Espacio 4
Ediciones:
  Facebook Twitter
Inicio Política Gobierno Seguridad Medios Luces y sombras Opinión Firmas El pez en el agua
 
 
  Edición 591
  De elecciones y futbol… ¿qué más?
 
Edgar London
Sitio Web: www.edgarlondon.com
Email: correo@edgarlondon.com
   
  Dos espectáculos han cimbrado al país durante los últimos días. Uno político y el otro deportivo. Realmente, no sé cuál de los dos ha calado más hondo en México, pero, sin duda, sí resulta fácil adivinar cuál ha movido más las pasiones. Ignoro si con placer o pesar, pero sí con convicción, el Mundial de Futbol en Rusia sirvió para opacar un proceso electoral que decidirá, nada más y nada menos, que el rumbo político, económico y social de la nación durante los próximos seis años. Sin obviar que, en dependencia de su desarrollo, las consecuencias pudieran afectar la siguiente administración y quién sabe si la próxima. No debería ser así, supongo, pero la realidad desmiente tal conjetura.

En el momento que escribo estas líneas faltan menos de 12 horas para que la selección mexicana dispute su tercer —y crucial partido— que le otorgue su pase a octavos de final. Luego de dos victorias consecutivas, ya nadie llama al equipo “ratoncitos verdes”. Esos atletas han logrado unificar voluntades y expandir por todo el mundo el orgullo de ser mexicano.

En cambio, los debates presidenciales, por citar un ejemplo bastante certero, fueron de menos a más y, para muchos, derivó en una farsa donde a personajes como Jaime Rodríguez sólo le faltó lucir el traje de colorines y campanitas que caracteriza al clásico bufón.

Irónico, sí, pero un evento deportivo ha sido tomado con mayor seriedad que otro político... y no cualquiera. Quizás eso justifique por qué hoy existen muchos que pueden recitar de memoria la alineación titular de la selección mexicana, pero son incapaces de recordar el nombre de los candidatos sobre la boleta.

Cuando usted, estimado lector, fatigue estas líneas, ya sabrá el resultado de una y otra contienda. El mundial no habrá acabado, pero sí estará al tanto de la suerte que acompañó a México para incluirlo o no en la fase de octavos de final. De igual manera, conocerá el nombre del próximo residente en Los Pinos. La persona encargada de asumir el control de la nación y sacarla del atolladero en que se encuentra, luego de un sexenio plagado de corrupción, escándalos, atropellos y un cinismo que ni siquiera es comparable al que, antaño, le adjudicaron a figuras como Carlos Salinas de Gortari.

En unos días más, tanto usted como yo disfrutaremos o sufriremos con el destino de la selección mexicana. Y sea cual fuere, habremos de esperar cuatro años para la revancha o —¡ojalá así sea!— la defensa de un título que el país añora, pero jamás ha obtenido.

Es, justo en ese punto, donde ambas contiendas —la deportiva y la política en que ahora estamos envueltos— se tocan la punta de los dedos. Convergen y se reconocen. Quizás no todos se percaten, pero ser ganador de un Mundial de Futbol representa para México un sueño solo comparable con la consecución de un gobierno verdaderamente honrado.

La diferencia es que, para lo primero, sólo se requieren de 11 hombres corriendo sobre una cancha. Para lo segundo, se necesitan millones de personas comprometidas trabajando en pro de una misma causa.

Y, créame estimado lector, que quisiera ahora mismo estar muy equivocado. Pero si nos guiamos por los resultados deportivos y políticos de la historia reciente, temo que es más fácil para México llevarse la copa de un mundial de futbol que hacerse de un presidente verdaderamente digno y democrático.

 
Otras publicaciones
Alejandro Gutiérrez, manual del perfecto ladrón
Carroña bolivariana
Las cenizas de Notre Dame
¡Guamazo a Moreira!
Reyes Flores, ¡hágase valer!
Comunismo a la mexicana
Amparan a Jorge Torres y celebra Humberto Moreira
De Yalitza Aparicio a Liam Neeson, ¿mojigatos o racistas?
95 muertes y comportamientos humanos
Desabasto, conspiraciones y otras mentadas de madre
Promesas de diciembre, frustraciones de enero
De Cuba a Brasil, de Brasil… ¿a México?
Dios proveerá… si AMLO quiere
¿Terrorismo en La Habana?
Un niño, una causa, mil corazones
Jardín de Venus: tentación de algunos, terror de otros
Cuba, Constitución, sueños y almendrones
Creatividad vs recursos… así de fácil, así de difícil
De indígenas, negros, migrantes y otros espantos
México, AMLO y la forma de las cosas que vendrán
   
Publicidad
 
Espacio 4 © 1995-2019. Todos los derechos reservados Espacio Editorial Coahuilense, S.A. de C.V.

De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos.

Ir arriba