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  Estrategia
 
Sergio Arévalo
   
  El primo de un amigo salía con una persona que en lugar de darle dinero por su compañía le daba libros, era como un Sugar daddy literario. En ese entonces el término no se utilizaba, y el primo del amigo no sabía que en su momento pudo dejar de recibir libros para negociar una beca a cambio de su compañía, le faltó visión. El Sugar cambió de damo de compañía por uno más joven y de sus conversaciones sobre autores y narraciones solo quedan libros de recuerdo.

El presidente López Obrador presentó en Sinaloa la estrategia nacional de Lectura junto con el gerente editorial del Fondo de Cultura Económica, Pablo Ignacio Taibo II, el que dijo que se la metió doblada a sus opositores, esperemos hable de una cartita y no de otra cosa. La estrategia consta de tres ejes. El primero, tiene un carácter formativo, el cual se enfocará en fomentar el hábito de la lectura como una actividad placentera y refuerce la comprensión de textos en el ámbito escolar. Algo así como “no le tengas miedo”, no muerde, no te sangra cuando lo tocas ni morirás por veneno dejado entre las hojas.

El segundo eje es de carácter sociocultural, con la finalidad de que la lectura pueda trascender los muros del aula infantil facilitando la distribución de libros a un costo accesible y que las bibliotecas no estén asociadas con el aburrimiento. “Vamos a hacer libros baratísimos, vamos a regalar libros. Y no solo eso: vamos a reforzar a que el conjunto de la industria editorial baje sus precios”, declaró Paco Taibo. Para que no haya la excusa de “no leo porque están bien caros” aunque no podemos dejar de vista que los libros que se consideran clásicos ya se encuentran ediciones muy económicas, pero si lo que quieres es de pasta dura, con ilustraciones hechas a mano y hoja de sauce triste, esos estarán difíciles de economizar.

El último eje es de carácter comunicativo y comprende una campaña de medios que lanzará y buscará posicionar que la actividad de lectura sea extraordinaria. Para ello, la Secretaría de Comunicación Social del Gobierno federal será la encargada de llevar a cabo dicha campaña. No deben perder de vista que la campaña podrá estar muy coqueta y audaz, pero que el verdadero interés inicia en casa. Pocas veces se puede ver un caso como Matilda (ver película o leer libro) donde la niña tiene un interés tan grande por leer que ella solita iba a la biblioteca ¿alguien recuerda las bibliotecas?

Los mexicanos están dejando de leer, esa es una realidad. En los últimos tres años, el número de lectores en el país se redujo en un 7.8% de acuerdo con los resultados más recientes de la encuesta del Módulo de Lectura que realiza el Inegi. Esto nos recuerda aquella nota viral donde se decía que el hábito de la lectura fue detectado en declive desde 2013 por la organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), cuando colocó a México en el penúltimo lugar de 108 en consumo de lectura ¡que orgullo!

¿Es de preocuparnos? Pues si consideramos también una declaración de Héctor Barrera, coordinador académico en Centro Guadalajara de Kumon (esa empresa de la carita rara) empresa especializada en clases extraescolares dijo que de acuerdo con la última prueba PISA (Programa Internacional de Evaluación de los Alumnos), los alumnos sobre todo de nivel medio y superior no comprenden lo que leen.

Esto de las estrategias nacionales no es algo nuevo, recordemos por ejemplo la estrategia nacional “En mi escuela todos somos lectores y escritores”, para nivel básico, la cual era una propuesta de un plan de trabajo de bibliotecas que ofreció a los colectivos docentes. Un proyecto ambicioso que ahora pasa a ser marco de referencia, sin una evaluación posterior ni un análisis, en pocas palabras terminó dentro de las buenas voluntades.

La Universidad Autónoma de Coahuila desde el año pasado lanzó el reto “Lobos Lectores”, en donde cada mes invita a los universitarios y al público en general que cada mes lean un libro con cierta temática, de cumplirlo estaríamos hablando de 12 libros, 11 veces más de lo que lee un mexicano promedio, ¿le entran? El rector de la casa de estudios Salvador Hernández Vélez una vez leyó más de 100 en un año, pero vamos paso por paso.

La lectura nos permite aprender de las vivencias de los demás, autocriticarnos, adquirir más vocabulario, desarrollar la imaginación a través de los diferentes escenarios a los que nos transporta y fomenta la reflexión. Siempre que se abre un libro se aprende algo, por lo cual, si la lectura de calidad se vuelve parte de nuestro hábitos, el nivel cultural en México subiría.

El Sugar daddy sigue regalando libros, parece que esa estrategia sigue funcionando, ¿podríamos implementar sugars de estos por todo el país? Varios primos de varios amigos me han dicho que ya hasta tiene su metodología, empieza con libros de autores comerciales y va subiendo el nivel ¿ven qué no es tan difícil? Empecemos a leer con ese que queremos iniciar en la noche y ya hasta lo subimos a las redes sociales.

 
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