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  Edición 604
  De Cuarón para ti
 
Sergio Arévalo
   
  La infancia de mi hermana, si fuera una serie de televisión, empezaría en su niñez y tendría que salir Katy, una chica que le ayudaba a mamá con la limpieza de la casa y cuidado de mi hermana, con la que vivió desventuras y que se separó de su trabajo al buscar un hombre que decía que la amaba, tanto la amó que no le permitía comer hasta dejarla en puro hueso lo que le llevaría la muerte, ¿quién dijo que solo de amor se vive?

En la mía se mencionaría a Martha, quien me llevaba al kínder y me recogía todas las mañanas hasta que un mal día no llegó por mí. La combi número 9 la atropelló, dejando huérfano a tres hijos y un esposo eternamente enamorado de su Mary; todavía la recuerdo, hacía unas tortillas de harina sensacionales.

El director Alfonso Cuarón siempre ha apuntado muy alto y es casi imposible sacarse sus películas de la cabeza, aunque algunos dicen que son “muy pesadas o lentas”, uno no sabría cuánto es el peso que ellos mencionan o la rapidez con la que les gustan las cosas. Entre sus obras fílmicas podemos mencionar: Y tu mamá también donde podemos ver dos jóvenes iconos del cine nacional, Gael García y Diego Luna; junto con Hijos de los hombres y Gravity son tres de los títulos más fuertes en su carrera, se caracterizan por hacer un uso muy interesante del sonido y por conseguir sembrar en el espectador emociones.

Mucho se está hablando de Roma, la última entrega de Cuarón. ¿De qué trata? Nos sitúa en los años 70 en la colonia Roma, en Ciudad de México, donde vive una familia de la alta burguesía formada por la señora Sofía, su marido médico y sus cuatro hijos. En la casa trabaja Cleo, una joven criada indígena que junto con Adela son las principales responsables del cuidado de los cuatro niños de la casa, del orden y la limpieza.

Algunos podrán espantarse ¿cómo cree que así vive la servidumbre? No seamos hipócritas, así vivieron y todavía ciertas prácticas existen. El famoso “cuarto de servicio” donde en su momento la servidumbre vivía, aquellas personas que solían quedarse entre semana y tener su día de salida los domingos, “las reinas del hogar” llegaban a llegar a la casa cuando los niños de la casa eran chicos y jubilarse hasta que fueran hombres o mujeres de bien, formaban parte del hogar con una delgada línea en la que le hacían sentir de la familia… pero no tanto.

El gran logro de Roma está en ser una cinta inteligente y compleja, al mismo tiempo que es un retrato sensible y crudo. Hay algo que permite ir más allá del paternalismo, más allá de las críticas de clasismo, un retrato lleno de realidades del México contemporáneo. Una cinta profundamente mexicana desde inicio hasta el fin, esencialmente «chilanga», pero también universal y humana.

Existe un momento de la película Roma en el que te arrasa por completo y el que te das cuenta de que te has olvidado de que hay una cámara guiándote: tal es la fuerza de la realización del director mexicano que también es el autor del libreto y el responsable de la fotografía.

Pienso en Roma como en un sumario de recuerdos fotográficos: fotografías que se mueven y, sobre todo, fotografías que suenan. Cada pedazo de esta película tiene momentos suspendidos en el tiempo, inmortalizados que se complementan con los ruidos siempre presentes de la ciudad. Cuarón comprendió muy bien que la vivencia de México es tener todos los sentidos: tacto, gusto, olfato, auditivito y visual al máximo.

Alfonso Cuarón ha demostrado en Hollywood que sabe manejarse entre grandes presupuestos y realizar películas atractivas. Le sobran merecimientos para regresar a su tierra y hablar de los recuerdos de su infancia, de esa época trascendental que puede marcar la existencia.

Después de Martha llegó Julia, Chely, Bety, entre otras, todas dejaron alguna anécdota y en su momento formaron parte de la familia. La última fue Jazmín, que en menos de dos semanas consiguió novio en Tinder y se fue con él. De todo se vive, de todo se aprende y deja huella.

 
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