Espacio 4
Ediciones:
  Facebook Twitter
Inicio Partidos Periodismo Reportaje Medios Luces y sombras Opinión Firmas El pez en el agua
 
 
  Edición 611
  Dumbo
 
Sergio Arévalo
   
  «Si una sociedad basada en el mito de la productividad solo tiene necesidad de hombres mutilados —fieles ejecutores, diligentes reproductores, dóciles instrumentos sin voluntad—, quiere decir que está mal hecha. Para cambiarla son necesarios hombres creativos, que sepan usar su imaginación», (Gianni Rodari, 1979).

En la clase de taller, lectura y redacción (TLR) alguna vez me pidieron consultar la diferencia entre melancolía y nostalgia. En esa ocasión lo primero que pensé fue: son palabras de frases de señor grande. De esos que ponen el tocadiscos, agarran el álbum de fotos y empiezan a recordar cuando eran más jóvenes para después sin que nadie los vea buscan aquellos recuerdos más privados para terminar esa sesión personal con un suspiro de anhelo.

La melancolía, según el diccionario, es «la tendencia que tiene una persona a la tristeza permanente». Tal vez el primer síntoma de la melancolía es cuando le preguntas a tu compañero o compañera godín, «¿cómo estás?», te responde —«estamos, que es ganancia»—. Por su parte, la nostalgia es «tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida» eso que les da a los políticos después de una semana de haber entregado el puesto y darse cuenta que el poder se fue.

Mi hermana tiene un problema con Dumbo, bueno, tal vez es un problema que yo tengo con ella. No puede ver la película sin repetir diálogo por diálogo, tratando de opacar al narrador. Posiblemente sea por eso que la película se encuentre en mi lista de películas no gratas, pero ahora que lo pienso sea por la escena de mamá Jumbo tomando a su bebé elefante con la trompa mientras se encuentra injustamente enjaulada, ya de acordarme me dio coraje y nostalgia al recordar esas tardes de ver películas con la familia con el único miedo de que las palomitas se te fueran a terminar.

Dumbo es la primera de las tres adaptaciones a imagen real que Disney llegaran este 2019, seguidas de Aladdín y El Rey León. A su cargo encontraremos a Tim Burton, que vuelve a encargarse de un proyecto similar tras haber tenido experiencia llevando Alicia en el País de las Maravillas (2010) al terreno de la acción real, siendo la primera cinta de una corriente que promete resucitar todo gran clásico de la casa de Mickey Mouse.

La película del elefante de las orejas grandes es el cuarto largometraje animado de Walt Disney Pictures. Basado en el libro para niños homónimo de Helen Aberson e ilustrado por Harold Pearl, Dumbo fue producido por Walt Disney y estrenado el 23 de octubre de 1941, hace unos cuantos ayeres. Dumbo resultó ser un milagro financiero en comparación con otras películas de Disney.

Tal vez no todos recuerden con nostalgia tardes de comer y ver cine, otros tendrán en sus memorias la lectura de sus padres antes de dormir, los libros que coloreaban para pasar la tarde, los dibujos que realizaban para decorar su cuarto y el mejor de ellos exhibirle en el Museo del Refrigerador donde la mejor crítica de arte, o sea su madre, decía a todo aquel que se dejaba que su infante tenía más que talento.

La sencilla película solo costó 813 mil dólares, la mitad del costo de Blancanieves; menos de un tercio que Pinocho, y ciertamente menos que la costosa Fantasía. Dumbo recaudó 1.6 millones dólares en su versión original. Recaudando mucho dinero, muchas lágrimas al sentir empatía con el amor que le profesa mamá elefante a su elefantito y perturbación con la escena de los elefantes rosas.

Se sabe y se tiene comprobado los beneficios a corto, mediano sino a largo plazo de las artes en el desarrollo de la infancia, pero no solamente ayudan a un desarrollo cognitivo o desarrollar la creatividad en diversas actividades de la vida. Pero dejando eso de lado las artes demuestran ser parte de los escenarios que se recuerdan con nostalgia, reafirmado con frases como «Mi tío me leía», «papá me enseñó hacer papiroflexia» o «mamá me llevó al cine», demostrando una vez más que las artes tienen su magia y forman parte de la vida, dándonos recuerdos que con el tiempo se vuelven mucho más valiosos y sin necesidad de que te salgan en Facebook.

Una gran suerte de Dumbo que tiene una madre que le ama con un amor incondicional, algunos la tenemos otros la tuvieron y recuerdan con gran magia cada momento a su lado. Disfrutemos de cada segundo con nuestros seres queridos, no solo en Instagram stories, que parte de la nostalgia sea «hubiera realmente disfrutado el momento», dejemos que la vida de la mano con las artes envuelva nuestro día a día.

 
Otras publicaciones
El talento no entiende de discapacidades
Ganar un Oscar en México
Estrategia
El príncipe azul
¿Realmente queremos conocernos?
De Cuarón para ti
El poder de soñar
Larga vida al ratón
La vida brilla más si pones de tu parte
Bety
El diputado Mayer
Píntame como a tus chicas
Léeme al oído, no tanto porque…
“Camarón que se duerme”
Chema y Pablo
Las redes tienen memoria
Una copa… tal vez dos
¿Qué viene?
Cama para tres
¿Quién protagonizará mi vida?
   
Publicidad
 
Espacio 4 © 1995-2019. Todos los derechos reservados Espacio Editorial Coahuilense, S.A. de C.V.

De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos.

Ir arriba