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  Edición 606
  La Guardia Nacional de Andrés Manuel
 
Esther Quintana Salinas
   
  Hoy día lo que destaca es la prevalencia de un país que se divide. Me explico y no tiene mucha ciencia: Los que están a favor de López Obrador al margen de cualquier decisión que tome o que cambie a los cinco minutos sin discutirle ni una coma y quienes no están dispuestos a reconocerle ningún acierto en su gestión. La polarización está a la vista con lo ocurrido tras ordenar el cierre de los ductos y generar con ello un desabasto de combustible que ya está afectando la economía del país, y a lo que se ve, de no modificar la actitud del presidente, no de su gobierno en conjunto, porque quien ordena es él y nadie más que él, esta división va a perdurar a lo largo de todo el sexenio. Se agudizarán las críticas contra su gobierno y esto provocará que el gobierno se mantenga en su misma postura de no escuchar a los disidentes.

Me preocupa como mexicana la actuación de la mayoría lópezobradorista en las dos cámaras del Poder Legislativo de la Unión, porque repite el esquema de sumisión al Poder Ejecutivo, y que nos ha dañado a lo largo de muchas décadas. La aprobación de la Guardia Nacional y la del Fiscal General, lo exponen con absoluta contundencia. Seguimos en la misma ingrata realidad de la ausencia de división de poderes.

Por cuanto a la creación de la Guardia Nacional, cabe decir que México ya tuvo en el pasado un cuerpo con esa denominación, cuya participación destaca en episodios históricos como fueron la lucha contra la invasión estadounidense acontecida entre 1846 y 1848 y la resistencia a la segunda intervención francesa, entre 1862 y 1867. En la Constitución vigente que es la de 1917 se le menciona en una decena de artículos. Hoy han sido modificados, como el 21 constitucional para habilitarla en los términos enviados por el actual presidente de la república.

Es pertinente destacar que uno de los principales críticos de la intervención del ejército y la marina en la lucha contra el narcotráfico que se implementó durante el sexenio de Felipe Calderón, fue precisamente López Obrador. Ya como candidato subrayó que iba a retirar a las fuerzas armadas de la calle, pero cambió de opinión y la creación de la Guardia Nacional constituye uno de los ejes principales en su Plan Nacional de Paz y Seguridad.

Hoy se establece como una corporación integrada por militares y policías civiles, pero bajo el mando de la Secretaría de la Defensa Nacional, que tendrá a su cargo «la disciplina, la jerarquía y el escalafón propios de los institutos castrenses». Y únicamente los aspectos administrativos de la institución quedarán a cargo de la Secretaría de Seguridad Pública, un cambio realizado en las últimas semanas con el fin de dotarle, al menos, cierto carácter civil. Además el 21 constitucional lo prescribe con toda claridad, la seguridad nacional no es materia ni función de las fuerzas armadas ¿Por qué involucrarlas en la conformación de la Guardia Nacional?

Legisladores del partido La Izquierda en el Bundestag alemán enviaron una carta conjunta el 15 de enero a la Cámara de Diputados, cuando la iniciativa sobre la Guardia Nacional era debatida aún, para manifestar su preocupación respecto a la delegación a las fuerzas armadas del desempeño de tareas relacionadas a la política de seguridad, reiterando que dicho enfoque es incompatible con el derecho internacional.

En noviembre de 2018 el Comité de Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada emitió un dictamen en el que exhortaba al gobierno mexicano a fortalecer las fuerzas civiles de seguridad en el país y el desarrollo de un plan que apartara al Ejército de las tareas de seguridad nacional interior. A esta solicitud de sumaron los diputados del Parlamento Europeo y Amnistía Internacional. La portavoz de la Coordinación Alemana por los Derechos Humanos en México, Carola Hausotter, que aglutina una red de 15 organizaciones, respalda la postura de los parlamentarios alemanes y ha dicho con toda claridad que hasta un 40% del territorio nacional está copado por el crimen organizado, y que hay otras maneras de enfrentarlo y en eso Europa podría aportar experiencias: «En primer lugar hay que fortalecer el sistema judicial. Tenemos experiencias en Italia con el crimen organizado, con la mafia, que fue enfrentada fortaleciendo el sistema jurídico». Y que el primer problema que se tiene que resolver es el índice de impunidad que en México ronda alrededor de un 98%.

Los expertos en el tema consideran que la Guardia Nacional perpetúa la militarización del país y la llamada «guerra contra el narcotráfico». Han expresado que el cierre de ductos para combatir el robo de gasolina será insostenible como estrategia del gobierno de México, que lo que se requiere es una multi-estrategia de largo plazo para desmantelar las redes.

El representante en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH), Jan Jarab, y el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Luis Raúl González, cuestionaron en las audiencias públicas convocadas para discutir el tema que no hay garantías de no repetición de violaciones a derechos humanos ni sobre la efectividad de la medida propuesta para abordar la inseguridad. Jarab particularmente reiteró la preocupación de la ONU, con base en cuatro elementos centrales de la propuesta: la falta de garantías de que no volverán a suceder las graves violaciones de derechos humanos cometidas por las Fuerzas Armadas; el riesgo de que la fusión de la Policía Federal con las policías militares debilite los esfuerzos de construir y fortalecer a las corporaciones civiles; el impacto de la reforma en la investigación del delito y el sistema de justicia penal; y, finalmente, por la efectividad de la medida propuesta para abordar la inseguridad. Por su parte el ombudsman mexicano aseguró que la propuesta representa una respuesta parcial, incompleta y sesgada a la violencia e inseguridad. Asimismo, advirtió que genera el riesgo de vulnerar derechos humanos; no garantizar ni contribuir al fin de la impunidad; debilitar la institucionalidad civil y democrática; además de contravenir sentencias, principios, recomendaciones y criterios formulados por instancias internacionales en materia de derechos humanos.

El artículo 21 de nuestra Carta Magna es expreso cuando prescribe que: «Las instituciones de seguridad pública serán de carácter civil…» Y que corresponde a los tres órdenes de gobierno coordinarse entre sí para cumplir los objetivos de la seguridad pública, conformando el Sistema Nacional de Seguridad Pública. Esta ausencia de coordinación fue precisamente la que hizo inviable la lucha contra el narcotráfico en el periodo de Felipe Calderón, entre otros factores.

En una democracia, en la que la diversidad de opiniones y de puntos de vista diferentes sobre un mismo fenómeno es la regla, empeñarse en hacer prevalecer soluciones unilateralistas es cerrar la puerta a la posibilidad de un diálogo constructivo con el otro y a abonar a la probabilidad, frecuencia e intensidad de los conflictos. Se deben desarrollar capacidades de diálogo y construcción de acuerdos; para eso es requisito sine qua non pasar de enfrentar posiciones a abordar intereses de los gobernados.

Algo que siempre he admirado del parlamento británico y del Congreso norteamericano, particularmente de la Cámara de Representantes, es que siguen siendo paradigma ejemplar en defensa del pluralismo político contrario a las tentaciones unilaterales en el ejercicio del poder. Ahora mismo nos acaba de dar cátedra el parlamento inglés con el rechazo al populismo inmerso en el referéndum del Brexit, se tradujo en 432 votos en contra de Theresa May frente a 202 que la respaldaron. Y en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, erigida en barrera frente al modo populista de gobernar de Trump, quien basado en la consulta al pueblo (en Twitter) viene justificando sus arranques no sometidos a control alguno, francamente autoritarios.

Me sigo preguntando, ¿para qué convocó a opinar sobre la creación de la Guardia Nacional, si al final del día, como cuanto ha venido haciendo hasta el día de hoy, todo se ejecuta como él lo tiene decidido? Me ocuparé en otro momento de lo relativo al Fiscal General. Traje a la medida también del presidente de México. No es tiempo de empeñarse en mezquindades, oportunismos o polarización. Ya es presidente de México, es el primer obligado a convocar al encuentro para solventar asuntos sustantivos que nos faciliten enfrentar las crisis de sobra diagnosticadas con la fuerza y la contundencia de la institucionalidad.

Posdata: Es muy lamentable que un país como México, que puede hablar fuerte en el ámbito internacional, no haya tenido ni un solo gesto que indique que reprueba lo que le está sucediendo en la tierra del Arauca? ¿Cómo se puede permanecer impasible cuando hay 400 prisioneros políticos en Venezuela y Leopoldo López y su mujer Lilian Tintori se desgañitan pidiendo auxilio a sus hermanos latinoamericanos? La neutralidad y el silencio en tales condiciones se llaman complicidad.

 
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