Espacio 4
Ediciones:
  Facebook Twitter
Inicio Justicia Política Reportaje Medios Luces y sombras Opinión Firmas El pez en el agua
 
 
  Edición 600
  La tragedia en perspectiva
 
Juan Antonio García Villa
   
  El 25 de octubre el dilecto amigo Juan José Rodríguez Prats publicó en Excélsior un artículo que convoca a la reflexión. Le puso el significativo título de “La tragedia del PAN”. Con su característico estilo, punzante y saturado de bien escogidas citas, expone lo que infortunadamente sucede al interior de Acción Nacional. Nada menos que la más importante de las instituciones —no pocas— creadas por Manuel Gómez Morín, hace ocho décadas.

No se trata, la tragedia, de que al PAN le haya ido mal en las recientes elecciones, como en apariencia le fue mal durante, al menos, su primer medio siglo. No, no es eso. La tragedia no consiste en que los medios, en particular los siempre alineados al poder y casi nunca al servicio de la verdad, digan sólo lo negativo que ven o creen ver en Acción Nacional.

No, en eso no consiste la tragedia. Tampoco en que estén saltando aquí y allá los desertores, quizá ahora más que nunca antes, en especial en ciertas regiones de provincia. No, esa no es tragedia, porque es la necesaria y benéfica poda que todo árbol requiere para su mejor desarrollo y dar más fruto.

Total desertores siempre hubo, desde la hora prima. Unos se fueron por cobardía, otros porque vieron la carga muy pesada, algunos se impacientaron por nunca haber entendido en qué verdaderamente consiste la “brega de eternidad” a la que convocó el insigne fundador desde el principio. Otros partieron por traición. En esta deleznable categoría se incluye a los que se pasaron al lado del adversario sólo por así convenir a sus personalísimos intereses, por lo general al margen de toda ética.

La tragedia del PAN no obedece que se avecinan tiempos difíciles, aun para el país, porque finalmente la institución como tal nunca ha conocido tiempos fáciles, tersos. Siempre le fueron complicados y tremendamente difíciles. Aunque nunca amargos. Porque lo importante en las grandes empresas, según proclama el Quijote, no es el resultado de la tarea sino el esfuerzo realizado en la consecución del ideal.

Hasta donde se alcanza a advertir, tragedia tampoco hay por la comisión de errores políticos gravísimos ni —al menos hasta ahora— desviaciones doctrinales, ni rendición total a la vista. No, por fortuna.

¿En qué entonces consiste la tragedia que Juan José dice tener a la vista? Según sus propias palabras, en que “el PAN ha perdido la capacidad de indignación. Su ímpetu inicial de corregir y enmendar se fue languideciendo”.

¿Y cómo se manifiesta? En que “hoy enfrenta una amenaza que puede ser el final de sus principios: elegir una dirigencia con opciones descalificadas por falta de autoridad moral”.

Es posible. Pero falta tener presente algo. En los términos de Rodríguez Prats más que una tragedia en el mejor (o más bien dicho, en el peor) de los casos se trata de los elementos que configuran la amenaza de una tragedia, pero —sin negar el diagnóstico de Juan José— no es la tragedia en sí misma. Falta la batalla final. Y ésta ha de verse en la perspectiva de la “brega de eternidad” a la que fuimos convocados. Brega que no necesariamente sólo es un combate hacia afuera. Pero parece que ahora sí. Y desde luego por las vías que la propia institución establece.

 
Otras publicaciones
El beisbolista fenómeno y lo fenomenal del beisbol mexicano
Ni un lanzamiento antes, ni un lanzamiento después
Advertencia sobre la corrupción
¿Gobierno Federal, de la República o de México?
Pertinentes propuestas desechadas
Cortés, propósito de año nuevo
Autonomía al cuadrado y no por partida doble
Ilegal manejo del presupuesto estatal
Consejo de la Judicatura estatal: los jueces rinden cuentas
Los gastos de la legislatura de Coahuila
La pérdida de capital político
Los congresos y diputados locales de antaño
Las pensiones de los gobiernos municipales y estatal de Coahuila
Una importante diferencia entre Fox y AMLO
Autobiografía de un amigo litigante, académico y funcionario público
El tsunami del 1 de julio y la teoría de los partidos
Las últimas elecciones, ¿serán también las últimas del PRI?
Trigo de prueba en el molino de la historia
Para quienes ya olvidaron
“Sin partidos no hay democracia”
   
Publicidad
 
Espacio 4 © 1995-2019. Todos los derechos reservados Espacio Editorial Coahuilense, S.A. de C.V.

De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos.

Ir arriba