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  Edición 611
  Rescatar la presidencia de Torreón
 
Francisco Aguirre Perales
Twitter: @aguirreperalesf
   
  Con una frase en modo imperativo el PRI estatal envió a Torreón a Eduardo Olmos y Samuel Rodríguez para recuperar la presidencia municipal, miembros del círculo cercano a Humberto Moreira que durante su sexenio disfrutaron de la mieles del poder creando fama y logrando dar el paso de la muerte al brincar a los periodos de Rubén Moreira y Miguel Riquelme.

El trienio de Eduardo Olmos como alcalde de la segunda ciudad más importante de Coahuila lo condujo en una forma con tonalidad gris, pues al terminar su compromiso por el que había sido impuesto, la ciudad presentaba signos de atraso en diferentes renglones de la actividad oficial, como por ejemplo, una imagen urbana deteriorada, pues lo más visible era la construcción de infraestructura que el gobierno del Estado se había encargado de edificar, con el objeto de contribuir a la agilización vehicular y además como entrada a inversiones atrayentes de empresas, que a su vez ocuparían a empleados y por lo tanto propiciar un crecimiento económico que sería base de la actividad doméstica.

El resultado de esa lasitud de la administración municipal fue calificado por ciudadanos y turistas no precisamente como dinámico, lo que no se merece esa ciudad de gente emprendedora huérfana de un verdadero líder que peleara por un fortalecimiento, al contrario se hizo valer por el empuje de una ciudad de grandes esfuerzos que lucha todos los días superando dificultades.

El trabajo de Olmos que desarrolló como alcalde observó una atonía combinada con una parsimonia que dio como resultado un caminar con un ritmo lento, apartado de un dinamismo que la ciudad le pedía y que con ese trato desahogado llegó a su fin esa administración con más pena que gloria.

Para lograr una sinergia con la autoridad por parte de los miembros de la iniciativa privada es muy importante la unión, pues mientras existan múltiples organismos que los agrupen hay más probabilidades que difieran unos de otros para emprender acciones que favorezcan el avance de la ciudad, y si a eso se le añade la existencia de una autoridad que no sepa interpretar lo que se requiere para el desarrollo donde habitan, la gente se decepciona y hace pausado el camino hacia el horizonte que la ciudadanía desea para obtener una mejor calidad de vida.

Si la intención del PRI es recuperar la alcaldía de Torreón, me parece que lo más lógico es designar a un miembro del partido que conozca bien los caminos intrincados de la política comarcana, y proponga un candidato aceptado por los electores, nada más que si el presidente municipal del PRI les propone a alguien que no esté identificado con la ciudadanía, la gente entrará en desconfianza para apoyarlo y será difícil el triunfo.

Por lo tanto el partido, que es una parte del pueblo, debe dar constancia de unidad lo cual es indispensable, pues recuérdese que la unidad es el valor que le proporciona vida al PRI de tal manera que fuera de toda demagogia se ausculte la voluntad popular y se proponga candidatos identificados con las inquietudes y anhelos del pueblo.

Por el contrario cuando un partido político se desvía del camino de la democracia empieza a desaparecer, y si su ideología y acción se apartan del pueblo, entonces éste le volverá la espalda.

La unidad es un resultado, es una conjunción de elementos, pero ese resultado, esa pretensión, esa conjunción requiere además de nuestra voluntad, de nuestra fe, de nuestro entendimiento, de nuestra sensibilidad popular y de la participación partidaria y ciudadana libres, todo ello es indispensable.

La traducción de lo dicho anteriormente nos conduce a deducir que es difícil que el señor Olmos pueda ofrecer una garantía de triunfo del candidato del PRI, aun y que tenga la asesoría de Samuel Rodríguez que conoce bien de esos menesteres, ya que se trasluce que los priístas de esa ciudad al parecer son renuentes a aceptar su consejo en virtud de que es enviado de Saltillo, y para eso los laguneros siempre han sido muy celosos, en el sentido de que no aceptan observaciones, en cualquier rama, de alguien que no pertenezca a su entorno.

Cuidado, pueden quedar atrapados en una burbuja.

Se lo digo en serio.

Twitter: @aguirreperalesf

 
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