Espacio 4
Ediciones:
  Facebook Twitter
Inicio Justicia Salud Estado Medios Luces y sombras Opinión Firmas El pez en el agua
 
 
  Edición 601
  ¿Conciencia de gremio en el teatro local?
 
Gerardo Moscoso
   
  Desde que regresé a La Laguna, hace unos 20 años, quise diagnosticar el porqué el teatro independiente local vivía una desorganización descomunal. Entonces, empecé a darme cuenta de los signos y síntomas que presentaba este padecimiento no exclusivo de esta Comarca. Observé con el pretexto de estimular a las organizaciones independientes, que algunas instituciones públicas y privadas buscaban enfrentar a los creadores de teatro uno contra otro. Si eres crítico y cuestionas, eres conflictivo, si buscas recursos para producción, no existen y, por encima, tienes que ser dócil con las damas de la ginecocracia cultural de La Comarca cuyo lema ha sido, salvo raras excepciones, “Divide y vencerás”.

No resulta sorprendente pues que esta argumentación tan trillada en este espacio desde el 2005, encontrara una creciente resonancia en los institutos o direcciones municipales de cultura y en los responsables de dirigir los recintos que administran los patronatos. El teatro independiente presenta una doble ventaja para quienes quieren mostrar su eficaz promotoría cultural desde las instituciones: su atractivo nombre evoca juventud, la rebeldía y el romanticismo; justifica a quién les da chance de presentar sus puestas en escena a cambio de mansedumbre y una lana, y si eres cómodo, se otorga financiamiento de singular flexibilidad. En efecto, nada impide a los responsables políticos o a los patronatos, anular subvenciones, o cambiar por otros artistas.

Esta flexibilidad coloca a cada proyecto independiente ante la obligación de lograr un éxito inmediato, pues de lo contrario esos creadores pueden quedarse sin nada. A la vez impide que las compañías y sus directores puedan tener una evolución artística, por lo que los independientes a menudo deben buscarse trabajos temporales, en detrimento de su labor de investigación y capacitación. Por otra parte, los oficios de escena (escenógrafos, diseñadores de vestuario, maquillaje, peinados, iluminación, utileros, tramoyistas, etc.) corren riesgo de desaparecer. Los artistas escénicos deben afrontar un colosal desafío: darle, año tras año, generación tras generación, un nuevo sentido al teatro institucional, y para ello, la conciencia de gremio es indispensable. La unión hace la fuerza.

 
Otras publicaciones
La espera…
Una actitud de libertad
La hora de la imaginación
La tragedia amazónica
Sintomatología muy preocupante
La nueva burocracia «democrática»
Ceuvoz, la palabra diciente (1)
¡No al maltrato a los animales!
Actuación y política
Asumir nuestra responsabilidad
Evidencias del caminar
Oportunismos políticos
A 11 años de ausencia
Lo que estamos viviendo
27 de Marzo Día Mundial del Teatro
¡Stop, alto al maltrato a los seres vivos!
“Tutti-frutti” apocalíptico
La Escuela de Psicología de Torreón
Los valores del espíritu
Adiós, Rosenda Monteros
   
Publicidad
 
Espacio 4 © 1995-2019. Todos los derechos reservados Espacio Editorial Coahuilense, S.A. de C.V.

De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos.

Ir arriba