Espacio 4
Ediciones:
  Facebook Twitter
Inicio Justicia Política Reportaje Medios Luces y sombras Opinión Firmas El pez en el agua
 
 
  Edición 597
  En la indefensión
 
Rosa Esther Beltrán
   
  La movilidad humana es una necesidad inherente a la condición de las mujeres y hombres, los niños, jóvenes, discapacitados y seres humanos de toda condición, de manera que las ciudades y los pueblos obligatoriamente deben tener a las personas como ejes de la infraestructura habitacional, productiva, de servicios o comercial, esto que parece obvio e innecesario de advertir, en Saltillo se ha venido machacando por años sin que los que diseñan la planeación urbana acaten y tomen en cuenta esta evidencia, primero son las personas y su seguridad, después los automóviles.

Los espacios públicos son dinámicos y deben ser diseñados para usarse a la velocidad de la locomoción de las personas, lo cual debe atenderse en todos los proyectos de infraestructura pública, contemplando los derechos de los discapacitados, los niños y adultos mayores.

En el Plan de Desarrollo Municipal (P.114) se instituye, “impulsar un desarrollo urbano de calidad, sustentable, moderno y ordenado que atienda las necesidades de los saltillenses”; en cuanto a transporte eficiente se instaura: “poner en marcha un programa integral de mejoramiento del transporte, para sentar las bases de su modernización. Fomentar el uso de transporte alternativo”, se intuye que en la referencia al transporte alternativo entra el uso de la bicicleta y la movilidad peatonal, pero se deja a la imaginación, ni una palabra sobre la promoción y mejora de estas vías.

La ciclovía conserva una precariedad que se incrementa gracias a la falta de mantenimiento, de ampliación y planeación; las banquetas en algunas zonas son trampas mortales por los registros de agua sin cubierta, aquí lo hemos señalado hasta el cansancio, pero las autoridades municipales no atienden, por eso, lo que está claro es que el plan de desarrollo municipal es puro rollo o ¿cuándo comenzará Manolo a trabajar en lo que propuso?

Las banquetas, según los derechos del peatón, deben permitir el paso franco de los peatones y cuando menos el de dos sillas de ruedas, esto es impensable en Saltillo, aquí en muchas banquetas caben dos personas y hay zonas en las que pasa una, van en fila y otras en las que simplemente los vecinos invaden la banqueta como estacionamiento o jardín y ¿quién vigila o sanciona?, dicen algunos, “aquí no hay ley”, y sí, todo mundo hace lo que le viene en gana, empezando por los que se dicen autoridades.

En las calles y bulevares de la ciudad la autoridad tiene la obligación de ofrecer al peatón alternativas seguras para cruzar las calles, aquí los pasos peatonales existen en las principales avenidas de la ciudad pero los señalamientos, las rayas están borradas, son invisibles, desde que terminó la pasada administración de Isidro López Villarreal y eso que Manolo presume de que “ha hecho mucho”.

Según los derechos del peatón, las calles y bulevares de vías rápidas (no semaforizadas) deberían ser mínimas y el cruce de estas vías será cien por ciento accesible, con elevadores y no con rampas que alarguen la trayectoria, Alcalde ¿usted ya sabía esto? Me temo que no tiene idea al respecto, la mortalidad vial es evitable, mas no es posible acostumbrarnos a ella, sé que hay un programa para impedir los accidentes por exceso de velocidad, lo cual es loable pero ¿quién vigila a los correlones? Hay mucho más que hacer a favor de los derechos de los peatones.

Saltillo está insufrible entre otras muchas cosas en cuanto a la seguridad de los peatones, es lamentable, penoso, ver a los peatones de las colonias Guerrero, Hidalgo y tantas otras exponerse a cruzar corriendo y consta que muchos han sido atropellados y muertos en el intento. Los peatones de esta ciudad no pueden vivir en la indefensión, por eso es bárbaro lo que publicó Vanguardia (13-09-18), en tres años tenemos 64 mil automóviles más que en 2015, hoy son 319 mil. ¿Qué hace la autoridad municipal?, prepararse para llegar a la gubernatura en 2023.

¿Qué es la Constitución Moral?

Durante su campaña en el mes de febrero lo comentó y vaya que levantó polémica, Andrés Manuel, el ahora presidente electo propuso que convocaría a hombres y mujeres de buena voluntad para elaborar una “Constitución Moral”, la que incluiría un conjunto de valores que fueran más allá del logro de la riqueza material para que cada mexicano llegue a estar en paz consigo mismo y con su conciencia; el solo planteamiento se juzgó como una locura, algo insólito y una tormenta de tuits con insultos y bromas cayeron sobre el candidato de Morena.

Sabemos que la Constitución política es la norma básica que establece los derechos y los poderes, que articula el Estado y define la forma de gobierno, en una palabra, es la norma jurídica más importante que rige a un país, ahí se proponen los derechos de los habitantes, propone los instrumentos para elevar el bienestar social, los grandes valores están en ella.

En su discurso, AMLO incorporó desde hace mucho el concepto de una revolución de las conciencias y lo sinterizó en tres principios, no mentir, no robar, no traicionar, lo cual puede entenderse como un compendio para enfrentar los problemas de corrupción, de individualismo y consumismo promovidos desde el sistema neoliberal, en busca de una sociedad más fraterna, más igualitaria, más cooperativa, lo que en realidad vendría a ser un código ético que en el fondo está inspirado en lo que se conoce como la Cartilla Moral escrita por Alfonso Reyes (1944), a petición del entonces secretario de Educación, Jaime Torres Bodet, la cual consta de 14 artículos que abarcan nociones de sociología, antropología, política, educación cívica, higiene y urbanidad.

Lo anterior nos presenta la consideración de que al presidente electo no sólo le preocupa el real cumplimiento de las leyes contenidas en nuestra Constitución, sino que va más allá, estimando que el Estado puede incidir en la configuración axiológica de la sociedad, en la formación y promoción de los valores, esto que ha sembrado perplejidad en muchos en realidad es una función natural del Estado constitucional que no es neutral axiológicamente, defiende valores, los de las libertades públicas y la democracia deliberativa, los de los derechos humanos, de manera que obviamente, el ejercicio del poder público conlleva valores y eso es lo que pretende implementar el presidente electo, aunque es claro que en su propuesta de constitución moral no habría elementos coercitivos para hacerla cumplir .

¿De dónde surge esta pretensión de AMLO?, es seguro que su conocimiento de la realidad —que ha captado en sus recorridos por los dos mil 464 municipios de México— le ha hecho palpar un país dolido, herido, roto por la inmensa injusticia que se vive en la nación, por los crímenes de lesa humanidad que padece, la gente busca una forma de sanación, de reparación, ya sea para las víctimas del delito, por la explotación económica o por la violencia y discriminación estructural que el país padece.

Tocando la evidencia de que las religiones en su mayoría han abandonado el dolor público y no brindan esperanza a la gente, AMLO busca el bienestar espiritual por la agonía, las desapariciones, la impunidad y la muerte que deja el gobierno actual, ante la convicción de que las personas tienen derecho a estar contentas con lo que son, a no sentirse frustradas, sabiendo de antemano que las normas de la constitución moral que propone no podrán ser coercitivas ni obligatorias.

El concepto de constitución moral puede ser cuestionado, pero en realidad está dirigido a escuchar a la gente, como se está haciendo mediante los foros, porque hasta ahora la agenda política ha sido de las élites, con los requerimientos de los partidos políticos, muy cerrada, es necesario que las deliberaciones permeen hacia arriba, un ejercicio así vale la pena. Quizá las deliberaciones con el pueblo pudieran derivar, en el mediano plazo hasta lo jurídico, eso no estaría descartado; la gente está hablando, se está generando abundante información y eso es muy saludable.

Posdata

Decenas de maestros y trabajadores de la educación que conforman la Coalición de Trabajadores de la Educación de Coahuila acudieron el 11 de septiembre al Congreso local para exigir la reforma a la Ley de Pensiones que actualmente contiene artículos declarados anticonstitucionales por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, los cuales establecen cobros extras por el servicio médico y seguros, igualmente se reclama que los sistemas de Pensiones, del Servicio Médico y del Seguro de los Maestros no permanezcan a cargo de a la dirigencia de la Sección 38 del SNTE a fin de ofrecer seguridad y mejorar la conducción financiera de la seguridad social de los trabajadores.

El diputado Juan Antonio García Villa formalizó el compromiso de los grupos parlamentarios de que el dictamen de reforma se presente con dos semanas de anticipación ante el pleno para ser votado. La Coalición lleva ocho años luchando por su seguridad social y el moreirato y su sucesor los han burlado.

 
Otras publicaciones
Por la renovación del INmujeres
Un suicidio lento
Ganadores y perdedores*
La ética y la credibilidad
El quehacer de un diputado
El programa de Salud de la 4T
Si se va, se va todo
Un reconocimiento grande
Carta abierta al presidente electo
El NAIM entre dos cosmovisiones
La represión, corrupción e impunidad
El 68, presente
Alcalde, calidad de vida, calidad
Consultar lo obvio es necio
La gestión de los regidores
La inocencia atrapada
Prudente incertidumbre
El águila y la serpiente
Avanzar contigo, Meade
Pasta de Conchos, los mineros no claudican
   
Publicidad
 
Espacio 4 © 1995-2019. Todos los derechos reservados Espacio Editorial Coahuilense, S.A. de C.V.

De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos.

Ir arriba