país, pues es más complejo coordinar a actores de los tres diferentes niveles de gobierno.

Confirmó, además: «Ustedes tienen leyes de todo, en México no faltan leyes, sino que hay que implementarlas, hay que hacerlas realidad, y esa implementación se hace mucho más compleja cuando se requiere que no sea sólo a nivel presidencial».

 
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